El Presidente argentino Javier Milei apostó por un alineamiento con el gobierno de Donald Trump, sin alterar su relación comercial con China. El respaldo político y financiero desde Estados Unidos ayudó a revertir una corrida contra el peso y reforzó la credibilidad de su programa económico. El economista Ricardo Arriazu sostiene que ese apoyo fue clave para estabilizar expectativas.
Qué observar. Desde su llegada al poder, el presidente argentino Javier Milei optó por un alineamiento con Estados Unidos apuntando directamente a Donald Trump.
- La estrategia tuvo un objetivo central: recuperar credibilidad internacional para su programa económico y estabilizar el mercado cambiario tras décadas de crisis recurrentes en la economía argentina.
- Para el gobierno de Milei, el respaldo de Washington no solo tenía un componente político, sino también financiero y simbólico: enviar una señal clara a los mercados de que el nuevo programa económico contaba con apoyo internacional.
- Ese respaldo se expresó públicamente en septiembre de 2025, cuando el secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, afirmó que la administración estadounidense estaba dispuesta a apoyar a Argentina para estabilizar su economía.
- “Estamos dispuestos a hacer lo que sea necesario dentro de nuestro mandato”, señaló en un hilo publicado en la red social X.
El equilibrio con China. El alineamiento con Washington no implicó una ruptura con China. Arriazu recuerda que China sigue siendo un socio comercial fundamental para Argentina y que el país mantiene un swap de US$20.000 millones con el Banco Popular de China, distinto al acuerdo con Estados Unidos.
- De ese monto, US$5.000 millones están activados para financiar importaciones desde China. “Estados Unidos no pidió la cancelación de ese swap y la relación comercial sigue sin cambios”, explica.
- Esto a su juicio refleja el equilibrio que busca el gobierno argentino: alinearse geopolíticamente con Washington sin alterar su relación comercial con Beijing.
La señal de Washington. El jefe del Tesoro estadounidense explicó que se evaluaban distintas herramientas de apoyo financiero. Entre ellas mencionó líneas de swap monetario, compra directa de divisas o incluso la adquisición de deuda argentina en dólares a través del Fondo de Estabilización Cambiaria del Tesoro. Este fondo fue utilizado previamente para apoyar a México durante la “crisis del tequila” de 1995.
- “Argentina es un aliado sistémicamente importante de Estados Unidos en América Latina y el Tesoro está dispuesto a hacer lo necesario dentro de su mandato para apoyar al país”, escribió Bessent.
- El respaldo fue destacado incluso por el Financial Times, que comparó esa señal con la famosa frase del entonces presidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi, cuando aseguró que haría “lo que fuera necesario” para salvar al euro durante la crisis de la deuda europea.
- El propio Milei agradeció públicamente ese respaldo. “Un enorme agradecimiento a @SecScottBessent y al presidente @realDonaldTrump por su apoyo incondicional al pueblo argentino, que hace dos años decidió dar vuelta la página de un siglo de decadencia, con gran esfuerzo”, escribió el mandatario argentino en la misma red social.
- Para la administración Trump, Argentina pasó a ser un aliado relevante en la región en un contexto de creciente competencia geopolítica con China en América Latina. Al punto que se habló en junio pasado que Estados Unidos estudiaría la inclusión de Argentina en el Programa Visa Waiver que permite la entrada a ese país por turismo o negocios sin visa por 90 días. Solo Chile tiene ese beneficio dentro de América Latina y el Caribe.
El respaldo que cambió las expectativas. Para el economista argentino Ricardo Arriazu, uno de los economistas más respetados por Javier Milei, el apoyo financiero de Estados Unidos fue un factor importante para revertir una de las pruebas más complejas que enfrentó el programa económico del gobierno.
- “Era tremendamente importante que el gobierno ganara la apuesta en contra del peso del año pasado”, afirma.
- Arriazu explica que Argentina arrastra décadas de crisis cambiarias. Desde 1980, señala, el país ha vivido reiteradas corridas contra su moneda que terminaron debilitando su crecimiento.
- “Argentina tuvo 20 años de crecimiento negativo desde 1980, todos asociados a corridas contra el peso en las que quienes apostaban contra la moneda siempre terminaban ganando”, explica.
- En ese contexto, el respaldo externo ayudó a modificar las expectativas del mercado.
- “El swap con Estados Unidos -diez veces más grande en términos reales que el de 1995- fue de gran ayuda porque, junto con el resultado de las elecciones, revirtió la corrida”, sostiene.
- Clave en las negociaciones con el FMI ha sido José Luis Daza, quien decidió permanecer trabajando en el equipo económico en Argentina, pese a que fue sondeado como posible ministro en el próximo gobierno de José Antonio Kast en Chile.
El cambio en el mercado. El impacto se reflejó rápidamente en el comportamiento del sector privado. Según Arriazu, los argentinos habían comprado cerca de US$31.000 millones desde la apertura del cepo cambiario, con un máximo mensual de US$6.500 millones en septiembre. Tras revertirse la corrida, esas compras de dólares se redujeron a menos de la mitad.
- Al mismo tiempo, las empresas argentinas lograron colocar más de US$15.000 millones en bonos y obligaciones negociables, reflejando una mejora en el acceso al financiamiento y en las expectativas de los inversionistas.
- El economista explica que la desaceleración de la economía también tuvo relación con ese proceso.
- “La compra de dólares implica menor demanda o menor crédito. Al reducirse esas compras, la actividad comenzó a recuperarse”, señala.
- Según sus estimaciones, el nivel de actividad económica alcanzó un máximo histórico en diciembre, aunque con importantes diferencias entre sectores.
La base sigue siendo fiscal. Arriazu subraya que el respaldo internacional ayudó a estabilizar el mercado, pero no reemplaza el núcleo del programa económico. “La base sigue siendo el equilibrio fiscal”, sostiene.
- A su juicio, el apoyo externo permitió acelerar el cambio de expectativas, pero el éxito del programa depende de mantener la disciplina fiscal. En paralelo, el economista observa señales de mejora en el sector externo.
- Los superávits comerciales registrados desde noviembre, señala, han sido más altos que los del año anterior e incluso superiores a sus propias proyecciones.
Del respaldo financiero a la inversión: el papel del RIGI. Uno de los pilares del programa económico del gobierno argentino para atraer capital extranjero es el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), una normativa que otorga estabilidad tributaria, beneficios fiscales y garantías regulatorias a proyectos de gran escala.
- El objetivo es atraer inversiones principalmente en energía, minería, litio e infraestructura, sectores donde Argentina posee importantes recursos naturales.
- Según cifras citadas por Arriazu, los proyectos aprobados bajo el RIGI ya superan los US$35.000 millones, lo que refleja el interés de inversionistas internacionales por aprovechar el nuevo marco regulatorio.
- Para el economista, el cambio en las reglas del juego es uno de los factores que explican el optimismo sobre el desempeño económico del país. “La inversión en energía y minería es muy grande”, señala.
- Arriazu estima que la economía argentina podría registrar una recuperación relevante este año. Le asigna 70% de probabilidad a que el crecimiento supere el 5%, impulsado por fuertes inversiones en energía y minería.
- El alineamiento con Estados Unidos también juega un rol indirecto en ese proceso. Para los mercados internacionales, el respaldo político de Washington contribuye a reforzar la percepción de estabilidad institucional y reduce los riesgos asociados a invertir en Argentina.
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