En un estudio Criteria, un 46% de la población se declaraba en marzo en desacuerdo con la llegada de extranjeros frente a un 25% que se declaraba partidario. Complementariamente, un 69% se mostraba partidario de restringir la inmigración, frente a un escuálido 18% que estaba por fomentarla. La derecha juega a los vaqueros usando la política migratoria para realizar expulsiones y la izquierda apuesta peligrosamente por el “buenismo”, impugnando como discriminatoria toda expulsión.
Un fenómeno que se incrementará. Chile no es un oasis, qué duda cabe. Pero tampoco es un infierno, o al menos eso piensan tantos inmigrantes latinoamericanos que sueñan con cruzar nuestras fronteras para habitar un país que, con todos sus conflictos y crudezas, sigue apareciendo entre los más atractivos de la región.
El tema de fondo. Pero al tema de fondo se entra poco. En marzo de este año, en un estudio Criteria un 46% de la población se declaraba en desacuerdo con la llegada de extranjeros, frente a un 25% que se declaraba partidario. Complementariamente, un 69% se mostraba partidario de restringir la inmigración, frente a un escuálido 18% que estaba por fomentarla.
Un tema que hay que abordar en serio. Pero también la inmigración transforma los lugares donde ésta se instala. Y no sólo por el impacto en los cánones de arriendo y la proliferación de asentamientos informales en amplias zonas urbanas, también por los procesos de transmisión de costumbres, ideas y comportamientos -transculturación, si se quiere- que generan un natural malestar entre quienes se ven obligados a transformar sus vidas.
Publicaciones relacionadas
Nicolas Baudrand es el hombre detrás de Blue Jar, el restaurante a un costado del Palacio La Moneda concurrido por políticos, empresarios y altos ejecutivos. Acá cuenta los secretos y la historia de su icónico local.
La llegada de Martín Arrau al Ministerio de Seguridad marcó un fuerte cambio en la evaluación de la gestión del Gobierno en el combate contra la delincuencia. El militante republicano, de total confianza de Kast, ha desplegado una agenda que combina acciones en terreno y reuniones, además de un énfasis en gestión.
La ministra de Educación, María Paz Arzola, es Ingeniera Comercial y Magíster en Economía de la Pontificia Universidad Católica de Chile. Fue investigadora en Libertad y Desarrollo (LyD). Es una de las ministras mejor evaluadas y tiene como bandera un nuevo proyecto de admisión escolar y el plan de escuelas protegidas para enfrentar la violencia.
“Días de juego” cuenta una historia que tiene mucho de autobiografía. Su autor, estadounidense radicado en Londres y que hace poco estuvo en Chile, también jugó al básquetbol y vivió los dilemas de quien se sabe bueno para jugar, aunque no excelente para quedar a la altura de sus ambiciones.
Si la economía no logra transformar su dinamismo en oportunidades laborales, especialmente para mujeres y jóvenes, seguirá existiendo una brecha relevante entre las cifras macroeconómicas y la experiencia cotidiana de muchos hogares. La pregunta clave no es solo cuánto crece el país, sino quiénes participan de ese crecimiento. Hoy esa distancia es demasiado amplia y […]