Qué observar. El proyecto Chile China Express, que busca conectar Valparaíso con Hong Kong mediante un cable submarino de fibra óptica impulsado por China Mobile, terminó dejando a Chile en medio de la tensión geopolítica entre Estados Unidos y China.
Por qué EE.UU. ve un riesgo de espionaje. De acuerdo a un documento al que tuvo acceso Ex-Ante, la preocupación estadounidense se basa en tres argumentos principales: el control de los datos, la estructura del sistema legal chino y la naturaleza estratégica de la infraestructura digital.
Los cables submarinos transportan más del 95% del tráfico mundial de internet, incluyendo comunicaciones gubernamentales, transacciones financieras, datos empresariales y operaciones militares. Para Washington DC, quien controla la infraestructura que transporta esos datos tiene potencial acceso a información sensible o capacidad de interrumpir comunicaciones en escenarios de conflicto.
El segundo argumento se relaciona con el marco legal de China. Autoridades estadounidenses sostienen que la legislación china obliga a empresas y ciudadanos a cooperar con las agencias de inteligencia cuando el gobierno lo requiera.
El tercer elemento es geopolítico. Estados Unidos busca limitar la expansión de infraestructura digital controlada por China en regiones estratégicas, mientras Beijing intenta reducir su dependencia de redes dominadas por compañías occidentales.
Qué riesgos concretos se mencionan. La Comisión Federal de Comunicaciones (FCC) —agencia independiente de Estados Unidos con integrantes designados por el presidente y ratificados por el Senado— lleva casi siete años advirtiendo que China Mobile representa un riesgo para la seguridad nacional por su eventual vulnerabilidad a presiones del gobierno chino para realizar actividades de inteligencia, criterio que fue reafirmado en 2025.
La comisión determinó que los servicios de la compañía representaban “riesgos sustanciales e inaceptables para la seguridad nacional de Estados Unidos”.
Estos incluyen:
Por qué el cable podría beneficiar a China. Tras el viaje del presidente Gabriel Boric a China en 2025, el gobierno chileno impulsó el estudio de un cable submarino directo entre Chile y Asia, que incluiría conexión con Hong Kong. Se argumentaron los siguientes beneficios para el país:
Una disputa que trasciende el cable. El proyecto Chile–China no es solo una obra de telecomunicaciones, sino un reflejo de la creciente rivalidad entre Washington y Beijing por el dominio de la economía digital.
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