-Kast dice que Boric es el jefe de campaña de Jara y algunos piensan que el presidente ha intervenido en la campaña como no se hacía desde el inicio de la democracia. ¿Cuál es tu visión sobre eso?
-Sin duda la intervención de Boric en la campaña perjudica y hace invisible a la candidata del oficialismo. Ahora la pregunta es por qué Boric toma la decisión de participar tan activamente. Creo que él ya ha desahuciado la candidatura de Jara con un realismo político muy frío. Boric lo que busca es posicionarse en función de la derrota de Jara como el principal interlocutor de la oposición al próximo presidente que probablemente sea José Antonio Kast.
-¿Pero tú lo ves como intervención electoral?
-Sí, hay una intervención. Pero el objetivo de Boric no es ayudar a la candidatura de Jara, porque no tiene posibilidades de imponerse en las elecciones. Si no ubicarse como líder de la izquierda.
-La izquierda podría tener su peor resultado desde 1958 y según algunos estudios la oposición lograría mayoría en ambas cámaras: 85 diputados, 26 senadores.
-La proyección que ha hecho Pepe Auth coincide con eso: un buen resultado para las oposiciones y un mal resultado para el oficialismo. El Presidente está asumiendo la derrota de Jara.
-Incluso la derecha podría ganar por casi 20 puntos en segunda vuelta. ¿Ha aparecido, sin embargo, cierta tendencia caníbal en la oposición?
-La derecha ha dado una señal muy preocupante en esta elección presidencial en el sentido de que ha mostrado dificultades estructurales para poder articular un proyecto unitario. Ese es el principal riesgo que la derecha tiene en la eventualidad muy probable de que gane la elección. ¿Cómo va a lograr articular a una mayoría lo suficientemente sólida como para darle gobernabilidad al país a partir de marzo?
–Las encuestas se han mantenido más o menos estables, con una pequeña alza de Kaiser. ¿Puede afectar a Matthei?
-Kaiser es una de las sorpresas de esta última etapa de la elección presidencial, pero todavía no lo veo con posibilidades de ser el candidato de la oposición que pase a segunda vuelta. De hecho, puede haber un empate entre Matthei, Kaiser y Parisi. Queda abierta todavía la posibilidad de que los debates sean una instancia en la cual pueda haber algunas sorpresas.
-Es más, la derecha podría alcanzar los cuatro séptimos, que son los que necesita para hacer reformas constitucionales. ¿La estrategia de las dos listas funcionó?
-Es probable, pero el problema parlamentario es el mismo de la presidencial. Hay tres listas opositoras, pero eso no implica que haya unidad ni convergencia en el Parlamento, en el marco de un gobierno de la actual oposición.
-¿No es lo mismo tener una mayoría para gobernar, a tener una victoria electoral que puede ser momentánea?
-Efectivamente. Si es Kast el próximo presidente de Chile, la bancada de Chile Vamos y la bancada libertaria no van a ser automáticamente una bancada del oficialismo. Y si es Matthei la presidenta de la República, la bancada republicana y la bancada libertaria tampoco van a ser bancadas del oficialismo. Es decir, el presidente o la presidenta va a tener que hacer grandes esfuerzos para construir unidad.
-Si gana Kast es razonable que la UDI se sienta cercana al gobierno porque tienen un mismo origen, pero Evópoli ha tenido roces fuertes con republicanos. ¿Eso va a generar un problema?
-Sin duda. El caso de Evópoli confirma que el próximo presidente o presidenta va a requerir de hacer un trabajo político muy prolijo y con mucha inteligencia y con mucha generosidad para poder sumar a los sectores de oposición en el Congreso. La división que las oposiciones han mostrado en esta campaña presidencial es la señal más compleja y más delicada respecto de lo que va a ser la gobernabilidad futura a partir de marzo.
-La izquierda habla del peligro de romper la paz social. ¿Es una advertencia sobre las manifestaciones de la calle en un futuro gobierno de derecha?
-No tengo duda de que va a haber un sector, la izquierda radical, que va a entrar en modo insurreccional en un futuro gobierno de derecha, sin hacer mucha distinción entre si es Kast o Matthei. Da lo mismo si el futuro presidente es un ex discípulo de Jaime Guzmán o la hija de un ex comandante de la Junta Militar. La izquierda va a buscar la desestabilización. Ese es el principal riesgo para la gobernabilidad futura.
-¿La derecha carece de una cultura de alianzas sólida?
-Sin duda. Es lo que se ha demostrado históricamente en la rivalidad entre el mundo conservador y iberal. Al votante de derecha le preocupa no tener una presidenta comunista. A las dirigencias de oposición las mueve rivalizar entre ellas.
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