Desde el espacio. El 10% de la población mundial viven en zonas que pueden ser afectadas por la erupción volcánica. Y parte de los sistemas de alerta temprana, hasta ahora, se han basado en métodos como el monitoreo sísmico y el de gases. Pero una colaboración de la NASA y el Instituto Smithsonian está demostrando que es posible detectar cambios en la vegetación circundante desde el espacio y anticipar señales tempranas de actividad volcánica. Un descubrimiento especialmente relevante para Chile, que con 91 volcanes activos ocupa el quinto lugar entre los países con más actividad volcánica en el mundo.
Árboles con sensores. El método se basa en un fenómeno natural que se produce cuando el magma sube por la corteza terrestre y CO₂ que hace que los árboles se pongan más verdes y frondosos, agrega el artículo de la NASA. Medir directamente este gas en terreno, es complejo debido a los riesgos que implica.
Limitaciones. Si bien esta investigación plantea un importante paso en la detección temprana de las erupciones, no todos los volcanes están rodeados de suficiente vegetación. Por lo mismo, la NASA plantea que la combinación entre el monitoreo satelital y las mediciones en terreno son lo que están fortaleciendo el sistema.
Qué observar. ¿Qué pasaría si se pudiera pausar la necrosis? Detener la muerte no programada de las células, podría abrir nuevas alternativas terapéuticas para enfermedades crónicas y el envejecimiento, según un reciente estudio publicado en Nature Oncogene. La investigación propone que la necrosis no puede seguir siendo un final inevitable sino un proceso que puede ser intervenido y, a partir de eso, cambiar el curso del envejecimiento humano.
Colapso celular. El mecanismo de la necrosis ocurre cuando los niveles de calcio de las células se descontrolan debido a lesiones, infecciones o estrés, y se desencadena lo que los investigadores comparan con un “cortocircuito eléctrico”.
El epicentro del deterioro. De acuerdo con estudio, la necrosis impacta particularmente a los riñones. Tan es así, que a los 75 años casi la mitad de las personas tienen algún grado de enfermedad renal. Según otro de los investigadores, Keith Siew, del Centro de Salud del Riñón y Vejiga de la UCL, si se lograra intervenir la necrosis se podría frenar el avance de la enfermedad.
Medicina regenerativa. En esa línea, el trabajo propone que intervenir la necrosis, algo que no se había considerado hasta el momento, permitiría frenar los ciclos de daño celular que alimentan la progresión de enfermedades crónicas, ayudar a la regeneración de tejidos y mejorar la calidad de vida en etapas avanzadas de edad.
Otra navegación. La IA está intentando redefinir uno de los territorios más estratégicos de internet: los navegadores. Opera, el navegador de la empresa noruega con el mismo nombre, acaba de anunciar que está trabajando en Opera Neon, una versión que describe como una herramienta “capaz de entender e interpretar” lo que pide el usuario, según informó The Verge. Opera y otras empresas están desafiando el dominio de Google Chrome, y el resultado está por verse.
Navegar y automatizar. Según Opera, el suyo será el “primer navegador agente de IA del mundo” y se basa en tres pilares: “Chat”, “Do” y “Make”, que en conjunto permitirán desde conversaciones naturales a la generación de aplicaciones.
La competencia. Pero Opera no está solo ni llega primero. Otras empresa como The Browser Company, Perplexity y Deta están avanzando en la misma dirección y algunas ya están probando sus herramientas a nivel de usuario.
¿Revolución o moda? Una de las preguntas que subyacen a esta irrupción tecnológica es si realmente representa una transformación estructural de la forma en que navegamos por la red o es una tendencia temporal.
¿Busca contenido similar? Clic aquí.
¿Energía nuclear para la IA? https://t.co/09MlL2ajlp
— Ex-Ante (@exantecl) May 30, 2025
Publicaciones relacionadas
Canadá apuesta por financiar su industria de IA, Estados Unidos acelera el desarrollo de drones militares y Europa busca reducir su dependencia tecnológica en una creciente carrera por la soberanía digital y el poder geoeconómico.
El auge de la IA y la obsesión por la “optimización humana” están empujando nuevas apuestas en la industria tecnológica: multimillonarios que financian competencias con dopaje permitido; el ascenso de la empresa Anthropic, liderada por Dario Amodei; y la reinvención de la compañía tecnológica Groq tras su acuerdo con NVIDIA.
Mientras Tesla apuesta por revolucionar los camiones de carga con su Semi eléctrico, los exoesqueletos potenciados por IA comienzan a expandirse al consumo masivo y startups médicas avanzan en tratamientos innovadores contra el Alzheimer mediante ultrasonido.
La carrera tecnológica se acelera desde distintos frentes: la firma militar Anduril duplica su valorización con armas impulsadas por IA; científicos despliegan robots submarinos autónomos para estudiar “zonas clave” de arrecifes; y Google junto a SpaceX están en tratativas para un proyecto de data centers en el espacio como nueva frontera computacional.
La empresa estadounidense Bristol Myers usa IA para fabricar medicamentos. El Pentágono llega a acuerdos con compañías de inteligencia artificial para trabajos militares clasificados. La Generación Z lidera campaña de desconexión digital frente al desgaste de las redes sociales.