“La historia la hacen los marginados”. La expresión siempre arrogante y segura de un Benito Mussolini asombrosamente construido por el actor Luca Marinelli la captura Joe Wright en un primer plano. Para que enseguida gire la cabeza y, rompiendo la cuarta pared, nos clave esos ojos implacables y agregue: “…de ser necesario, con votos”. Lo que piensa, lo que dice y lo que hace no tienen porqué coincidir: parte de ello se los dispara a sus colaboradores/súbditos pero lo que de verdad piensa solo lo dice a la cámara. Es decir, a nosotros. Más adelante sentenciará, con ese cinismo que jamás lo abandona: “La democracia nos dará todo. Y después… veremos”. Y cuando ganan democráticamente: “Esta es la última vez que tenemos elecciones”.
Esta magistral adaptación que el cineasta británico hizo de las más de 800 páginas del potente libro de Antonio Scurati “M. El hijo del Siglo” (el primer volumen de una serie de cinco) se despliega con tal fuerza cinematográfica que es imposible sustraerse a ella.
Los encuadres, la cámara, se juegan en estilo expresionista; a la vez que apabulla con grandes planos generales (esas escalinatas en planos cenitales) y extensos travellings, donde se suceden puertas y pasillos escasamente iluminados. Allí, en esos lugares pobres, predomina una paleta de tonos café. En los relucientes salones de su amante millonaria, lo sombrío se siente en el dramático juegos de blanco y negro (cortinajes, pisos, paredes).
Teatral y operática, a la vez, esto es cine de lujo.
1919. La sagacidad política de Benito Mussolini —antes socialista, ahora director de “Il Popolo”, periódico que fundó—, le permite captar que esos soldados a mal traer que ha dejado la Gran Guerra, son el grupo perfecto del descontento. Los reúne en los “fasci di combatimento”, los camisas negras.
“Todos ellos esperan que se encarguen de sus problemas”. Aquellos que necesitan certezas y, para ello, ver en el otro “lo malo”. (“El odio se convierte en una forma de vínculo, y el enemigo, en un organizador de sentido”, escribe el psicoanalista chileno Juan Flores).
Luego, su gran habilidad para aprovechar las circunstancias, sin complejo de girar hacia cualquier lado, y su aplomo rayano en la desfachatez le permitirán conquistar el poder casi total. Ante la impericia del rey Vittorio Emanuele.
¿Violencia? ¡Por cierto! Como algunos sostienen hasta el día de hoy, en ciertos contextos, es válida: “La revolución tiene sus derechos”. “Aquellos sin voz en el Parlamento tienen que tenerla fuera”. “¡Insurrección!”. “¡Venceremos!”. “Nosotros somos lo nuevo”. “Es lo nuevo contra lo viejo”.
Hay escenas sangrientas (muy sangrientas), otras pesadillescas y otras tantas realistas. También hay un juego “documental” en el uso del blanco y negro y de ciertos escenarios reales (paredes que muestran su deterioro).
El arco dramático es epatante. Y ese asombroso discurso final —con sus silencios— es tal como lo describe el libro (y recuerda, en su manejo retórico, al de Marco Antonio en el “Julio César”, de Shakespeare).
¡Brillante! La dirección, el guion, el montaje, la dirección de arte, el maquillaje, la iluminación, la banda sonora.
Una obra de arte.
DATO: estrenada en el Festival de Venecia. Joe Wright es el director de Orgullo y prejuicio (2005), Las horas más oscuras (2017, sobre Churchill), Anna Karenina (2012).
M. IL FIGLIO DEL SECOLO
Dirección: Joe Wright
Guion: Stefano Bises, Davide Serino, Antonio Scurati.
Italia, 2024
Ocho episodios de entre 50 minutos y 1 hora de duración.
¡Qué placer ver esta dramedia (y con Londres como escenario)! Y ya está confirmada la T2 para el 2026.
Una historia muy bien hilada, en un baile de personajes de las más diversas características, algunos muy graciosos, otros, adorables, y una antagonista intrigante y decidida.
Harriet Manners (Emily Carey) tiene 16 años, es muy linda, tiene cierto candor y le va genial en el colegio porque es muy inteligente. Por eso mismo, le hacen bullying y sus amistades se reducen a dos. En realidad, Harriet es neurodivergente y cuando se pone nerviosa, su cabeza se inunda de datos científicos que no vienen al caso.
Pero una visita de curso a la Semana de la Moda de Londres, le da vueltas su vida. Está por realizarse un desfile ¡clave! y una agencia anda tras una modelo que complazca a su tirana organizadora. El muy singular Wilbur (desopilante Emmanuel Imani) se ilumina cuando ve a Harriet.
El tema es que a ella no le interesa para nada el modelaje: quiere ser Paleontóloga. Pero conoce a Nick, un joven modelo rock star, un chico buena gente, con quien hacen buenas migas. Esto le cae fatal a Poppy, la joven maniquí (también ultra popular) que comparte negocios como influencer con Nick: ella opina que él es de su propiedad.
Como una comedia de equivocaciones, redes sociales mediante, cada breve capítulo está cargado de situaciones hilarantes, suspensos y giros de todo tipo.
Basada en los libros de Holly Smale.
GEEK GIRL
Dirección: Declan O’Dwyer.
Creadoras y coguionistas: Holly Smale, Jessica Ruston (Creadoras).
EE.UU./Canadá/ Reino Unido, 2024
Diez episodios de 30 min.
Renovada para una tercera y última temporada, cuyo estreno se espera para finales de 2026 o principios de 2027.
Imprescindible y ¡adictiva! la serie es un potente y rico relato político-histórico, que arroja luces a la actualidad. Porque la historia es un continuo.
El entonces poderoso Imperio Austro-Húngaro, como todos, se empeñaba en defender su status de tal. El mismo que terminó en Sarajevo en ese episodio que dio pie a la Gran Guerra, la que fue “solucionada” tan mal (Tratado de Versalles) que no tardó en explotar la Segunda Guerra Mundial.
Esta serie alemana ficciona con la historia de Isabel de Baviera (Devrim Lingnau), posteriormente de Austria, desde 1853, cuando conoce al emperador Francisco José I de Austria y se casa con él. En Francia la Revolución Francesa había concluido con Bonaparte como Emperador.
La madre de Francisco José, la archiduquesa Sofía, es un águila de garras poderosas: aguda, diestra y decidida, es pieza clave en esta partida de ajedrez. Pero Isabel, con su carácter desconcertante y espíritu libre, tiene lo suyo y no solo por su sensibilidad y carisma.
Las intrigas, las luchas de poder, las traiciones ocultas, los giros no se detienen. Y son del todo verosímiles y sorprendentes.
En la T2, Sissi y Francisco José intentan adaptarse, mientras esperan el nacimiento de su segundo hijo. Las amenazas políticas ponen en riesgo la estabilidad de la pareja y del imperio en general.
Además, la presión por concebir un heredero varón añade una nueva carga emocional para Isabel, quien sigue defendiendo su identidad y autonomía frente a las expectativas de la corte. Emergen temas como la maternidad y los complejos protocolos que Sissi debe seguir al quedar embarazada, lo que añade más complicación a su vida en la corte.
Pero ella es una mujer decidida, dispuesta a luchar contra las convenciones de su tiempo y defender su posición frente a la agitación que amenaza con desestabilizarlo todo. Y su influencia política está en constante aumento.
Los nuevos personajes en esta T2: Princesa María Carlota de Bélgica (Josephine Thiesen) y Napoleón III (Christophe Favre)
DIE KAISERIN
Dirección: Florian Micoud Cossen, Katrin Gebbe, Kati Eyssen (Creador).
Guion: Kati Eyssen, Bernd Lange, Janna Maria Nandzik, Lena Stahl.
Alemania, 2022 – 2024
Doce capítulos de 55 min.
Los coletazos del caso Epstein no terminan: hace poco más de una semana el Príncipe Andrés (hermano menor del Rey Charles) renunció a todos sus títulos y honores, entre ellos, Duque de York, Conde de Inverness y Barón de Killyleagh. Ya anteriormente había renunciado a otras membresías y se había retirado de la vida pública.
El caso está detallado en la miniserie documental Jeffrey Espstein: Asquerosamente Rico (también en Netflix), sobre la historia del magnate que fuera condenado por seis cargos en su contra (tráfico de menores, abuso, pedofilia, etc.) y que se suicidó en su celda en 2019.
La Gran Exclusiva reconstruye, de manera ¡apasionante!, cómo un equipo de periodistas de la BBC se sumergió en el caso y consiguió una entrevista con el Príncipe Andrés, lo que precipitó su situación actual.
La película se basa en la autobiografía de Sam McAlister, la productora que logró convencer a los asesores de prensa del Príncipe en Buckingham.
Sam (Billie Piper) es una más del equipo de periodistas de “Newsnight”, de la BBC, que conduce la sofisticada Emily Maitlis (Gillian Anderson). Una súper estrella de la TV, que trabaja codo a codo con la astuta editora del programa Esme Wren. Muy distintas las tres, pero todas ellas con el sentido de la noticia en la sangre y una fuerte conciencia de la importante función del periodismo.
La película, a ritmo de un filme de acción y suspenso, va urdiendo el complejo entramado de los acontecimientos que comenzaron con unas fotos de un fotoperiodista en Nueva York en 2010. Las imágenes, que captaban al hijo de Isabel II saliendo de una de las mansiones de Epstein en Nueva York, recorrieron el mundo.
Londres, 2019. Cuando aparece la noticia de la muerte de Epstein, Sam comienza a escarbar en los “detalles” que apuntan al Príncipe (Rufus Sewell).
Despierta, hábil y perseverante, la periodista consigue contactar a su asesora privada y de allí en adelante no ceja en su objetivo de obtener una entrevista.
La película mantiene en vilo al espectador que observa, en relatos paralelos, los tensos y muy bien pensados movimientos tanto del equipo de “Newsnight” como de los asesores de Palacio. El escenario que se ha configurado es de alto voltaje.
Aunque es una muy compleja partida de ajedrez, los términos de este juego son impolutos y un ejercicio ejemplarmente democrático.
La gran exclusiva
Dirección: Philip Martin.
Reino Unido, 2024.
Duración: 1 hora 42 minutos.
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