Pentágono busca crear un arsenal de drones de guerra por US$ 54.000 millones y pone la mira en antiguos aficionados
Ex-Ante
Canadá apuesta por financiar su industria de IA, Estados Unidos acelera el desarrollo de drones militares y Europa busca reducir su dependencia tecnológica en una creciente carrera por la soberanía digital y el poder geoeconómico.
Canadá creará una industria nacional de IA mediante el financiamiento de empresas
Financiar IA. El gobierno de Canadá creará un fondo de crecimiento tecnológico para ayudar a financiar empresas prometedoras de inteligencia artificial, como parte de los cientos de millones de dólares que planea invertir en la creación de una industria nacional de IA y en el fomento de la adopción de esta tecnología.
El gobierno del primer ministro Mark Carney presentó el jueves una nueva estrategia nacional de IA denominada “IA para todos”, que incluye planes para un fondo de cerca de US$ 360 millones destinado a cerrar lo que denomina la brecha de capital de expansión a la que se enfrentan las empresas de la industria más prometedoras del país.
El Fondo Canadiense para el Crecimiento Tecnológico ofrecerá capital flexible y apoyo a la inversión, además de brindar una plataforma para que Ottawa -capital federal del país- adquiera participaciones accionariales en las empresas de IA más prometedoras.
El objetivo es ayudar a estas empresas a atraer capital de inversión, competir a nivel mundial, retener talento y propiedad intelectual, y mantener su sede en Canadá, según informó el gobierno.
US$ 26 mil millones en financiación. La estrategia gubernamental, presentada por Carney y el ministro de IA e Innovación Digital, Evan Solomon, en un evento en Toronto, busca construir una inteligencia artificial segura, confiable y soberana de una manera que, según el primer ministro, debe ser pragmática y prudente.
Los planes se centran en pilares que incluyen proteger a los canadienses de los riesgos y perjuicios de la IA, capacitarlos para usar y beneficiarse de la tecnología, y construir bases canadienses para la inteligencia artificial en computación, datos, talento e infraestructura.
Según el gobierno, existen más de 3.500 empresas canadienses que desarrollan modelos, herramientas y aplicaciones de IA avanzada, las cuales han recaudado en conjunto más de US$ 26 mil millones en financiación de capital de riesgo.
Se estima que la inteligencia artificial generativa por sí sola podría aportar alrededor de US$ 134 mil millones anuales a la economía canadiense para 2030 y crear cientos de nuevas empresas en el país.
Riesgos y objetivos. El país depende en gran medida de proveedores extranjeros para la infraestructura que impulsa la IA, desde la computación hasta la nube y el almacenamiento de datos.
Carney afirmó que esto crea riesgos de que entidades extranjeras puedan acceder a datos canadienses, implementar productos de IA que influyan en la vida de los canadienses y “distorsionar la competencia en contra de las empresas canadienses”.
El plan consiste en brindar a todos los canadienses acceso a capacitación gratuita en alfabetización en inteligencia artificial y garantizar que todos los estudiantes de educación superior tengan acceso a agentes de IA confiables.
Además, busca crear hasta 90.000 empleos relacionados con la IA y oportunidades de prácticas laborales para que los jóvenes canadienses inicien sus carreras y apoyen a las pequeñas y medianas empresas y organizaciones sin fines de lucro para el año 2031.
El gasto público previsto para esta estrategia incluye la asignación de cerca de US$ 360 millones a través de una iniciativa regional de IA para impulsar la adopción, la comercialización y la preparación en este campo en todo el país.
Esto permitirá ampliar la capacidad de computación nacional para las pequeñas y medianas empresas canadienses con US$ 503 millones adicionales, que se sumarán al Fondo de Acceso a la Computación del gobierno, dotado con US$ 215 millones, el cual ya había brindado apoyo a 44 proyectos.
El gobierno también tiene previsto lanzar un Programa de Misiones de IA para impulsar proyectos específicos que prometen un beneficio público significativo y mejoras sustanciales en la vida de los canadienses.
Pentágono busca crear un arsenal de drones de guerra por US$ 54.000 millones y pone la mira en antiguos aficionados
Contratos de defensa. Una empresa que utiliza drones para analizar el césped de campos de golf. Otra vinculada a una firma que organiza espectáculos de luces aéreas. Y una fundada por un ex campeón mundial de carreras de drones de apenas 23 años. Cualquiera de ellas, según el Pentágono, podría representar el futuro de la guerra, mientras las autoridades intentan cerrar lo que consideran una grave deficiencia en el arsenal militar de Estados Unidos.
Los conflictos en Ucrania e Irán han demostrado el valor de los drones pequeños y económicos, y la administración Trump ha concluido que el país necesita urgentemente ponerse al día.
Para ello, los funcionarios están recurriendo a una mezcla heterogénea de empresas —algunas creadas por antiguos aficionados a los drones— y enfrentándolas entre sí en Drone Dominance, una competencia de 18 meses que comenzó este año. El premio es una porción de contratos de defensa por US$ 1.100 millones, una suma que el Pentágono espera sea suficiente para adquirir 300.000 dispositivos que, en esencia, son bombas voladoras de bajo costo.
Los objetivos finales de la administración son aún más ambiciosos: el presupuesto de defensa del próximo año contempla US$ 54.600 millones para financiar una unidad de guerra con drones significativamente ampliada.
Una nueva ronda de la competencia comenzará la próxima semana. A la cabeza del grupo se encuentran Skycutter, una empresa británica que se ha asociado con un fabricante ucraniano con experiencia en combate, y Neros, fundada por Soren Monroe-Anderson, el joven excampeón de carreras de drones.
Competencia. Actualmente, el Pentágono busca reducir la lista de decenas de aspirantes hasta quedarse con entre tres a cinco proveedores principales.
Para lograrlo, los funcionarios diseñaron las pruebas de resistencia llamadas Drone Dominance, una serie de cuatro competencias cada vez más exigentes en las que militares pondrán a prueba los sistemas durante varios días.
Tras cada ronda, aumenta el valor de los contratos adjudicados a los ganadores, pero disminuye el precio que el Pentágono está dispuesto a pagar por cada dron.
Travis Metz, subdirector de la Unidad de Innovación de Defensa, la oficina del Pentágono encargada de supervisar la competencia, explicó que la idea es fomentar una rápida innovación sin la presión de una guerra en curso.
La primera ronda de estas pruebas se realizó en febrero en la base militar de Fort Benning, ubicada a unos 160 kilómetros al suroeste de Atlanta, y contó con la participación de 26 empresas invitadas a competir.
Los competidores llegaron a la base en pequeños grupos durante un período de dos semanas. Se les concedieron dos horas para entrenar a un grupo de pilotos militares en el uso de sus sistemas, una prueba destinada a medir qué tan fáciles eran de operar.
Posteriormente, los fabricantes tuvieron la oportunidad de elegir cuáles de esos pilotos pondrían a prueba los drones en el campo de evaluación. Entre las misiones figuraban impactar objetivos del tamaño de un escritorio a una distancia de hasta seis millas (casi 10 kilómetros) y ejecutar un ataque dentro de un edificio.
Aprovechar tecnología. La diversidad de competidores forma parte del plan del Pentágono, que busca ampliar los canales tradicionales de adquisición de armamento durante la segunda administración Trump.
Las autoridades cada vez más recurren al sector privado para desarrollar nuevos tipos de equipamiento militar y están dispuestas a destinar grandes recursos a los productos más prometedores, evitando lo que consideran contratos sobredimensionados que históricamente han favorecido a un pequeño grupo de grandes empresas.
“Soy profundamente optimista respecto de la cantidad de talento emprendedor que existe”, afirmó Metz.
Las autoridades esperan que las Fuerzas Armadas necesiten adquirir enormes cantidades de pequeños drones cada año. Estos sistemas tienen un costo aproximado de US$ 5.000 por unidad y están diseñados para ser “atritables”, una jerga del Pentágono que significa que pueden perderse o ser destruidos sin generar una gran preocupación.
Aprovechando tecnologías desarrolladas en el mundo de las carreras de drones, las tropas ucranianas han demostrado cómo estos sistemas pueden desplazarse a gran velocidad sobre líneas de trincheras para localizar y atacar tanques, permitiéndoles frenar el avance de las fuerzas rusas.
Los iraníes también han utilizado drones para realizar ataques más allá de sus fronteras y hostigar embarcaciones en el estrecho de Ormuz, incluso frente a la presencia de una poderosa fuerza militar estadounidense.
La Unión Europea impulsa estrategia para reducir dependencia tecnológica estadounidense
Estrategia. Funcionarios de la Unión Europea presentaron este miércoles un amplio plan para reducir la dependencia de la tecnología estadounidense, que consideran cada vez más una amenaza para el futuro económico y la seguridad geopolítica de la región, en medio de una relación tensa con la administración Trump.
Según el plan, los funcionarios esbozaron una mayor participación del gobierno en la industria tecnológica de la región para acelerar la construcción de centros de datos y reactivar su industria de semiconductores.
También impulsaría a los gobiernos y empresas europeas a adquirir tecnología de proveedores nacionales, al tiempo que podría impedir que las empresas estadounidenses obtuvieran contratos de computación en la nube considerados cruciales para la seguridad.
Los líderes europeos están cada vez más alarmados por la dependencia de la tecnología estadounidense en áreas como la inteligencia artificial, la computación en la nube y los semiconductores. Muchos temen que esta dependencia cree un mecanismo de seguridad que la administración Trump o futuros presidentes estadounidenses podrían aprovechar para bloquear el acceso a servicios tecnológicos esenciales.
“No podemos permitirnos depender de otros para las tecnologías que mantienen nuestros hospitales en funcionamiento, nuestras redes energéticas estables y nuestros servicios seguros”, declaró Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, el brazo ejecutivo del bloque de 27 naciones, en un comunicado.
Al adoptar políticas económicas más proteccionistas, el llamado paquete de soberanía tecnológica podría tensar aún más la relación de Europa con la administración Trump, tras desacuerdos previos sobre comercio, la guerra en Ucrania y el control de Groenlandia. Jamieson Greer, representante comercial de Estados Unidos, ya había amenazado con represalias contra Europa por sus políticas digitales.
“Selección mucho más limitada”. La Asociación de la Industria Informática y de las Comunicaciones, grupo comercial del sector, calificó el paquete tecnológico de “discriminatorio” contra las empresas con sede fuera de Europa.
“Al excluir a proveedores internacionales de tecnología de confianza basándose en la ubicación de su sede y su estructura organizativa, la comisión obliga a los usuarios a depender de una selección mucho más limitada de productos digitales”, afirmó el grupo en un comunicado.
El paquete tecnológico forma parte de un cambio estratégico más amplio para impulsar el crecimiento económico. Europa se ha visto presionada entre el dominio de Estados Unidos en tecnología y la fortaleza de China en la industria manufacturera.
La Unión Europea registró un déficit comercial con China de aproximadamente 145.000 millones de euros en los primeros tres meses de este año, equivalente a unos US$ 170.000 millones, debido en parte a la afluencia de maquinaria y vehículos eléctricos fabricados en China.
Carrera por poder geoeconómico. La Comisión Europea afirmó que el bloque depende de proveedores extranjeros para más del 80% de sus productos, servicios, infraestructura y propiedad intelectual digitales.
Las empresas estadounidenses Amazon, Google y Microsoft dominan el mercado europeo de computación en la nube. Los semiconductores y otros componentes vitales provienen principalmente de empresas con sede en Estados Unidos y Asia.
Las empresas europeas también han tenido dificultades para afianzarse en el mercado de la IA, de rápido crecimiento, liderado por Anthropic y OpenAI de Silicon Valley.
ras más de una década de regulación estricta de Apple, Google, Meta y otras empresas, muchos líderes europeos ahora quieren desarrollar un ecosistema tecnológico más amplio para competir con esos gigantes estadounidenses.
“La Unión Europea se encuentra en un momento decisivo para afirmar su soberanía tecnológica y recuperar su lugar en la carrera mundial por el poder geoeconómico”, declaró la Comisión Europea en la propuesta.
Muchos aspectos del nuevo paquete tecnológico podrían tardar un año o más en convertirse en ley. Las propuestas deben superar un proceso legislativo que requiere un acuerdo entre los países europeos y el Parlamento Europeo, compuesto por 720 miembros.
Uno de los objetivos principales de la iniciativa de la UE, denominada Ley de Desarrollo de la Nube y la IA, es impulsar a las empresas europeas de computación en la nube. Para ciertas tareas que implican información gubernamental sensible y datos públicos, los proveedores no europeos tendrían limitaciones para obtener contratos.
El proyecto de ley también fomenta la construcción de centros de datos mediante la agilización de permisos, el suministro de electricidad fiable y la inversión de fondos públicos. La Unión Europea afirma que quiere triplicar, como mínimo, su capacidad de centros de datos para 2030.
Más detalles. Otro componente del paquete legislativo: la Ley de Chips 2.0, busca aumentar la demanda de semiconductores entre las empresas europeas, incluidas las de los sectores automotriz y de defensa. Esta propuesta se basa en una ley de 2023 destinada a impulsar la fabricación de chips.
Las autoridades de Bruselas ya han flexibilizado otras regulaciones para fomentar el desarrollo tecnológico, incluyendo el aplazamiento de algunas normas relacionadas con la IA.
La Comisión Europea también podría crear un fondo para invertir directamente en empresas nacionales -incluidas las de semiconductores y manufactura avanzada- a cambio de participaciones accionariales. Países como Francia han adoptado políticas para construir centros de datos prometiendo acceso a energía nuclear asequible.
Algunos organismos gubernamentales ya están abandonando la tecnología estadounidense. El miércoles, el Parlamento Europeo anunció que pasaría del motor de búsqueda de Google al francés Qwant.
El auge de la IA y la obsesión por la “optimización humana” están empujando nuevas apuestas en la industria tecnológica: multimillonarios que financian competencias con dopaje permitido; el ascenso de la empresa Anthropic, liderada por Dario Amodei; y la reinvención de la compañía tecnológica Groq tras su acuerdo con NVIDIA.
Mientras Tesla apuesta por revolucionar los camiones de carga con su Semi eléctrico, los exoesqueletos potenciados por IA comienzan a expandirse al consumo masivo y startups médicas avanzan en tratamientos innovadores contra el Alzheimer mediante ultrasonido.
La carrera tecnológica se acelera desde distintos frentes: la firma militar Anduril duplica su valorización con armas impulsadas por IA; científicos despliegan robots submarinos autónomos para estudiar “zonas clave” de arrecifes; y Google junto a SpaceX están en tratativas para un proyecto de data centers en el espacio como nueva frontera computacional.
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