El viernes pasado, con Kast ya instalado en La Moneda y mientras comenzaba a enviar una avalancha de decretos, proyectos de ley y a desplegarse en terreno, los centros de estudios de oposición se reunieron a analizar cómo enfrentarían al nuevo gobierno y a armar un nuevo relato tras la fuerte derrota de Jeannette Jara en las elecciones de diciembre.
Jara apareció ese viernes en el encuentro, luego de que cinco días antes terminara con la incertidumbre que mantuvo durante buena parte de la campaña respecto a si continuaría o no militando en el Partido Comunista tras los fuertes desencuentros que tuvo con su presidente, Lautaro Carmona, y el ex alcalde Daniel Jadue, los controladores de la colectividad.
“Me voy a quedar militando ahí. Principalmente por valores que comparto: un mejor país, justicia social. Son valores escasos en la política”, indicó en el programa Mesa Central.
El que Jara anunciara que seguiría militando en el PC fue un comentario obligado en su partido, donde algunos de sus altos dirigentes apostaban todas sus fichas a que renunciaría a la colectividad -que impide suspender o congelar su militancia- como ella insinuó durante la campaña para tomar distancia táctica del PC y tras los bombardeos a su candidatura por parte del establishment partidario.
En altas fuentes del PC señalan que la gran apuesta de su sector, la disidencia, pasaba porque renunciara al partido y se convirtiera en la líder de una oposición más amplia, luego de que la “jarastroika” -como se llamó en algún minuto a la modernización del PC chileno, al estilo Gorvachov- quedara enterrada tras su derrota en las urnas.
“Pensaban que los 5,2 millones de votos que obtuvo y su rol como ministra de Boric podían situarla en un lugar privilegiado”, comenta un personero comunista.
El problema fue que Jara estuvo lejos de encontrar apoyo político para una aventura política de esa naturaleza, como comenzó a despejarse al día siguiente de su derrota. El 15 de diciembre estaba previsto que se reuniera con los presidentes de partido, lo que, sin embargo, no ocurrió. En los días posteriores concurrió a un encuentro en Horizonte Ciudadano, donde estaba Bachelet y dirigentes de izquierda, a algunos de los cuales habría comentado que -tras la elección- tuvo momentos difíciles en lo personal.
En la disidencia del PC fueron tomando nota de que la izquierda no avanzaría en un solo bloque y que sus partidos ya corrían por camino propio con potenciales cartas presidenciales, como el FA con Tomás Vodanovic o el propio ex presidente Boric, quien creó una fundación y observará la gestión de Kast antes de mostrar sus cartas. De ahí que el plan comunista fuera abortado, señalan en el partido.
Jara seguirá integrando la comisión del PC, pero en su colectividad estiman que difícilmente se rearmará internamente sin una vitrina política desde donde hacerlo -al menos en lo inmediato- y que aún resta por saber qué hará la ex vocera Camila Vallejo, líder de la generación de recambio de la colectividad.
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