Cerrojos. Lo más llamativo del acuerdo es el cerrojo a los convencionales. Como las elecciones son en abril, están impedidos a priori, pero en una línea que no pasó inadvertida, los expertos tampoco pueden tener inhabilidades para ser electos si se presentaran en abril, una manera sencilla de dejar fuera a los convencionales.
¿Quiénes ganan, quienes pierden? Los grandes ganadores son la dupla Boric – Macaya. Si este proceso llega a buen puerto, esa conversación bajo la sombra de la estatua de Aylwin los elevará a los niveles que tuvieron por ejemplo, los acuerdos entre Lagos y Longueira. Si bien el destino de ambos no es buen predictor de lo que podría ocurrir en su futuro político, nadie duda de la importancia que tuvieron en su momento.
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El acuerdo tácito que fundamenta el derecho a estudiar es que la comunidad política considera que la educación superior sirve al desarrollo individual y de la nación; por tanto, se financia su costo a quienes cumplan los requisitos establecidos por ley. Al mismo tiempo, la preservación de dicho acuerdo exige retribuciones inmediatas, y estas no […]
El sistema financiero chileno tiene las condiciones para seguir siendo una referencia en la región. Preservarlas no depende de sumar nuevas normas, sino de cerrar la brecha entre lo que el marco regulatorio exige y la capacidad real con que las instituciones lo ejecutan. Ese es, hoy, el desafío más relevante.
El objetivo de incentivar la inversión es legítimo y necesario. Pero rebajar impuestos sin compensación no es una política; es una apuesta. Lo que diferencia a los países que se desarrollan no es la pureza de sus convicciones. Es la naturaleza de sus acuerdos.
La pregunta relevante, entonces, no es solo cuánto redistribuir. Es desde dónde, quién decide, con qué información y a qué costo institucional. Mientras esas preguntas sigan ausentes, quedará fuera lo más importante: la enorme redistribución invisible que todos los días ocurre en la sociedad antes de que el Estado llegue.
Corresponde tomar muy en serio a todos los que amenazan nuestra convivencia. Ya hemos acumulado suficientes pruebas respecto de lo que son capaces de hacer. Cualquiera que sea su origen, cualesquiera que sean las banderas que levanten, no puede haber indulgencia con el desafuero y la irracionalidad. La democracia tiene derecho a defenderse.