La conversación sobre minería ya no se juega solo en los proyectos, las inversiones o los permisos. Hoy el verdadero desafío está en los cruces: cómo se ordenan esos temas, quién los alinea y qué propósito común permite transformar la dispersión en resultados.
Ahí aparecen dos claves. La primera es el liderazgo: la capacidad de comunicar, escuchar, convocar y construir nuevas realidades con miradas distintas. La segunda es la claridad: definir un objetivo concreto, compartido y medible. Sin eso, la industria puede tener razones para crecer, pero no una dirección común para hacerlo.
Chile ya mostró lo que ocurre cuando hay foco. En la gran minería, la participación femenina llegó al 24%, una cifra récord a nivel mundial. Y en 2025, el 39,7% de las nuevas contrataciones fue femenino. Eso no fue casualidad: fue el resultado de una meta compartida entre empresas, gobierno, universidades, gremios y proveedores.
Esa experiencia deja una lección simple y poderosa: cuando la industria se pone de acuerdo, puede mover la aguja de verdad.
Y justamente por eso vale mirar otro número. Cuando medimos las exportaciones mineras per cápita, Australia captura cerca de US$11.500 por persona al año, mientras Chile se ubica cerca de US$2.850. La diferencia no solo refleja escala; también abre una pregunta de fondo: cuánto valor por habitante somos capaces de generar y retener como país minero. Ahí está, en el fondo, la conexión entre minería y desarrollo para todos.
Australia no llegó a este nivel por casualidad. Durante más de una década, sostuvo una estrategia de apoyo a la minería basada en innovación, automatización, inversión en ciencia aplicada y una relación muy estrecha entre Estado, industria y centros de investigación. Esa apuesta, impulsada por liderazgos políticos y sectoriales que entendieron la minería como una plataforma de desarrollo, permitió que el sector no solo creciera en volumen, sino también en productividad, complejidad y valor capturado por habitante.
La minería chilena ya demostró que puede alinearse detrás de una causa clara. La pregunta ahora es si podrá hacerlo de nuevo, esta vez para convertir más valor en desarrollo real.
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Minería chilena: ¿potencia mundial o motor que no despega? Por María Cristina Betancour. https://t.co/Q3Knmy4Afw
— Ex-Ante (@exantecl) April 28, 2026
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