-Antes de entrar en el debate actual, ¿qué relevancia ha tenido la franquicia tributaria Sence para la capacitación laboral en Chile?
-En estricto rigor, la franquicia tributaria a lo que apunta es a que las empresas puedan capacitar a sus trabajadores para incrementar las competencias de los trabajadores en pos de diversos objetivos, como mejorar la productividad o la seguridad laboral. Tenemos evidencia concreta, por ejemplo, de que en la construcción los accidentes fatales han bajado a la mitad en los últimos años, entre otras cosas, a partir de los esfuerzos en materia de capacitación. La capacitación, en general, es una acción que ve resultados en el mediano plazo. Es muy difícil que uno diga voy a capacitar a un trabajador e inmediatamente después voy a ver impacto directo en su salario, o en la productividad inmediata de la empresa. Es un efecto que se va acumulando en el tiempo.
-Durante años se ha cuestionado que financió cursos de baja utilidad o con escaso impacto. ¿Qué responsabilidad tiene el propio sistema en ese deterioro?
-Nosotros no estamos defendiendo el sistema como está, creemos que tiene urgentes necesidades de reforma ahora. Fue diseñado hace 50 años, y la última revisión que tuvo fue el año 97, por lo que está absolutamente obsoleto para las condiciones del mercado actual. Este sistema fue diseñado en un contexto en el que el trabajador se desempeñaba 30 años en la misma compañía, por lo tanto, era bastante lógico que el empleador le fuera dando capacitaciones que lo fueran haciendo crecer en la misma empresa.
Hoy día eso no existe. Hoy día la rotación es mucho más alta, el mercado laboral es mucho más dinámico, y se requiere una herramienta que se ajuste a ese dinamismo. Por lo mismo es que el sistema se ha ido en el fondo torciendo, buscando mecanismos de resolver los problemas reales, y en ese contexto, ha habido, efectivamente, malos usos de la franquicia, sin duda.
-¿Está de acuerdo con que requiere ajustes?
-La necesidad de cambio es urgente. Nosotros la defendemos con fuerza, creemos que el sistema tiene que cambiarse. Pero lo que no puede pasar es que eliminemos el sistema. Y no puede pasar por algo muy simple: la evidencia internacional muestra que las empresas en general, y esto no sólo en Chile, sino que en el mundo, sub-invierten en capacitación, sobre todo en competencias transversales.
-Si el sistema necesita cambios profundos, ¿por qué considera un error eliminar la franquicia?
-Es una locura pensar eliminar el único instrumento que tiene Chile hoy día para capacitar a sus trabajadores, sobre todo en el momento actual, en el que tenemos altos índices de desempleo, y a empresas que declaran que no encuentran los trabajadores que necesitan. ¿Qué es lo que está pasando? Hay una brecha de competencias, y en vez de abordar el problema desde la lógica de la brecha de competencias, lo estamos abordando desde la discusión de si eliminamos o no eliminamos el sistema. Aquí Chile lo que necesita no es menos capacitación, es una capacitación más pertinente, más medible, de mayor calidad.
-¿Qué le parece que el Gobierno haya descartado su eliminación, pero esté evaluando cambios como reducir los beneficios o focalizarlos en las pymes?
-Se levantaron varias voces advirtiendo la complejidad de eliminar el sistema, y eso fue bueno por una parte. Al menos el Gobierno entró en razón respecto de que era una mala idea eliminarlo. Ahora, ¿qué es lo que nos preocupa a nosotros? que el Ejecutivo ya planteó que va a volver a abordar el tema en el Senado, con algunas indicaciones, y lo que se rumorea es que algunas de ellas van en la línea de disminuir los porcentajes de franquicia, o dejarlo solamente para las pymes. Eso es una locura por varias razones.
-¿Por qué esas alternativas serían un error?
-Lo primero es porque hoy día Chile ya subinvierte en esta materia. El subsidio que entrega el Estado a través de la franquicia es del orden de un 50% de lo que invierten los países de la OCDE, por lo que bajar los topes reduciría aún más la inversión en capacitación. En toda la discusión se ha planteado que hay US$300 millones de gasto, pero la capacitación no es un gasto, esto es una inversión que hace Chile para poder preparar a su mano de obra para enfrentar la nueva ola de disrupción tecnológica. También me preocupa que, dentro de las indicaciones que el Gobierno está pensando proponer, una es rebajar el tope y dejarlo solamente para pymes. Muchas de ellas tienen problemas de flujo de caja y no pueden utilizar la franquicia como está diseñada hoy. Si no se corrigen esos problemas estructurales, seguirán quedando fuera del sistema.
-Si no basta con hacer ajustes puntuales, ¿qué tipo de discusión debería darse sobre el sistema?
-Este problema difícilmente se resolverá con una discusión parlamentaria de un mes. Por lo tanto, lo que proponemos es una discusión en paralelo, donde podamos plantear un protocolo de acuerdo, donde se defina que aquí lo que se va a buscar es resolver este problema de verdad, con el diagnóstico adecuado arriba de la mesa, diseñando el sistema que realmente Chile necesita para resolver su problema. No lo vamos a resolver con dos o tres indicaciones, o con dos o tres cambios al sistema como lo tenemos hoy día. Esto requiere un cambio mucho más profundo y eso es lo que estamos impulsando nosotros con mucha fuerza.
-¿Qué cambios concretos debería tener el sistema para responder a las brechas de competencias que hoy enfrenta Chile?
-Chile enfrenta una brecha de competencias muy importante. Hoy las empresas tienen dificultades para encontrar trabajadores con las habilidades que necesitan y, al mismo tiempo, muchas personas llegan al mercado laboral con déficits en áreas básicas y digitales. Por eso creemos que la capacitación debe estar mucho más conectada con las necesidades reales del mercado, mejorar los estándares de calidad de los organismos que la imparten, permitir que las certificaciones acompañen al trabajador entre empleos y considerar apoyos especiales para las pymes. Lo central es diseñar un sistema moderno, que se evalúe periódicamente y responda a los desafíos productivos y tecnológicos que enfrenta el país.
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