-Trabajaste en temas de comercio exterior y negociaste tratados comerciales. ¿Cómo observas a la Cancillería, que ha sido flanco de críticas?
-Ha habido críticas, pero algunas han sido exageradas, injustas, para serte franco. Dicho eso, en el tema comercial hay que apurar el tranco, lo he planteado públicamente y en privado también, en reuniones con el subsecretario Ahumada: la necesidad de avanzar más rápido y ojalá concluir en los próximos meses el acuerdo de modernización con la Unión Europea. Lo importante es acelerar los tiempos en esto, porque se vienen plazos en el viejo continente que nos pueden dejar fuera de carrera. Y la UE puede decirnos que no.
-El subsecretario Ahumada es conocido por su postura anti libre comercio. Incluso ha escrito papers sobre imperialismo.
-Efectivamente, eso hace que su instalación o su aterrizaje en cancillería chilena haya sido con los ruidos que ha traído. Intentó hacer una consulta ciudadana para legitimar la política comercial, pero la ministra Urrejola le quitó el piso. La política comercial chilena no requiere legitimarse, está legitimada de suyo.
De hecho hace dos semanas en la Comisión de Relaciones Exteriores pedí una sesión sobre ese tema, para saber que está ocurriendo en las negociaciones. Si esas conversaciones tienen que ser secretas, que así sea. Pero estamos en ascuas.
-El tema político del día es qué hacer con la propuesta constitucional, entre los que apoyan el Apruebo: si hay que llegar a un acuerdo por reformas antes o después. ¿Cuál es tu posición?
-Para que el Apruebo tenga un buen resultado hay que hablarle a aquellos chilenos que quedaron decepcionados del proceso constituyente, y que tienen dudas respecto del texto que se propone. Para eso, es imperioso llegar a un entendimiento entre hoy día, mañana, pasado a más tardar, pero no más allá de esta semana creo yo, entre las fuerzas del Apruebo, en el cual identifiquemos claramente los temas que vamos a modificar, para mejorar, reinterpretar, aclarar, despejar fake news, despejar mentiras y al mismo tiempo dar seguridades.
-¿Cuáles son los temas que hay que cambiar?
-Reponer el estado de Excepción, eliminar la reelección de los presidentes; restituir el carácter de Poder Judicial como tal; revisar la conformación del consejo de la justicia; aclarar que el sistema de justicia civil y penal es uno solo en Chile y que no habrán distintos sistemas civiles, penales, para los pueblos originarios y para el resto del país. Esos temas son los que preocupan a los chilenos y hay que abordarlos de frente. Tenemos diferencias al interior del Apruebo de cómo abordar esos temas y creo que es fundamental ponernos de acuerdo.
-El PC dio un portazo a estas reformas sustantivas.
-Apuesto doble contra sencillo que el PC se va a cuadrar con el acuerdo. El Presidente Boric instó a las dos coaliciones, a los partidos, a ponernos de acuerdo. Al menos el Socialismo Democrático no le ha fallado en ninguna votación al Presidente desde que asumió. En el caso de Apruebo Dignidad ha habido varios que han arrastrado los pies. Espero que en esta oportunidad no ocurra, porque es muy crucial lo que viene.
-¿Quiénes?
-Revisa las votaciones.
-¿Por qué crees que el PC es tan reacio a flexibilizar sus posiciones?
-Tal vez ellos ellos están convencidos de que ese es el mejor camino. Lo que ocurre es que el Presidente como líder de las dos coaliciones, ve que eso no es así, y las encuestas demuestran que el Apruebo para reformar y el Rechazo para reformar es donde está concentrado el gran número de chilenos.
El PC apuesta al todo o nada. En vez de reconocer que el texto que se propone no es perfecto porque fue hecho por seres humanos, y tiene deficiencias, que hay que corregir. El Apruebo está cuesta arriba. Quien diga lo contrario, no dice la verdad. Está cuesta arriba, esa es la realidad. Pero no es un dato inmutable. En consecuencia hay que hacer ese esfuerzo, porque el texto tiene cosas muy valiosas. El estado social de derechos, la paridad, el tema medioambiental, descentralización. Y no podemos hipotecarlo todo por no querer cambiar algunos aspectos.
-¿El PC es un aliado difícil?
-Toda negociación siempre es dura. El tema no es que sea duro o no, el tema es si uno es capaz de persuadir con buenos argumentos y si la contraparte tiene la disposición de ser seducido por buenos argumentos. Eso tiene que ocurrrir y va a ocurrir. Si me equivoco, me lo pueden sacar en cara.
-¿Te decepcionó lo que dijo Jackson sobre esta superioridad moral de su generación, lo perdonaste?
-Hablé con él largo sobre esta materia. Él sabe que cometió un error. Me dijo que no era lo que quería decir, etcétera. Le diría que es una frase que recordaremos por siempre, pero que yo doy vuelta la página. Porque tenemos que seguir trabajando juntos en el Gobierno que decidí apoyar. Me imagino que las generaciones jóvenes también aprenden de sus errores. Mientras antes aprendan mejor.
-¿Con tu papá has hablado de la nueva constitución?
-Claro, a cada rato. Él ha dicho lo que ha dicho y yo no lo voy a interpretar ni ponerle nada a lo que dijo. Yo sé lo que piensa. Ahí está el caballero que para algunos sigue siendo un referente importante. Creo que su intervención ayudó a estimular a varios a moverse de sus posiciones.
-¿Esperabas más de la Convención?
-Es difícil pedirle a la Convención que no sea humana. La composición hizo muy difícil hacer un trabajo eminentemente político, con un número no menor de convencionales que no venían de la política. No fue un proceso bien llevado, por muchos de ellos, no todos. Generó la sensación de una polarización. A ratos de una exclusión de ciertos sectores. Y no fue bien percibida por la opinión pública. No les gustó lo que vieron. No generó entusiasmo el proceso.
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