La mano derecha. Giorgio Jackson es la mano derecha de Gabriel Boric. Es quien fundamenta y determina la dirección en que se avanza. Propone, comenta y confirma las decisiones más importantes del presidente y su gobierno. En término comparados, cumple un rol consonante al que cumplía Andrés Chadwick con Sebastián Piñera o al que cumplía José Miguel Insulza con Ricardo Lagos. Y si no está en Interior desde el comienzo, es solo porque la decisión de tener a Izkia Siches en ese cargo responde más a la línea estratégica diseñada para el primer tiempo que a la falta de ambición o preparación de Jackson.
Señales inquietantes. Pero claro, la historia, la complicidad, y el compromiso no siempre garantiza el éxito. A veces funciona (como en el caso de Lagos e Insulza) y a veces no funciona (como en el caso de Piñera y Chadwick). En el caso de Boric y Jackson es muy temprano para saber, pero, aun así, ya hay señales inquietantes. Principalmente el mal desempeño de Boric en las encuestas de opinión pública, que lo muestran en un nivel históricamente bajo. No hay antecedentes de ningún presidente anterior a Boric que haya perdido tanta aprobación en tan poco tiempo. Y ahí, la responsabilidad de Jackson es patente.
Ciclo vicioso. Lo anterior contribuye a un peligroso ciclo vicioso, pues para que al presidente le vaya bien, el gobierno debe tener control de la agenda. Pero, para tener control de la agenda, es necesario lograr resultados legislativos. Y si el ministro de la Segpres no logra producir esos resultados, al gobierno no le puede ir bien. Ese es el meollo del asunto. Es un problema de liquidez política que Jackson simplemente no tiene. Hay una seria desconexión entre el gobierno y el Congreso que viene de diferencias fundamentales entre la centroizquierda y la izquierda, y que se manifiesta en la falta de influencia de Jackson en el hemiciclo.
Los malos datos de la Segpres. Lo cierto es que la cosa no mejora cuando se miran los datos comparados. La Segpres de Boric es la tercera menos productiva desde el retorno de la democracia, habiendo mandado solo 12 mensajes (iniciativa exclusiva del presidente) al Congreso en tres meses. Solo supera al gobierno de Lagos (a esta altura había mandado 4), y el segundo gobierno de Piñera (que a esta altura había mandado 11). El dato es más preocupante si se considera que 8 de los 12 mensajes enviados vienen de Hacienda. Al menos no debe sorprender si se considera que desde el 11 de marzo Jackson ha intervenido solo una vez en la sala de la Cámara alta.
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