Abril 11, 2024

Los nudos críticos del proyecto del Sistema Nacional de Inteligencia. Por Francisca Werth

Ex-Ante
Imagen: Agencia Uno.

Si bien hay consenso de que Chile requiere con urgencia un sistema de inteligencia moderno, el proyecto que está en el Congreso presenta varios obstáculos de peso. Uno de ellos es lograr que las diversas agencias de las FFAA y de las policías cooperen entre ellas y le entreguen los datos a un civil que dirigirá la futura agencia. Otro es sobre las capacidades operativas que tendría la nueva agencia, como ejecutar procedimientos sin necesidad de recurrir a las agencias policiales y usar agentes encubiertos sin autorización judicial.


Hace ya un buen tiempo que se viene discutiendo sobre la necesidad de reformar a la Agencia Nacional de Inteligencia (ANI). En el 2018, en el anterior gobierno  se presentó el proyecto que actualmente se está tramitando y respecto del cual el gobierno ingresó indicaciones en enero de este año.

Los cuestionamientos sobre el sistema actual se vieron reforzados por lo ocurrido en el estallido social el 2019, dudas que volvieron a surgir en el caso del secuestro y homicidio del teniente Ronald Ojeda.

Las críticas se concentran en una debilidad institucional y falta de “anticipación estratégica” de la ANI, así como a las pocas atribuciones con que cuenta para demandar la entrega de información de quienes tienen las facultades para producirla y obtenerla, especialmente Fuerzas Armadas y policías. Además se alega que la ANI cuenta con un presupuesto insuficiente (aproximadamente US 9 millones) y pocos funcionarios.

Los nudos críticos que se observan en la tramitación del proyecto de ley, y probablemente la explicación de su lento avance se concentran en distintos frentes. Uno se refiere a la necesidad de consagrar legalmente la cooperación inter-agencias y el rol que tendrá el Director de la futura agencia.

Según se plantea en el proyecto, las Fuerzas Armadas, policías y otros servicios deberán entregar información a esta autoridad civil – Secretaria Ejecutiva de Inteligencia de Estado. Cuál será la información que se entregue y cómo será manejada es parte del debate sobre todo  considerando que las fuerzas armadas hoy no realizan labores de inteligencia dentro del territorio nacional, salvo en casos de contrainteligencia.

Un segundo punto de controversia es sobre las capacidades operativas que tendría esta nueva agencia, las que hoy no tiene la ANI. La preocupación se funda en que deberán delimitarse adecuadamente el actuar de la Agencia en relación con las facultades del Ministerio Público y las policías. Especialmente porque el proyecto contempla la posibilidad de que la ANI pueda ejecutar procedimientos sin necesidad de recurrir a las agencias policiales y pueda usar la figura de agentes encubiertos sin autorización judicial.

Lo anterior lleva a un tercer nudo crítico que se refiere a la formación y capacidades  que deberán tener los funcionarios de esta nueva ANI. Estos deberán ser especializados y formados en materias técnicas, lo que hoy se estima no existe. Para ello, se contempla la creación de una institución nacional de formación de inteligencia.

Sin embargo, lo realmente difícil y que hace moderar las expectativas de éxito de esta Agencia en el corto plazo en relación con la prevención y combate de criminalidad compleja,  vendrá cuando haya que implementar el nuevo sistema.

Aunque se superen los obstáculos reseñados anteriormente, la instalación de este sistema se anticipa difícil y requerirá de capacidades técnicas y especializadas que hoy no existen.

Además de la lograr que la cooperación entre instituciones autónomas y agencias se realice efectivamente, un obstáculo muy grande, ya que las desconfianzas y rivalidades son enormes.

A eso hay que añadirle que la información deberá ser gestionada, analizada e integrada para luego procesarla y ponerla a disposición de la autoridad, lo que es también difícil y requiere estándares sofisticados. Sólo después de eso podremos pensar que Chile tendrá un sistema de inteligencia que le a permita a la Autoridad tomar decisiones claves para la seguridad interna y externa del país.

Lea también. Óscar Aranda, ex director de Inteligencia de la Armada: “La ANI es muy débil en comparación con otros países y con lo que Chile requiere”

Publicaciones relacionadas

Ex-Ante

Junio 26, 2026

Evelyn Matthei: No hay peor cuña que la del mismo palo. Por Jorge Schaulsohn

Ningún político puede ignorar que los cuestionamientos más dañinos no son los que provienen de los adversarios, sino de quienes pertenecen al mismo sector, compartieron los mismos proyectos y conocen desde dentro sus fortalezas y debilidades. El expresidente Richard Nixon, tras perder la elección presidencial de 1960, escribió que “perder una elección duele más que […]

Crítica de cine

Junio 26, 2026

Supergirl: un gran elenco para una película sin sorpresas. Por Ana Josefa Silva

Si no tienen mayores expectativas, está perfecta para estas vacaciones escolares. También se estrena El Afinador, un interesante thriller dramático.

Manuel Izquierdo P.

Junio 26, 2026

María José Naudon, presidenta comisión Chile Renace: “La baja natalidad no es un tema de derecha ni de izquierda”

La abogada María José Naudon preside desde junio la comisión asesora presidencial del Plan Chile Renace.

La decana de la Escuela de Gobierno UAI y presidenta de la comisión asesora del Plan Chile Renace sostiene que la baja natalidad “es un problema país” y no responde a agendas de política contingente. A su juicio, un horizonte viable de trabajo es “desacelerar la caída y producir un alza parcial y sostenida de […]

Socio de Spencer Stuart

Junio 26, 2026

Bonos de desempeño: minería y China. Por Pepe Barroilhet

El problema es cuando se instalan por inercia. Sin preguntarse qué comportamiento están empujando. Porque cuando los incentivos están mal diseñados, no dejan de ayudar: empiezan a dañar.

Economista Senior de Libertad y Desarrollo.

Junio 25, 2026

Aprobado en el papel, reprobado en la práctica. Por Macarena García

Jorge Quiroz. Ministro de Hacienda, junto a José Pablo Gómez.

El rigor fiscal exige medir lo que realmente compromete el futuro —la deuda— y no la medición contable de un balance que cambia de valor sin que cambie la economía, evitando además mecanismos que trasladen costos fiscales actuales hacia el futuro.