–Siempre se dice que la economía manda en las elecciones. Las estimaciones que hizo el Banco Central son bastante negativas. ¿Cuáles pueden ser las consecuencias políticas de esta tendencia?
-Va a haber un castigo al gobierno actual, porque la expectativa era muy alta y no se cumplió. A la gente simplemente no le gusta el gobierno. El electorado es capaz de votar por continuidad cuando las cosas andan bien en la economía. Y en este caso no pasa así.
-El Banco Central estimó un crecimiento de 2,3. Si antes era de 2,25%- 2,75%, se acercó a la parte baja del rango previsto en septiembre. ¿Esto va a tener efecto en los votos de las zonas populares y de clase media?
-Yo creo que el castigo va a ser transversal. Cuando el país crece poco, hay poco para redistribuir y el país retrocede. Sobre todo en las zonas urbanas, que son las más perjudicadas y que son los bastiones del Gobierno actual. Todos los índices están relativamente malos.
-Respecto a la inflación, la perspectiva subió de 4,5 a 4,8 en 2024 y sabemos que afecta directamente al bolsillo de la gente. ¿Puede ser un aspecto clave para las elecciones que vienen?
-Claro, es un aspecto clave. Si la inflación es alta los votantes dañan al Gobierno y cuando la inflación está dentro del rango más bien normal votan por continuidad. Todo apunta a una inflación alta que podría llegar hasta un 5%. Las personas, cuando anda mal el bolsillo, no van a votar por mantener a un pacto de izquierda, van a buscar respuestas en otro domicilio político.
-En general, ¿cómo ves que la gente evalúa el manejo económico del gobierno de Boric?
-Yo creo que pésimo. Primero, las personas tienen la sensación de que las cosas no se están haciendo. Se percibe que se está haciendo demasiado poco. Y lo otro es el efecto más bien tangible. Una inflación al alza afecta los pequeños negocios, a las grandes empresas y toda esa cadena hasta llegar al consumidor. Y si el consumidor no está contento, se va a cambiar de negocio. Esa misma lógica aplica para las elecciones
-¿Se esperaba más de Mario Marcel, técnicamente muy apreciado, con fama de ser un tipo moderado, que representa lo mejor de la Concertación?
-Dentro de lo que hay en el gobierno creo que ha sido de lo mejor. Dicho eso, creo que también hay un Marcel antes y un Marcel después de este gobierno. Antes, efectivamente, parecía ser un técnico mucho más en línea con la socialdemocracia más responsable y ahora se ha politizado hacia la izquierda. En este gobierno no le queda mucho que hacer. No todo depende de Marcel. O sea, la posición adversarial de Boric contra los empresarios, no le agrada. A él obviamente eso le incomoda, pero tiene que defender la posición del gobierno. Se ha ido mimetizando con el resto.
-¿Y tú crees que Boric escucha a Marcel?
-No. Marcel escucha a Boric. Es al revés la relación. Boric cuando habla con los empresarios, expresa la línea oficial del gobierno y es una línea anti negocios. Marcel está obligado a hacerle caso. Algunas de las cosas que ha dicho Boric son innecesarias. Cuando piensa que los empresarios tienen algo contra el gobierno, como algo personal o algo emocional, se equivoca. Los empresarios no se mueven por emociones, se mueven por incentivos. Y por castigo.
-El informe también establece que la inversión baja. Hay una percepción de que hay un exceso de trámites, de permisología, que bloquea los proyectos. ¿Eso está afectando la percepción económica de la gente?
-Ha habido una salida de capital importante, porque en Chile hay muchos problemas para llevar a cabo proyectos. Lo vimos recién con el proyecto Dominga, que el Gobierno sigue peleando. Entonces, las empresas grandes que vienen a invertir mucho y dar empleo no van a querer participar con un gobierno que más encima tiene un discurso donde la reglas del juego son inciertas. No es un gobierno pro-inversión.
-¿Crees que todavía está abierta la discusión tributaria?
-Creo que sí, porque en el fondo estuvo abierta por tres años, ha estado abierta hasta ahora y Marcel ha hecho malabares explicando lo incomprensible. Dependiendo de lo que pasa con el proyecto de pensiones, Boric va a seguir empujando. Para él, lo ideal sería el último año tener algún tipo de victoria porque hasta ahora no ha obtenido nada.
-¿Piensas que al presidente Boric no le interesa el crecimiento o mejorar el clima de negocios e inversión?
-Boric tiene una posición altamente ideologizada, donde privilegia su base política y la redistribución de recursos. Eso va a tener un costo a largo plazo.
-¿Todavía existen estas dos almas en el gobierno; una que busca el crecimiento, bajar la inflación y otra la redistribución y subir impuestos?
-Siento que hay una sola posición que es la del Presidente cuando manifiesta una postura adversarial con los empresarios. Los empresarios no tienen emocionalidad, van a poner la plata donde van a obtener retornos y donde les va a ir mejor. Si el gobierno quisiera facilitar eso, lo haría, pero no lo está haciendo.
-Se sigue hablando de una posibilidad de aumentar los impuestos a las rentas personales de 6 millones de pesos. Como una compensación de bajar el impuesto de primera categoría de 27% a 25%, aunque los empresarios piden 23%.
-Provoca ruido. Mientras existe la posibilidad de que incrementen los impuestos, sin saber cómo va a ser el pacto fiscal que va a proponerse, mantener toda esa conversación abierta introduce incertidumbre innecesaria. Sobre todo para empresas que tienen que decidir si es que se quedan o se van de Chile. Y más importante: sobre las compañías que están pensando en venir. En ese sentido podría ser mucho más atractivo hoy día ir a Argentina que a Chile.
-Hablando de Argentina, el ministro de Economía trató a Boric de casi comunista. ¿Qué te parecen estas declaraciones?
-No sé por qué el Presidente Boric debiese escandalizarse con algo así. Boric no debe escandalizarse si le dicen comunista, cuando el PC es un eje de su gobierno. Si dentro de su gobierno, dentro del comité político, hay personas del Partido Comunista. Entonces el PC es un un eje vertebral del Gobierno. No puede tratarse lo que dijo Caputo como si fuera una ofensa. Cuando Boric arma su gabinete, lo hace con el Partido Comunista como una viga. No creo que haya ninguna sorpresa si lo tildan de comunista.
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