-En Perú hay un empate casi aritmético. ¿Cómo está el ambiente a la espera de una definición?
-No se sabe cuándo van a estar los resultados, puede ser esta noche o mañana. Los cómputos de las mesas están cambiando muy rápidamente. Cualquiera de los dos podría ser el ganador, pero la incertidumbre aumenta. A diferencia de Chile, no hay claridad sobre cuánto puede demorar, puede ser un día, dos. Y si hay observaciones por parte de los partidos puede demorar mucho más.
-Es un país que está muy polarizado. ¿Cómo afecta al nivel del debate?
-Sí, está tremendamente polarizado y cualquiera que pierda va a decir que el resultado no es el correcto. Y por lo tanto, me parece que vamos a estar enfrentando semanas bien complicadas.
-¿Si gana Fujimori, que se puede esperar, pese a que en amplios sectores es cuestionada?
-En el caso de Fujimori se esperaría un país más ordenado en cuanto a manejo económico y búsqueda de estabilidad política. Pero el gran desafío es el mismo que tendría Sánchez. Un país muy fragmentado, con una zona de la costa que mira muy distinto el mundo con respecto a la zona andina, de la sierra peruana. Nuestra tragedia es que hay dos países en uno que están cada vez más diferenciados. Y el gran desafío es cómo comenzar a darle una cohesión al país.
-¿Hay una fractura entre un sector más desarrollado y urbano, y otro más atrasado económicamente?
-La zona andina es donde hay más pobreza y vota por la izquierda. La otra parte del país vota por la centro derecha. Y así es como se ha vivido el Perú electoralmente desde hace mucho tiempo. En Lima Keiko Fujimori gana 60/40.
-Respecto a Sánchez ¿hay temores en los mercados, sería un retroceso para una economía que crece más que Chile?
-Pues sí, por supuesto. Eso choca con las expectativas que había de tener un gobierno que promoviera mejor la inversión privada, como el de Fujimori. Contra un gobierno como el del señor Roberto Sánchez que plantea amenazas importantes a la inversión privada.
-El candidato de izquierda dijo que no había temas pendientes con Chile…
-La verdad es que Chile no ha sido tema. El único que lo plantea es Antauro Humala, que ve la política de manera muy alucinada. Dijo que había que recuperar Arica y Tarapacá. Pero nadie le hace caso, ni eso se va a cumplir. Esa idea no tiene ningún eco, ninguna fuerza política, ni siquiera en el entorno de Roberto Sánchez.
–El centro es pequeño, 8 parlamentarios, ¿pero pueden ser claves en las definiciones políticas y para lograr acuerdos?
-La bancada de centro, que la dirige el señor Jorge Nieto, podría tener un papel muy importante en los próximos años en la política peruana. Porque estaría en medio, entre las bancadas de derecha y de izquierda, jugando como alfil de la balanza. Su comportamiento en la segunda vuelta fue un poco errático. Lo que planteó fue viciar el voto, porque ninguno de los dos candidatos era un buen candidato. Entonces, eso hace que pierda fuerza para las conversaciones, pero es lo que hay. Y va a ser demandado por ambos lados para llegar a acuerdos.
–En Chile se habla de Perú por las inversiones mineras, los nuevos puertos. ¿De qué manera afecta al crecimiento el ruido de la elección y una posible victoria de la izquierda?
-Las preocupaciones de las empresas chilenas son las mismas de las empresas peruanas. Cuántos cambios van a haber si gana Sánchez, que propone una agenda radical de cambios a la Constitución, en la parte económica. Ha hecho declaraciones muy inapropiadas, que debilitan o mellan el sistema de autonomía del Banco Central. Sin duda, un mal gobierno de Sánchez, aunque no tenga mayoría en el Congreso, puede hacerle mucho daño a la economía. Propone cambiar el rol subsidiario del Estado. Y permitir un rol más intervencionista.
-¿Se parece un poco a Boric?
-Totalmente, sí.
-¿Cual es tu sensación respecto al futuro?
-Hay un desánimo grande. Porque se esperaba que hubiera un cambio, con Keiko, que significaba algo diferente para el Perú, pero no le ha alcanzado para marcar una diferencia importante. Y, entonces, seguimos como en un deja vu permanente respecto a la última elección. Y así estamos viviendo hace tiempo.
-¿En el entorno de Sánchez hay ex integrantes de Sendero Luminoso?
-Hay gente que ha estado con Sendero pero también hay una izquierda menos radical que tiene un anti fujimorismo muy grande. Y está dispuesta a aceptar cualquier cosa que no sea Keiko.
-¿Le sigue pesando su apellido y polémicas como el caso cocteles que la tuvo 16 meses en prisión preventiva?
-Así es. Como te decía, para Keiko el desafío sería gobernar en un país tan fragmentado, con un sector que la ve con mucha desconfianza. Toda el área indígena le tiene encono, no la quiere.
-¿Por su padre?
-Y por ella misma.
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