Qué observar. Los deepfakes (videos o audios que simulan personas reales) se han convertido en una amenaza para las empresas. Hoy son herramientas sofisticadas para el fraude corporativo y, por lo mismo, un riesgo operativo para cadenas de suministros, finanzas y toma de decisiones ejecutivas. Y el problema, publica Fast Company, es que muchas empresas no están preparadas para enfrentarlo.
Fraude en aumento. La frecuencia de estos ataques a líderes empresariales se ha intensificado en el último tiempo. De acuerdo con el centro de investigación Instituto Ponemon, este tipo de deepfakes aumentó del 43% en 2023 al 51% en 2025.
Nada los detiene. Ni los cortafuegos ni la autenticación multifactor ni el cifrado logran impedir el fraude. Porque, de acuerdo a Fast Company, los deepfakes de este tipo apelan a algo que ninguna ciberseguridad tradicional controla: la confianza en la apariencia y voz humana.
¿Nuevas medidas? En 2024, Microsoft advirtió que el uso de deepfakes generados por IA eran cada vez más realistas y frecuentes en términos del “fraude, el abuso y la manipulación”. Y, agregó, que la única manera de frenarlo era con nuevas leyes. Protocolos como firmas digitales son esenciales, dice Fast Company. Y monitoreo de huellas digitales, según Techradar.
Imitar la naturaleza. Las grandes erupciones volcánicas expulsan dióxido de azufre que pueden reducir temporalmente las temperaturas. Ese mismo principio es el que están trabajando algunas startups para moderar el calentamiento global. Es la llamada geoingeniería solar y busca que la Tierra refleje más luz solar hacia el espacio (ayudada por el dióxido de azufre). Pero hay un inconveniente: eso significa cambiar el clima del planeta.
Del laboratorio al mercado. Las investigaciones sobre la geoingeniería solar no son nuevas, pero las iniciativas privadas comerciales la están acelerando y eso, para los científicos, conlleva el riesgo de que las decisiones climáticas globales podrían verse condicionadas por presiones financieras, según los expertos citados por la publicación.
Falta de transparencia. Otro de los aspectos que preocupa a los expertos es la falta de entrega de información por parte de las empresas que están desarrollando la geoingeniería solar.
La solución a futuro. De acuerdo con los científicos, la única manera de avanzar en este tema con los resguardos necesarios es a través de programas de investigación públicos en el que participen organismos científicos.
Panorama general. El timo, un órgano ubicado detrás del esternón, es el encargado de producir los linfocitos T, centrales para el sistema inmunológico. Su funcionamiento es impecable hasta la pubertad: ahí comienza a atrofiarse y a los 75 años es casi inútil. ¿Los efectos? Produce menos linfocitos T, que reaccionan más lento ante infecciones, tumores y vacunas. Pero una nueva investigación sugiere que este deterioro podría ser compensado temporalmente.
El hígado: una fábrica temporal. La investigación propone no intentar reactivar el timo envejecido, sino que establecer una fuente alternativa que favorezca la maduración de los linfocitos T: el hígado.
Los factores claves. El tratamiento se basa en la entrega simultánea de tres factores inmunes (DLL1, FLT-3 e IL-7) para el desarrollo y supervivencia de las células T. El estudio muestra que el efecto solo se logra cuando actúan de forma conjunta.
Las primeras pruebas. Los investigadores realizaron pruebas en ratones de 18 meses, lo que equivale a personas de alrededor de 50 años. Luego de algunas semanas, dice el estudio, los resultados fueron consistentes.
El potencial clínico. De acuerdo con la investigación, el potencial está en aplicaciones puntuales, es decir, antes de una vacunación o durante la aplicación de inmunoterapias. De paso, este estudio redefine la tecnología de ARNm hacia la longevidad.
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— Ex-Ante (@exantecl) December 12, 2025
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