El debate sobre el litio se ha centrado en torno a quién tiene el control: si el Estado debiera tener el 49% o el 51%. Sin embargo, la pregunta correcta es otra: ¿Cuál es el retorno esperado para el inversionista que necesitamos ofrecer, para que los chilenos recaudemos más? Es decir, esta no es una pregunta que debiese ser tan ideológica como práctica. Los chilenos somos dueños de un recurso natural, y como cualquier propietario, necesitamos diseñar un negocio, en términos de arreglos societarios y operacionales, que nos deje la mayor cantidad de recursos sobre la mesa. ¿Por qué haríamos algo diferente?
Suena simple, pero no es para nada obvio. Esos recursos – que aspiráramos a poner sobre la mesa – tendrán dos principales vehículos, y un tercero más debatible para algunos. El primero son los ingresos para el Estado, ya sean como impuestos o dividendos; el segundo son salarios, considerando volumen y magnitud; y el tercero son rentas que podrían ser reinvertidas en Chile. Debatir el tercero es infinitamente más complejo-con muchos supuestos de por medio, consideraciones e incentivos tributarios -y a su vez, su impacto es indirecto. Pero para el ejercicio de esta columna, los primeros dos bastan para hacer el punto.
Entonces: ¿Qué arreglo societario o regulación le permiten al Estado recaudar más y crear más empleos? He aquí los primeros dos números que deberíamos estar discutiendo. , ¿Cuánto, en términos, absolutos y relativos, debiera aspirar el Estado a recaudar? Y segundo ¿Cuántos empleos, y de qué nivel de renta, podría crear esta industria si es que se potencia en forma correcta? Así, en base a objetivos claros, podemos armar un plan que haga sentido, y no al revés.
Sin embargo, el cuarto número ausente es probablemente el más importante: ¿Cuál es la rentabilidad sobre la inversión que necesitamos para atraer el capital necesario? ¿Es un 10%, 15% o un 20%? ¿Cuáles los principales factores de riesgos que los inversionistas perciben y que podría hacer Chile para acotarlos? ¿Cómo cambian los retornos exigidos en diferentes eslabones de la cadena productiva? He aquí el número que realmente nos interesa. Desde la claridad de las respuestas a estas preguntas, es que podemos construir la estrategia de Litio para Chile. Es el retorno sobre capital el que permitiría afinar un eventual royalty para que este no sea ni caro, ni barato, sino que en el equilibrio correcto para atraer inversiones.
Lamentablemente, la estrategia del Litio se ha planteado en términos excesivamente reduccionistas y simbólicos, pero sin discutir el impacto concreto de una pujante industria del Litio en Chile. Ese impacto se medirá en los primeros tres números: ingresos para el Estado, empleos y reinversión, pero todos ellos estarán subordinados al cuarto: retorno esperado sobre la inversión. Estas son las variables que necesitamos modelar y afinar para sacarle el máximo provecho a un recurso que es de todos los chilenos. Sin duda es más aburrido y complicado que hablar de control, pero solo así se le saca punta al lápiz.
Centrar la discusión en quien tiene el control sin ningún nivel de detalles sobre tipos de acciones, pactos de accionistas u otros, es inútil. Si alguien quiere participar de una empresa sin tener control en ella, existen mecanismos para ello: comprar acciones o bonos de esa empresa. Si queremos que ese alguien opere la empresa, invierta, aporte conocimiento, tecnología y redes, pero no tenga el control, el negocio que tenemos que ofrecerle tiene que ser demasiado bueno para que para compensar el riesgo inherente a falta de control. Entonces, o estamos perdiendo plata como chilenos, o estamos haciendo negocios con un socio que no es tan bueno.
En buen chileno, la discusión del párrafo anterior es poner la carreta delante de los bueyes. Necesitamos hacer un buen negocio como chilenos, y como en cualquier boliche, eso pasar por tener un buen producto – que lo tenemos – y ponerle bien el precio. Pues bien, tener claro el retorno ofrecido para el inversionista, es ponerle bien el precio. Mientras no tengamos clara esa variable, para desde ahí calcular cuánto podríamos ganar, toda discusión es un sinsentido. Por favor, tengamos la discusión correcta.
También puede ver: After Office Investing (E37) – Daniela Desormeaux y la Empresa Nacional de Litio
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