Cuenta pública: ¿brotes verdes del futuro esplendor? Juan José Obach

Director ejecutivo Horizontal

A lo largo de su discurso, el Presidente Gabriel Boric insistió en la teoría de la “normalización”, asegurando que recibieron un país en ruinas y que lograron estabilizarlo. Lamentablemente, sobre todo en materia económica, más que un listado de logros (muchos de ellos, como la baja de la inflación, no atribuibles a la actual administración), lo que faltó fueron propuestas potentes, de mayor alcance, que logren devolver la confianza para enmendar el rumbo y darle un reimpulso al crecimiento y la inversión.


En la tradición chilena, la cuenta pública presidencial ha tenido un doble propósito para los gobiernos de turno: (I) rendir cuenta de los avances y (II) trazar una hoja de ruta para el futuro. En su tercera cuenta pública, el Presidente Gabriel Boric logró lo primero “no sin una alta cuota de autocomplacencia”, pero quedó al debe en lo segundo.

A lo largo de su discurso, el mandatario insistió en la teoría de la “normalización”, asegurando que recibieron un país en ruinas y que lograron estabilizarlo. Lamentablemente, sobre todo en materia económica, más que un listado de logros (muchos de ellos, como la baja de la inflación, no atribuibles a la actual administración), lo que faltó fueron propuestas potentes, de mayor alcance, que logren devolver la confianza para enmendar el rumbo y darle un reimpulso al crecimiento y la inversión.

Es sano partir reconociendo que es positivo y valorable el énfasis que tuvo la reactivación económica en la cuenta pública. Las palabras “economía” e “inversión” se mencionaron 19 y 13 veces, respectivamente. Pero el discurso estuvo marcado por un prematuro y excesivo optimismo del Primer Mandatario.

Asegurar que lo “peor ya pasó”, que ya entramos a una “etapa de aceleración”, e incluso prometer que en su periodo se crecerá más que en los últimos ocho años cuando la estimación del Ministerio de Hacienda señala lo contrario, es riesgoso. No solamente puede frustrar expectativas, sino que dicho diagnóstico choca, abruptamente, con la frágil situación económica de la gran mayoría de las familias chilenas.

Si bien es cierto que durante este gobierno se han creado más de 500.000 empleos, también es cierto que la mitad de estos son informales y que, de los puestos formales creados, uno de cada tres es del sector público. Con todo, la cruda realidad del mercado laboral nos señala que ni siquiera hemos recuperado las tasas de ocupación prepandemia.

Nada se propuso para hacer frente a los desafíos laborales del siglo XXI en materia de informalidad, altos costos de despido y contratación, jornadas rígidas de trabajo, baja empleabilidad de jóvenes, mujeres y adultos mayores o el bajo nivel de capacitación de los trabajadores ante la automatización y la Inteligencia Artificial (IA).

Así, en vez de delinear una hoja de ruta para apuntar a un mercado laboral moderno, el mandatario optó por resaltar medidas que solo encarecen el empleo, como el aumento del salario mínimo, la reducción de la jornada laboral o la negociación ramal.

En educación, piedra angular para elevar nuestro magro crecimiento potencial de 2% (Horizontal, 2023), se sigue insistiendo en temas como el CAE y la deuda histórica de los profesores en desmedro de los tremendos desafíos que enfrentamos para mejorar la calidad de la educación pública, recuperar los aprendizajes perdidos en la pandemia y focalizar los esfuerzos en edades tempranas.

El Presidente también planteó que Chile puede ser un líder mundial en el combate contra el cambio climático y en la transición hacia una economía verde y vaya que tiene razón. Pero el ritmo y profundidad con que el gobierno está impulsando la industria del litio e hidrógeno verde o destrabando los proyectos de inversión, no es suficiente. En el litio, hay demasiado énfasis en el rol estratégico del Estado sin partir de lo básico: hacer este material concesible, al igual que el cobre. En permisología, si bien hay buenas intenciones, el problema es de tal magnitud que llegó el momento de pensar fuera de la caja. Un fast-track en sectores prioritarios sin descuidar estándares ambientales o una profunda reforma al empleo público para crear incentivos para evaluar en tiempo y forma, pueden ser un buen punto de partida.

Evocando la imagen de nuevas plantas que crecen tras un invierno largo, el mandatario señaló que “hemos vivido tiempos difíciles, pero ya asoman los brotes verdes del futuro esplendor.” Curiosa expresión eligió el Presidente, porque para pasar de brotes verdes a un futuro con esplendor se necesitan muchas más propuestas que las que él mismo enunció.

Para más contenido After Office, clic aquí.

Publicaciones relacionadas

Economista especialista en minería

Junio 30, 2026

Minería chilena: de la ventaja natural a la ventaja construida. Por María Cristina Betancour

Chile ya dispone de los activos necesarios, tales como proveedores sofisticados, talento técnico y científico, centros de investigación y una trayectoria probada de colaboración. Lo que corresponde ahora es articular estas capacidades con determinación y bajo un claro liderazgo del Estado. Transformar una ventaja natural en capacidades construidas tomó décadas. Fortalecer el ecosistema minero en […]

Escuela de Negocios, UAI

Junio 28, 2026

El CAE en el banquillo. Por Raphael Bergoeing

Lo que produjo el CAE no fue un accidente. Fue el resultado de prometer sin diseñar, corregir a medias y luego usar el instrumento como munición ideológica. Mientras no haya costos políticos para quienes hacen eso, seguiremos repitiendo la historia en educación, salud, vivienda y pensiones. Confundir el instrumento con el objetivo tiene consecuencias. El […]

Socio de Spencer Stuart

Junio 26, 2026

Bonos de desempeño: minería y China. Por Pepe Barroilhet

El problema es cuando se instalan por inercia. Sin preguntarse qué comportamiento están empujando. Porque cuando los incentivos están mal diseñados, no dejan de ayudar: empiezan a dañar.

La (ciencia) económica y los economistas. Por Felipe Balmaceda

Los costos que implica ignorar la opinión de los economistas bien entrenados no son abstracciones teóricas; son consecuencias concretas para las personas, quienes merecen que sus líderes tomen decisiones basadas en la evidencia, la racionalidad económica y el contexto cultural.

Gerente general de Plataforma Energía

Junio 24, 2026

La paradoja energética chilena que enfrenta el nuevo gobierno. Por Pablo Demarco

En materia energética, postergar decisiones no es neutral, es la forma más cara de no avanzar. Por lo mismo, la competitividad del país depende de cuán rápido seamos capaces de convertir las ventajas, como el gran desarrollo de energías renovables, en seguridad, eficiencia y menores costos para las personas y empresas.