-Al comienzo del gobierno había una percepción de que la economía podía aprovechar un buen viento de cola. ¿Qué pasó entre esa expectativa inicial y el escenario que estamos viendo ahora?
-El gobierno se encontró con un escenario muy distinto al que anticipaba. Primero, una economía chilena menos dinámica de lo que pensaba. Los números de enero y febrero sorprendieron negativamente. Segundo, el escenario fiscal bastante más complejo de lo que habían estimado. Y tercero, el panorama internacional cambió de manera abrupta en marzo con el shock del petróleo. Entonces, ese viento de cola que se veía al comienzo se esfumó muy rápido. El gobierno pasó de pensar que podía apoyarse en una economía algo más dinámica a enfrentar una economía débil, una situación fiscal mucho más estrecha y un contexto externo adverso.
-En ese cuadro, usted ha sido crítico del manejo del MEPCO. ¿Cuál es el punto de fondo?
-El punto es que sincerar el precio de los combustibles era inevitable. No estaban los recursos para hacer algo parecido a lo que se hizo en 2022. Esa vez el traspaso fue más gradual, pero tuvo un costo fiscal muy alto, superior a US$2 mil millones. Hoy esa plata no estaba. Por lo tanto, nadie puede discutir seriamente qué había que ajustar. Donde sí puede haber discusión es en la forma en que se hizo.
-¿Y por qué cree que la forma fue equivocada?
-Porque el gobierno decidió pagar solo el costo político. Si quería un ajuste más gradual, pudo haber evaluado ir al Congreso y compartir ese costo. Se pudo hacer en dos o tres etapas, por ejemplo. El alza final podía terminar siendo la misma, pero políticamente era distinto. En cambio, al hacerlo de la manera en que se hizo, el gobierno cargó completo con el costo de una decisión que afecta directamente a las personas. Y eso, a mi juicio, deterioró el clima político justo antes de presentar su paquete de reactivación.
-¿Usted cree que el problema no fue sincerar los combustibles, sino cómo se administró políticamente esa decisión?
-Exactamente. El problema no fue reconocer una realidad fiscal y económica. El problema fue no medir bien el efecto político hacia adelante. Hoy vemos que esa decisión condicionó el ambiente para las reformas siguientes. El gobierno tenía pensado avanzar con un paquete amplio de medidas procrecimiento, pero después del manejo del MEPCO se encontró con un Parlamento mucho más reacio, incluso con dudas en sectores oficialistas. Entonces, una decisión que resolvía un problema inmediato terminó complicando la agenda posterior.
-¿Eso explica también la postergación de la ley miscelánea?
-Sí, en buena parte. El gobierno parece haber supuesto que este paquete iba a tener una tramitación relativamente expedita, pero hoy el escenario cambió. El Congreso está mucho más atrincherado, con menos disposición a aprobar rápido un paquete grande. Y la idea de meter muchas medidas en una sola propuesta puede terminar demorándolo todo o incluso entrampándolo. Ese es el riesgo.
-¿Cuál sería entonces la alternativa?
-Ser más pragmático. Separar las medidas que pueden aprobarse rápido y que tienen efecto en la recuperación de 2026, de aquellas que van a requerir una discusión más compleja. Si tú metes todo junto, incluyendo materias tributarias, es probable que termines postergando incluso lo más urgente. En cambio, si separas, puedes sacar antes aquellas medidas que ayudan a reactivar inversión, construcción o decisiones de consumo.
-Usted menciona especialmente la reforma tributaria. ¿Por qué cree que debiera ir aparte?
-Porque es un tema más complejo. Bajar la tasa de impuestos a las empresas es algo necesario, porque Chile ha perdido competitividad tributaria. Pero eso no significa que vaya a aprobarse rápido. Para que una rebaja de 4 puntos tenga viabilidad política, a mi juicio debe ser gradual y además compensada. La menor recaudación no se compensa sola en el corto plazo con más crecimiento. Por lo tanto, si ese debate no se aborda con compensaciones, es muy difícil que avance con rapidez.
-La señal no debiera ser solo bajar impuestos, sino también asegurar estabilidad.
-Claro. Para un inversionista no solo importa que la tasa baje. Importa también la estabilidad tributaria, la certeza de que ese marco se va a mantener en el tiempo. Eso puede ser tanto o más importante que la rebaja misma. Si no van juntas una menor carga con reglas estables, se puede perder una oportunidad.
-Mientras esa discusión se demora, ¿qué efecto tiene sobre la economía real?
—Tiene un efecto de espera. Si se anuncia una rebaja del IVA a la vivienda o cambios en normas para facilitar inversión, pero eso no se aprueba rápido, las personas y las empresas postergan decisiones. El que iba a comprar un departamento espera. El que iba a iniciar un proyecto inmobiliario espera. Entonces, si esas medidas no salen pronto, en vez de reactivar, lo que hacen es congelar decisiones en el corto plazo. Y eso es muy delicado cuando la economía ya viene débil.
-¿Qué tan débil la ve?
-Bastante. Con los antecedentes que tenemos, el primer trimestre de 2026 probablemente creció cerca de 0%. Y con un primer trimestre así, la posibilidad de que la economía chilena crezca sobre 2% este año prácticamente se esfumó. Hoy me parece mucho más probable un crecimiento entre 1,5% y 2%. El rango superior que todavía contempla el Banco Central se ve bien difícil de alcanzar.
-¿Ese es el gran cambio respecto de lo que se pensaba hace un mes?
-Sí. Hace poco todavía había expectativas de que la economía podía acercarse más a 2,5% o incluso 3%. Ese escenario hoy se ve muy improbable. El viento de cola se acabó. La economía global perdió fuerza, el precio del petróleo quedó en un escalón más alto y la economía chilena se encontró con un primer trimestre muy débil. En ese contexto, ya no hay impulso externo suficiente para pensar en un crecimiento mucho mayor. Lo que queda es ver qué se puede hacer a nivel doméstico, y ahí la rapidez de las medidas pasa a ser clave.
-¿Y qué pasa con la inflación?
-Vamos a seguir con una inflación incómoda. Marzo ya mostró un 1% con una incidencia importante de combustibles. Abril puede volver a estar entre 1,5% y 1,7%. Además, el alza de la UF va a generar efectos de segunda vuelta sobre otros precios, incluidos algunos bienes básicos. Mi impresión es que en junio la inflación a 12 meses puede acercarse al 5%. Y a fines de año podría seguir entre 4,5% y 4,8%. Eso significa una pérdida relevante de ingreso disponible para las familias.
-¿Eso cambia completamente el escenario para el Banco Central?
—Lo vuelve mucho más cauto. Con este cuadro, lo más probable es que la tasa se mantenga en niveles actuales durante gran parte de 2026. La posibilidad de nuevas bajas relevantes prácticamente desaparece. Y eso también le pega a la actividad, porque mantienes condiciones financieras apretadas en una economía que ya está débil.
-A ese cuadro se suma un ajuste fiscal muy exigente. ¿Es realista?
-El ajuste fiscal es necesario, eso no está en discusión. Pero veo muy difícil que se logre con la velocidad planteada inicialmente. Hay ministerios donde los recortes son muy complejos de ejecutar. Salud arrastra déficits crónicos. Educación también enfrenta estrecheces relevantes. Entonces, pensar en llegar al equilibrio fiscal a fines de 2029 me parece poco realista. Lo más probable es que el ajuste tenga que ser más gradual.
-¿Qué sería más realista entonces?
-Pensar en llegar al final del gobierno a un déficit estructural de entre 0,5% y 1%, más que a balance cero. Eso sería más consistente con el escenario económico actual. No porque no haya que ajustar, sino porque el contexto interno y externo hace muy difícil un recorte tan fuerte sin afectar todavía más la recuperación.
Para más entrevistas, haga clic aquí.
Ver esta publicación en Instagram
Publicaciones relacionadas
La industria del vino chileno está golpeada. Aunque era esperable, la sobretasa de 12.5% en EE.UU. sube la presión en un escenario ya complicado por la baja de consumo global. Llama la atención que Argentina, un competidor directo de Chile, quedó en 10 %. En esta entrevista Aurelio Montes del Campo, de la viña que […]
El negocio de edificios destinados íntegramente al arriendo alcanzó las 50.933 unidades y una ocupación de 94,6%. El mercado tiene otros 7.429 departamentos en construcción y comienza a sumar desarrolladores provenientes de otras áreas del sector inmobiliario.
Chile exportó cerca de US$6.600 millones en salmónidos durante 2025 y abastece a más de 80 mercados, aunque casi el 40% de sus envíos tiene como destino Estados Unidos, según datos de la Subrei. Loreto Seguel, presidenta ejecutiva del Consejo del Salmón, advirtió que el aumento del arancel desde 10% a 12,5% presionará los márgenes […]
La reforma puede cambiarle la cara a Chile, pero será insuficiente si empresarios y sindicatos no acuerdan cómo enfrentar los nuevos costos laborales, la adaptabilidad y la irrupción de la inteligencia artificial.
El economista y académico de la Universidad de Chile trabaja en una nueva edición de “Reformas económicas en Chile”, que amplía su análisis hasta 2024. También alista un libro de conversaciones con su exalumna y ayudante Andrea Costa, donde repasa su trayectoria y sus principales reflexiones económicas.