La semana pasada ocurrieron dos hechos que, a primera vista, no tienen relación. Por un lado, bajo el título “Humanidad: ¿hacia dónde vamos?”, se realizó una nueva versión del Congreso del Futuro, con paneles sobre inteligencia artificial, biotecnología y cambio climático. Por otro, se conocieron los resultados de selección de la PAES 2026.
La conexión es más directa de lo que parece: si la educación pública sigue fallando en su tarea más básica —formar y proyectar a los estudiantes con más talento hacia las carreras más selectivas—, olvidémonos de enfrentar con éxito los desafíos del mundo actual.
Los números hablan por sí solos. En la última PAES, cerca de 12 mil alumnos se ubicaron en el top 5% de mejor rendimiento (855 puntos o más). De ellos, apenas 1.400 provienen de colegios público: solo un 11,7%. Es decir: el sistema que alguna vez fue un motor de movilidad social hoy dejo de serlo, dejando así, a muchos estudiantes sin las oportunidades que como sociedad deberíamos entregar (Gráfico 1).
Las causas de este deterioro son conocidas, pero lamentablemente no hemos querido enfrentarlas con decisión.
¿Cómo avanzar? La llegada de un nuevo gobierno abre la puerta para avanzar en varios frentes. En esta columna sugiero cuatro:
Subirse al carro de la economía del futuro —energías renovables, IA, robótica, minería de minerales críticos— requiere del talento y esfuerzo de la mayor cantidad de chilenos. Pero hoy nuestro sistema de educación público lo impide, imponiendo un techo a miles de estudiantes capaces. El talento está distribuido a lo largo y ancho del país, pero las oportunidades no.
Podemos llenar auditorios hablando de inteligencia artificial o crisis climática. Pero si no recuperamos los aprendizajes en la sala de clases, seguiremos siendo meros espectadores de estas transformaciones.
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Daniel Mas, el dirigente empresarial que se transforma en el biministro de Economía y Minería de Kast. https://t.co/1NhrmpyyXJ
— Ex-Ante (@exantecl) January 21, 2026
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