La competencia organizada por los partidos oficialistas inicia el cierre de una experiencia agotada. Los 4 candidatos están conscientes de ello, sienten que el viento sopla en contra y que es ilusoria la posibilidad de elegir un gobierno de continuidad. En rigor, no existe la unidad que proclaman. Todos los partidos asociados están sacando cuentas acerca de cómo se las arreglarán cuando Boric deje La Moneda.
¿Cómo surgió esta alianza? Fue la heredera de la Nueva Mayoría creada por Bachelet en su segundo gobierno, casi modelo del gobierno de Boric en todos los sentidos. La izquierda anticoncertacionista representada por el FA y el PC se unió con los partidos de la antigua Concertación para inaugurar una forma de oposición al gobierno de Piñera que no le hizo asco a una metodología que se resumía en el principio de que todo vale para abrirse paso hacia el poder. Ni el PS, ni el PPD, ni la DC ni el PR pueden sentirse orgullosos respecto de cómo actuaron en 2019, cuando cedieron al chantaje del golpismo de izquierda.
La aventura constituyente fue el momento de la unidad de las izquierdas y los colectivos identitarios con vistas a reemplazar a Chile por una cosa plurinacional. La Convención mostró hasta dónde puede llegar el delirio en nombre de la justicia. Luego, vino la elección de Boric, que la antigua centroizquierda interpretó como un viraje en la vida del país al que debían sumarse. Así, podrían expiar las culpas por la línea reformista de los gobiernos de la Concertación. Apoyar a Boric era lo más “provechoso”, y eso partía por respaldar el proyecto de Constitución que iba a llevar su firma. ¡Este es el sentido de la historia!, decían entonces algunos exconcertacionistas para tranquilizar la conciencia. Y hemos visto cuán caprichosa puede ser la historia.
Aceptemos que todo pudo haber sido más “electrizante” si Boric hubiera gobernado solamente con el PC y el FA, y que los exconcertacionistas, mal que mal, pueden haber evitado males peores. Pero, ¡qué inmensa pérdida de tiempo! ¡Qué manera de perder el norte! Allí están como prueba el estancamiento económico, el incremento de la deuda pública, el debilitamiento de los fondos soberanos, el aumento del déficit fiscal, la incapacidad para atender las urgencias nacionales en seguridad, salud, educación, etc. Y no olvidemos el derroche de los recursos públicos y la corrupción.
¿Alguien es capaz de imaginar un nuevo gobierno como el de Boric? Probablemente, ni los dirigentes del FA. Por su parte, Jeannette Jara, la candidata del PC, ha mostrado las verdaderas cartas de su partido. Al cuestionar los puntos de vista de Carolina Tohá, aludió al riesgo de “restauración concertacionista”. Ahí está la madre del cordero. Comunistas y frenteamplistas despreciaron la transición y el camino de reformas que hizo progresar a Chile como nunca antes. Ellos tenían una mejor fórmula para el pueblo. ¡Hoy la conocemos!
¿Han reflexionado los partidos del Socialismo Democrático sobre la equívoca experiencia de estos años? ¿Quieren seguir bailando con la misma música, o están dispuestos a marcar su propio rumbo? Cuando algunos de sus dirigentes dicen, para justificar la asociación actual, que “es más lo que nos une que lo que nos separa”, ¿eso incluye la idea de “democracia avanzada” que proclama el PC con el ejemplo de Cuba, o la sociedad sin clases de la que habla Winter?
Si Tohá ganara la primaria, vendrá para ella otra prueba: resistir las presiones para forzarla a suscribir un programa al gusto de la izquierda arcaica, la misma que proclama que tiene un pie dentro de la legalidad y el otro donde convenga. Será el momento de la autonomía. Y no debe descartarse que los perdedores de la primaria opten por volcar sus esfuerzos hacia otra alternativa, como la del gobernador Rodrigo Mundaca, de Valparaíso.
La primaria oficialista es el capítulo final de un negocio político de cimientos precarios. En otras palabras, el momento del fin de los equilibrismos. Si subsiste la actual asociación por razones puramente electorales, el Socialismo Democrático habrá desperdiciado sus posibilidades de levantar vuelo propio. Tiene la oportunidad de volverse una fuerza respetable, base de la configuración de una nueva centroizquierda, moderna, ajena a las veleidades populistas, comprometida con la estabilidad y la gobernabilidad del país.
Juicio al Gobierno. Por @cbellolio.https://t.co/xItrP8X12X
— Ex-Ante (@exantecl) May 31, 2025
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