Shield AI: Startup que fabrica drones militares recauda US$ 2.000 millones para comprar empresa de tecnología de defensa
Ex-Ante
La inteligencia artificial y las plataformas digitales siguen acelerando cambios de alto impacto en la economía, la guerra y la vida cotidiana. Shield AI anunció una millonaria recaudación para expandirse en el negocio de la defensa tecnológica; OpenAI respaldó una startup que busca desarrollar redes de agentes de IA capaces de colaborar entre sí; y un tribunal de Los Ángeles emitió un fallo histórico contra Meta y YouTube por los efectos adictivos de sus plataformas en menores de edad.
Shield AI: Startup que fabrica drones militares recauda US$ 2.000 millones para comprar empresa de tecnología de defensa
Tecnología en guerra. La inteligencia artificial, los drones autónomos y otras tecnologías han transformado los campos de batalla en focos de conflicto como Ucrania e Irán. Una carrera armamentista impulsada por la tecnología para desarrollar estas herramientas ha elevado la demanda por contratistas de defensa de nueva generación.
Entre ellos está Shield AI, que planea anunciar en los próximos días que ha recaudado US$ 2.000 millones, parte de los cuales se destinarán a comprar la firma Aechelon Technology, una startup más pequeña de tecnología de defensa especializada en software de simulación.
El nuevo capital valorará a Shield AI en alrededor de US$ 12.700 millones, más del doble del nivel que alcanzó en una ronda de financiamiento en 2025.
La más reciente recaudación de fondos de Shield AI refleja el creciente interés por la tecnología de defensa en Silicon Valley y más allá, en momentos en que los inversionistas se apresuran a entrar en este mercado.
“La IA junto con la autonomía está cambiando las reglas del juego en el ámbito militar”, dijo en una entrevista Gary Steele, ex ejecutivo de Cisco y actual director ejecutivo de Shield AI.
Shield AI. El rol de la inteligencia artificial en aplicaciones militares ha generado escrutinio, especialmente durante la disputa del Pentágono con Anthropic, que señaló que no quería que su IA fuera utilizada para la vigilancia masiva de estadounidenses ni para armas letales autónomas.
En este contexto, diversos miembros del directorio de Shield AI aseguran que su empresa cumple con las normas del Departamento de Defensa sobre el uso de IA.
Fundada en 2015 por Brandon Tseng, un ex Navy SEAL, y su hermano Ryan, ejecutivo tecnológico, Shield AI se ha convertido en un actor relevante entre los contratistas de tecnología de defensa, junto a firmas como Anduril Industries y Skydio.
Aproximadamente la mitad del negocio de Shield AI consiste en vender software que permite operar vehículos como helicópteros, embarcaciones y drones sin pilotos humanos.
El resto de sus ingresos proviene de la venta de sus propios drones, como el V-BAT, un modelo capaz de despegar y aterrizar verticalmente, que ha sido utilizado por fuerzas ucranianas en la guerra con Rusia.
Ventajas. Según inversionistas, la ventaja de Shield AI es que la compañía puede ofrecer herramientas militares de alta tecnología a un costo significativamente menor.
Muchas empresas de tecnología de defensa obtienen la mayor parte de sus ingresos de contratos con el gobierno de Estados Unidos, pero el director ejecutivo de la firma afirmó que más de la mitad de los ingresos de Shield AI este año provendrán de clientes internacionales en Europa y Asia.
Mientras su negocio crecía, señaló Steele, Shield AI analizó posibles adquisiciones para fortalecer su oferta. Uno de los nombres que surgió fue Aechelon, cuyo software de simulación del mundo real se utiliza para entrenar tanto a humanos como a máquinas.
Para el año pasado, Shield AI ya contaba con suficiente músculo financiero como para considerar seriamente la compra de la empresa más pequeña, dijeron socios de la firma.
Se espera que el software de Aechelon ayude a los ingenieros y clientes de Shield AI a evaluar rápidamente problemas en nuevos desarrollos de software y hardware, además de proporcionar una gran cantidad de datos de entrenamiento para los sistemas de inteligencia artificial de la compañía.
Blackstone y JPMorgan. Otros participantes en la ronda de financiamiento incluyeron al equipo de inversión directa de la iniciativa Security and Resiliency de JPMorgan Chase, un programa orientado a invertir en industrias clave de Estados Unidos.
Aproximadamente US$ 500 millones de los us$ 2.000 millones de dólares recaudados corresponden a capital preferente de Blackstone, el gigante del capital privado, monto que podría aumentar hasta US$ 750 millones con el tiempo, explicó el director ejecutivo.
OpenAI respalda nueva startup de IA que busca desarrollar ejércitos de bots
“Espaldarazo”. OpenAI está respaldando una nueva startup de inteligencia artificial que busca desarrollar software que permita a los llamados “agentes de IA” comunicarse entre sí y resolver problemas complejos en industrias como las finanzas y la biotecnología.
La empresa, con sede en San Francisco y llamada Isara, fue fundada en junio de 2025 por dos investigadores de IA de 23 años, Eddie Zhang y Henry Gasztowtt.
En este tiempo, han contratado a cerca de una docena de otros investigadores provenientes de compañías como Google, Meta Platforms y OpenAI.
En Silicon Valley hay gran entusiasmo por sistemas de IA capaces de trabajar de forma autónoma en el computador de un usuario para realizar tareas que van desde escribir software hasta analizar datos.
OpenAI y Anthropic, las dos principales startups de IA, compiten por vender esta tecnología al mundo empresarial, mientras que las preocupaciones por la creciente sofisticación de estas herramientas provocaron una caída bursátil el mes pasado.
Empresa respaldada. Isara espera inicialmente enseñar a estos agentes de IA a colaborar entre sí para predecir cambios en la geopolítica y la economía global. Los fundadores presentaron una versión temprana de su software en una conferencia tecnológica organizada por Allen & Co. en Arizona a comienzos de este año, donde demostraron cómo Isara podía coordinar cerca de 2.000 agentes de IA distintos para prever el precio del oro.
La idea de Isara surgió de un artículo académico que los cofundadores publicaron en conjunto en junio de 2024, en el que planteaban cómo los sistemas de IA podrían trabajar de forma colaborativa para mejorar la formulación de políticas públicas.
En ese momento, Zhang estaba finalizando un doctorado en ciencias de la computación en Harvard, mientras que Gasztowtt estudiaba la misma disciplina como estudiante de pregrado en la Universidad de Oxford.
CJ Reim, cuya firma de capital de riesgo Amity Ventures respaldó a Isara, describió el enfoque como la coordinación de “enjambres de especialistas” para realizar investigaciones para los usuarios.
Isara recaudó recientemente US$ 94 millones de inversionistas que también incluyeron a Michael Ovitz y Stanley Druckenmiller. Según la compañía,
OpenAI participó valorando a la startup en US$ 650 millones.
Competencia con Anthropic. El propio Zhang dejó OpenAI el 2025 para fundar la empresa, que inicialmente busca vender su software a firmas de inversión para modelamiento predictivo, así como a otras compañías de servicios financieros.
OpenAI, por su parte, ha tomado recientemente medidas para restar prioridad a ciertos productos y enfocarse más en servicios dirigidos a empresas, incluyendo herramientas de ingeniería de software.
La compañía está en una estrecha competencia con Anthropic por captar clientes para ese servicio, mientras se prepara para una eventual oferta pública inicial (IPO) que podría concretarse tan pronto como el cuarto trimestre de este año.
Meta y YouTube fueron declarados responsables en caso sobre adicción a redes sociales
Fallo histórico. El Tribunal Superior de Los Ángeles resolvió el miércoles que Meta y YouTube son responsables de haber causado perjuicios a una joven debido al carácter adictivo en el diseño de sus redes sociales, y ordenó el pago de US$3 millones en compensaciones.
El fallo abre el debate sobre la adicción de menores de edad en las redes sociales. Además, deja abierta la posibilidad de que se dicten indemnizaciones de mayor magnitud en el futuro.
En su veredicto, el jurado respondió afirmativamente las siete interrogantes planteadas respecto de ambas compañías, concluyendo que actuaron con “negligencia” tanto en el diseño como en la operación de sus plataformas, y que esa conducta fue determinante en el daño sufrido por la demandante.
Ambos gigantes del sector tecnológico deberán pagar US$ 3 millones como indemnización por daños morales y otros perjuicios económicos; Meta asumirá un 70% del costo y Youtube el 30% que resta.
Los jurados también determinaron que ambas empresas sabían o deberían haber sabido que sus servicios representaban un peligro para los menores, que no advirtieron adecuadamente a los usuarios de ese peligro y que un operador razonable de una plataforma sí lo habría hecho.
Caso. La demandante, identificada en los documentos judiciales por sus iniciales K.G.M. y presentada solo como Kaley en el juicio, es la figura central de un caso modelo que podría determinar si las empresas de redes sociales pueden ser consideradas legalmente responsables de perjudicar la salud mental de los menores.
La joven de 20 años comenzó a usar YouTube a los seis años, descargando la aplicación en su iPod Touch para ver videos sobre brillo labial y un juego infantil en línea.
Se unió a Instagram a los nueve, burlando un bloqueo que su madre había implementado para mantenerla fuera de la plataforma.
Declaró ante el jurado que su uso casi constante de las redes sociales “afectó su autoestima”.
Además, afirmó que las aplicaciones la llevaron a abandonar hobbies, tener dificultades para hacer amigos y compararse constantemente con los demás.
El abogado de la demandante presentó el caso como una historia de codicia corporativa. Sostuvo que funciones como el desplazamiento infinito (scrolling), la reproducción automática de videos y los contadores de “me gusta”, fueron diseñados para fomentar un uso compulsivo entre los jóvenes.
Defensa y apelación. Meta y YouTube sostuvieron en todo momento que los problemas de salud mental de Kaley no tenían nada que ver con sus plataformas.
El abogado de Meta destacó la conflictiva relación de Kaley con su madre y puso a los jurados una grabación en la que aparentemente se escucha a la madre gritarle e insultarla.
YouTube cuestionó cuánto tiempo pasaba realmente Kaley en su plataforma; su abogado dijo al tribunal que los registros de uso mostraban que ella promediaba poco más de un minuto al día en las mismas funciones que sus abogados calificaron de adictivas.
El jurado rechazó los argumentos de la defensa en las siete preguntas de cada formulario de veredicto que les fue entregado.
Un jurado diferente de Nuevo México determinó el martes que Meta era responsable de poner en peligro a los niños al hacerlos vulnerables a depredadores en sus plataformas, y a otros riesgos.
La fiscalía había solicitado la indemnización máxima de US$ 2.200 millones de dólares, pero el jurado otorgó una cantidad menor, de US$ 375 millones de dólares.
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