Nicolás Grau asumió el Ministerio de Hacienda el 21 de agosto de 2025 cuando la trayectoria fiscal del gobierno ya enfrentaba cuestionamientos por desvíos en la regla fiscal y proyecciones de ingresos fallidas. Es evidente que su gestión mereció muchas críticas de economistas de peso, pero también lo es que tuvo lidiar con una pesada herencia de su antecesor.
La herencia. Cuando Nicolás Grau asumió el Ministerio de Hacienda el 21 de agosto de 2025, el gobierno entraba en su tramo final y el debate fiscal ya estaba instalado. Las metas de déficit estructural habían sido revisadas en varias ocasiones, las proyecciones de ingresos estaban bajo cuestionamiento y la credibilidad de la regla fiscal comenzaba a tensionarse.
- Al nuevo ministro le tocó cerrar el ciclo fiscal de un gobierno cuya trayectoria de las cuentas públicas ya generaba críticas entre economistas y centros de estudios.
- Buena parte de ese escenario se había gestado durante la gestión de Mario Marcel, quien condujo la política fiscal durante la mayor parte del mandato.
- De lo que sí Grau es directamente responsable es por la poca transparencia en la entrega de información en su corto período, como el nivel efectivo de recursos disponibles en las arcas fiscales –una caja fiscal de apenas US$46 millones en diciembre– y la consistencia de algunas proyecciones económicas.
Las credenciales de Marcel. La figura de Marcel generó desde el inicio altas expectativas. Su trayectoria era difícil de igualar dentro del equipo económico.
- Había sido director de Presupuestos, presidente del Banco Central y economista en organismos internacionales como el Banco Mundial, el Banco Interamericano de Desarrollo y la OCDE. Además, fue uno de los principales arquitectos de la regla fiscal chilena diseñada a comienzos de los años 2000.
- Esa trayectoria explicaba por qué su llegada a Hacienda en 2022 fue vista como una señal de credibilidad económica para los mercados y los inversionistas.
El ajuste fiscal que marcó su primer año. Durante su primer año al frente del Ministerio de Hacienda, Marcel ejecutó uno de los ajustes fiscales más significativos registrados a nivel internacional.
- En 2022 el gasto público cayó más de 23% en términos reales, una contracción excepcional tras el fuerte impulso fiscal aplicado durante la pandemia. Ese ajuste permitió que las cuentas fiscales cerraran con un superávit efectivo cercano al 1% del PIB, algo que Chile no registraba desde hacía más de una década.
- Marcel defendió posteriormente ese período señalando que su gestión comenzó con “el mayor ajuste fiscal en el mundo ese año”, una medida que ayudó a estabilizar la economía en un momento marcado por la inflación global y el retiro de los estímulos fiscales extraordinarios.
- Ese ajuste fue valorado por economistas porque contribuyó a contener las presiones inflacionarias y a recuperar la credibilidad de la política fiscal.
El deterioro posterior de la trayectoria fiscal. Sin embargo, el balance del período terminó siendo más controvertido.
- Fue en 2023 cuando la trayectoria fiscal comenzó a desviarse de lo previsto. Las metas de balance estructural fueron revisadas en distintas oportunidades y el déficit estructural terminó siendo significativamente mayor al comprometido inicialmente. Los años posteriores no mejoró.
- Fue el Consejo Fiscal Autónomo (CFA) quien advirtió reiteradamente que el incumplimiento de las metas fiscales se explicaba por errores reiterados en las proyecciones de ingresos y ajustes de gasto insuficientes. Y llamaba a corregirlos en cada uno de sus informes.
- El resultado para el último año de Gabriel Boric terminó con un déficit estructural de 3,6% del PIB, lo que triplicó la meta originalmente comprometida y marcó el tercer año de incumplimiento de la regla fiscal.
- El deterioro no ocurrió de manera repentina. Las cuentas fiscales se fueron debilitando mientras la deuda pública seguía subiendo.
- Cuando Grau llegó al Ministerio de Hacienda el problema ya estaba y el propio Marcel señalaba que el borrador de la nueva Ley de Presupuestos para 2026 estaba listo.
Proyecciones de ingresos bajo presión. Uno de los elementos que más se le criticó a Marcel -quien confío en Javiera Martínez, a quien catalogó como “la mejor Dipres de la historia” y que luego cambiaría a la “más maltratada de la historia”- fue la sobreestimación de los ingresos fiscales.
- Las proyecciones iniciales consideraban un mayor dinamismo de la actividad económica y una recaudación tributaria más elevada.
- Cuando esos ingresos no se materializaron plenamente, el déficit terminó siendo mayor al previsto y hubo que cubrir gastos a través de de deuda y del uso del Fondo de Estabilización Económico Social (FEES) -previsto para crisis-, retiro de utilidades de empresas públicas y la venta de activos de Corfo.
- Los economistas sostienen que los errores en las estimaciones en la política fiscal no son extraños, pero cuando, a pesar de reiteradas recomendaciones se repiten, se termina afectando la credibilidad fiscal.
Grau llega en la recta final. La llegada de Grau al Ministerio de Hacienda ocurrió después de ser durante criticado en su gestión como ministro de Economía. “Llegó más que nada por su amistad con el Presidente”, comenta un economista que trabajó con Hacienda y que esperaba que la elegida fuera la subsecretaria de Hacienda, Heidi Berner.
- Grau llegó cuando el gobierno entraba en su último semestre y muchas decisiones presupuestarias ya estaban comprometidas. En la práctica, su rol terminó siendo administrar el cierre fiscal del período y enfrentar las críticas que se habían acumulado sobre la trayectoria de las cuentas públicas.
- Algunos economistas relativizaron la posibilidad de evaluar su gestión en términos de diseño de política fiscal. Más que introducir una nueva estrategia económica, su tarea consistía en cerrar el ciclo presupuestario del gobierno.
Un cierre fiscal que dejó dudas. Sin embargo, la gestión realizada por Grau tampoco logró cerrar el ejercicio fiscal sin controversias.
- En las semanas previas al cambio de mando se instaló un intenso debate sobre el estado real de las cuentas públicas, especialmente en torno a la disponibilidad de caja fiscal y la consistencia de algunas cifras.
- Esas dudas abrieron un flanco político que rápidamente aprovechó el nuevo gobierno.
- La nueva administración acusó a la gestión anterior de que la situación fiscal heredada era más estrecha de lo que se había informado públicamente y que el país enfrentaba un escenario fiscal más complejo del que se había reconocido.
Las grietas que amplificaron el debate. El problema para Grau fue que el cierre fiscal dejó varios puntos abiertos que acarrearon agua al molino de José Antonio Kast.
- Entre ellos destacaban las discusiones sobre las cifras finales del déficit, el nivel efectivo de recursos disponibles en las arcas fiscales –una caja fiscal de US$46 millones en diciembre– y la consistencia de algunas proyecciones económicas.
- La defensa de Grau, incluso a través de redes sociales, no logró revertir el impacto del debate y, en algunos casos, contribuyó a amplificar la controversia.
- Su gestión quedó así atrapada entre dos fuerzas: una trayectoria fiscal deteriorada que heredó y un cierre que no logró disipar las dudas.
Telón de fondo. Marcel construyó la trayectoria fiscal del gobierno: partió con un ajuste histórico, pero terminó con tres años de incumplimiento de la regla fiscal.
- Grau, en cambio, asumió cuando ese deterioro ya era evidente y debió enfrentar el costo de cerrar el ciclo. Pero su gestión tampoco logró ordenar completamente las cuentas ni cerrar el debate.
- El resultado es que terminó pagando un alto costo político por una combinación de herencia y errores propios en el cierre fiscal.