-Me parece que hay una enorme liviandad en la forma en que se designan a los jueces en el país. Hay bastante opacidad, que permite que sean las personas con más contactos quienes típicamente resulten beneficiadas y que son las más riesgosas en términos de corrupción, de lenidad, de amiguismo. En fin, todo eso que hemos visto en los últimos días.
-¿Lo dices por el caso de Antonio Ulloa, que fue destituido?
-Han sido muchos casos en este último tiempo. Es muy difícil que tengamos buenos resultados con un mal sistema de nombramientos. Revisé el fallo del caso Ulloa de la Corte Suprema. Entre las razones que dan los que estuvieron por no destituirlo, es que la influencia entre el mundo judicial y el mundo político se ha hecho una costumbre, una práctica habitual, precisamente porque tenemos un muy mal sistema de designación.
Los senadores esperan, y el Ministerio de Justicia también, que se le den antecedentes sobre los candidatos, antecedentes que no siempre tiene de manera suficiente, porque no se practica un escrutinio de manera suficientemente detenida.Y es esa práctica de recomendaciones la que termina por formar “trenzas” al interior del poder judicial minando la independencia de los jueces, mucho más que el llamado “besamanos”
-Defendiste a Sergio Muñoz en una acusación constitucional. ¿Cuál es tu posición sobre los vicios del sistema?
-Durante muchos años estudié el tema y revisé sistemas comparados sobre cómo se nombran, sancionan o destituyen a los jueces. Mira, tenemos un buen sistema de sanción. Tenemos un buen sistema de ingreso a la carrera judicial por la academia judicial. Pero no entiendo por qué las calificaciones de la academia no determinan un ingreso automático, sin designación, por orden de jerarquía en las notas en la academia.
-¿Cómo debería darse el nombramiento de los jueces?
-Debiera producirse en un comité de selección en cada Corte de Apelaciones. El proyecto del gobierno en este sentido es muy malo. Centraliza todos los nombramientos del país en una sola comisión. Se producen más de 600 nombramientos al año. La comisión única del país, desde luego, tendría un poder casi absoluto.
Dos, tendría una carga de trabajo que haría que esas personas no pudieran ejercer la función judicial. Por lo tanto, no sé quiénes se van a interesar. Qué ministro va a decidir no formar parte de la Corte Suprema para formar parte de un comité de selección. Creo que nadie.
-¿Qué propones respecto de las Cortes de Apelaciones?
-Ellas conocen mejor que nadie el perfil de lo que necesita cada juzgado. Por lo tanto, cada Corte de Apelaciones debe radicar el nombramiento, el ascenso de los jueces a su jurisdicción. Esto debe hacerse no por la Corte de Apelaciones en pleno, sino por un pequeño comité que tenga la capacidad de estudiar los antecedentes, de entrevistar, de hacer seguimiento, etc. Ese comité de selección debiera seleccionar al juez sin intervención política posterior.
-El proyecto del gobierno incluye un consejo de nombramientos. ¿El diseño no es adecuado?
-No. El producto lo están pintando con brocha gorda, no se están fijándo en la ingeniería de detalle. Yo mantendría la designación, la confección de la lista en manos de la Corte Suprema. Si se quiere, de un comité designado por la Corte Suprema.
-¿Por qué mantendrías el control en la Corte Suprema de ese comité?
-Porque de lo contrario el riesgo de politización es muy alto. Y luego, que haya una designación de los ministros de la Corte que fuera solo del Presidente de la República. En un plazo de 24 horas o 48 horas, para que haya la menor cantidad de presiones y lobby posible.
-¿Y el papel del Senado?
-Yo sacaría al Senado, porque ha sido un desastre. Lo que ha hecho es ensuciar y entorpecer los nombramientos judiciales. Si se quiere mantener, hay que cambiar la forma. No pueden pasar meses sin que el Senado decida y se produzcan lobbies inaceptables.
-El proyecto incluye la creación de un Tribunal de Conducta Judicial y de un órgano autónomo para administrar los recursos.
-Las dos cosas son muy positivas. Sacar esa función de la Corte Suprema, que tiene que dedicarse a funciones jurisdiccionales, está bien, pero creo que hay muchos defectos en la forma en que se está planteando cada uno de sus órganos.
-¿Cómo has visto el caso de Ángela Vivanco?
-Miro con estupor lo que se muestra como probable. Yo creo que no corresponde hacer un juicio definitivo, pero la situación es horrorosa. De ser ciertas las imputaciones de la fiscalía, estamos ante algo bastante inédito. Algo que no se oía desde los primeros años de la transición a la democracia. A mediados de los 90 se terminó la coima en el Poder Judicial, en la Corte Suprema sobre todo. No sacamos nada con escandalizarnos y condenar. Si no corregimos, vamos a seguir teniendo estos problemas.
Para más entrevistas en Ex-Ante, clic aquí.
Ver esta publicación en Instagram
Publicaciones relacionadas
Mientras los partidos de oposición se dividen sobre cómo enfrentar la discusión del Plan de Reconstrucción en el senado, entre los dirigentes del bloque circuló una minuta que arremete contra el gobierno. “La falta de gobernabilidad de la administración Kast agudiza un cuadro de incertidumbre: la oposición tiene una tarea en proveerlo”, señala.
Las intervenciones del exmandatario no responden a un orden de prioridad moral. Más bien operan desde la pantalla, según la rentabilidad política de cada causa. Véase la calamidad de lo que ocurrió con los niños haitianos que entraron durante su gobierno. El vocero de la administración anterior en la causa ha sido Luis Thayer, que […]
Con 2.883 internos al 31 de mayo y un 21,9% de sobrepoblación, la cárcel de Rancagua surgió en la cartera de Justicia como una alternativa para la congelada ampliación de Santiago 1. El subsecretario Silva afirmó que la idea es duplicar su capacidad y adelantar las obras, y no sólo aumentar 900 cupos de aquí […]
Abelardo De la Espriella y José Antonio Kast comparten tópicos programáticos clave, como el discurso refundacional, la prioridad en seguridad y el alineamiento con Washington, entre otros. Los separa el contraste de sus trayectorias y estilos de hacer política.
Desde 2015, tanto Chile como Eslovaquia presentan las mayores tasas de ausentismo en 4° básico entre los 59 países evaluados en la prueba TIMSS, y la tendencia va al alza. Aunque en la enseñanza media la situación se revierte, el ausentismo prolongado ha acarreado como consecuencia dificultades en el aprendizaje de matemática, lectura y ciencias.