Qué observar. El gran despegue de las startups de IA debía haberse concretado en estos años, pero en la realidad no han logrado: transformar modelos que parecen de gran utilidad es mucho más difícil de lo previsto, dice un reportaje de Wired. De hecho, profesionales de experiencia y reconocimiento están enfrentando barreras técnicas que han ralentizado el anunciado boom de las app de IA.
Moda complicada. Para ejemplificar el tipo de problema que enfrentan las startups, la publicación menciona a la aplicación Daydream, enfocada en ayudar a los usuarios a encontrar la ropa que necesitan con la ayuda de modelos como ChatGPT. En la práctica la IA fallaba de forma reiterada por falta de coherencia, alucinaciones y dificultad para entender consultas complejas.
Modelo porfiado. Otro caso mencionado por Wired es el de Duckbill, startup, que ofrece un agente de IA como asistente para la vida personal. Su sistema, sin embargo, requiere que la IA delegue las acciones más complejas al usuario: al modelo no solo le cuesta hacerlo, sino que miente sobre acciones que nunca realizó. La startup ha tenido que modificarlo para que cumpla.
El calendario se mueve. De acuerdo con Wired, estos ejemplos son una prueba de que el desarrollo de productos realmente útiles para los usuarios requieren más tiempo. Por lo mismo, concluye que la utilidad plena de la Ia podría llegar en 2026 o 2027.
Panorama general. Los modelos de IA no pueden dejar de mentir, pero sí admitir que lo están haciendo. Y a eso está dedicado OpenAI, que anunció esta semana que está implementando una prueba para que ChatGPT reconozca sus errores, inventos e interpretaciones antojadizas y así se vuelva más honesto. La prueba se llama “Confesión”.
El método de confesión. El proceso consiste en pedirle a ChatGPT, después que este da su primera respuesta, que explique si cumplió las instrucciones, tomó atajos o no siguió alguna orden. A diferencia de la primera repuesta, que es evaluada por su corrección, estilo, utilidad y seguridad, la segunda solo es recompensada por su honestidad.
Reconocer las mentiras. De acuerdo con los primeros resultados, los modelos son capaces de admitir conductas que ocultaron en la respuesta original. De hecho, según MIT Technology Review, el modelo GPT-5 Thinking reconoció haber manipulado temporizadores y sabotear respuestas para evitar consecuencias negativas.
No es un cambio radical. Los modelos de chatbot de Ia siguen siendo “cajas negras y es imposible saber con certeza lo que pasa dentro de ellos”, advierte Naomi Saphra, de la U. de Harvard en MIT Technology Review. El sistema de confesión no evita las mentiras, solo las hace visibles. De hecho, explica OpenAI, si el modelo no sabe que ha cometido un error no puede admitirlo. “Y no siempre lo saben”, dice la misma publicación.
Observatorio clave. Con 34 km. De largo y 5 de ancho, la deshabitada Isla Macquarie está siendo el centro de las investigaciones sobre el cambio climático. Ubicada en el Océano Austral, entre Australia y la Antártica, registra un 28% de aumento de lluvias entre 1979 y 2023, según una reciente investigación publicada en Weather and Climate Dynamics. ¿Conclusión? Las tormentas en el sur del mundo están cambiando y sus efectos pueden alterar el sistema climático global.
Tormentas más húmedas. Los 45 años de revisión de datos de la isla por parte de los investigadores arrojaron que los análisis computacionales de ERA5 (del Centro Europeo de Previsiones Meteorológicas a Plazo Medio) habían subestimado el aumento de precipitaciones.
Implicancias globales. Si lo observado en la Isla Macquarie refleja la tendencia del cinturón de tormentas del Océano Sur, el balance de agua y energía del planeta está en riesgo.
El desafío, según Siems, es determinar hasta dónde se extiende este fenómeno y qué significa para el sistema climático del que dependen los ecosistemas y sociedades de todo el mundo.
¿Busca contenido similar? Clic aquí.
Tres años de ChatGPT: cómo nos cambió. https://t.co/jlqYSqcCmM
— Ex-Ante (@exantecl) December 5, 2025
Publicaciones relacionadas
La próxima frontera de la inteligencia artificial podría ocurrir fuera de la pantalla. Mientras agricultores incorporan tractores autónomos y sistemas robotizados de ordeño; gigantes tecnológicos financian robots humanoides; y Jeff Bezos impulsa sistemas automatizados capaces de diseñar motores de avión y computadores.
Canadá apuesta por financiar su industria de IA, Estados Unidos acelera el desarrollo de drones militares y Europa busca reducir su dependencia tecnológica en una creciente carrera por la soberanía digital y el poder geoeconómico.
El auge de la IA y la obsesión por la “optimización humana” están empujando nuevas apuestas en la industria tecnológica: multimillonarios que financian competencias con dopaje permitido; el ascenso de la empresa Anthropic, liderada por Dario Amodei; y la reinvención de la compañía tecnológica Groq tras su acuerdo con NVIDIA.
Mientras Tesla apuesta por revolucionar los camiones de carga con su Semi eléctrico, los exoesqueletos potenciados por IA comienzan a expandirse al consumo masivo y startups médicas avanzan en tratamientos innovadores contra el Alzheimer mediante ultrasonido.
La carrera tecnológica se acelera desde distintos frentes: la firma militar Anduril duplica su valorización con armas impulsadas por IA; científicos despliegan robots submarinos autónomos para estudiar “zonas clave” de arrecifes; y Google junto a SpaceX están en tratativas para un proyecto de data centers en el espacio como nueva frontera computacional.