El anuncio del Pacto Fiscal se produce en un contexto donde la economía se encuentra estancada y la calidad de servicio del Estado a los ciudadanos no mejora, mientras la burocracia estatal crece y todo lo que gestiona el Estado lo malogra.
Bienvenidas las medidas que buscan destrabar la inversión, asfixiada por la permisología sectorial y ambiental que impone el Estado, como también aquellas que promueven el crecimiento de las pymes. Modernizar nuestro alicaído Estado es un imperativo, pero brilló por su ausencia la madre de todas las batallas, una profunda reforma al empleo público.
Por su parte, aumentar la carga tributaria a las personas sabemos que más bien resta al crecimiento económico y terminará siendo un juego de suma cero de materializarse la agenda procrecimiento. Más aún cuando el sector privado, grandes y pequeñas empresas deberán asumir costos adicionales tales como, la ley de 40 horas, alza en cotizaciones de pensiones con cargo al empleador, el incremento del salario mínimo, entre otras. Que según las recientes estimaciones de la CPC la mayor carga financiera será cercana al 4% del PIB.
Muchas de estas medidas anunciadas no son nuevas y han sido presentadas por administraciones anteriores. Sabemos, que la piedra de tope no ha sido en el pasado la técnica, sino la política. Entonces la pregunta es ¿qué ocurrirá con los sectores más radicales del gobierno (PC y Frente Amplio) en el parlamento cuando se presente medidas para destrabar los tramites sectoriales y ambientales? O bien cuando se decida modernizar el Estado, que necesariamente tocará los intereses de los operadores políticos que tienen sus padrinos en el Congreso. La falta de acuerdos políticos es la principal piedra de tope que el gobierno no fue capaz de consensuar en este anuncio.
Respecto de las prioridades de gasto fiscal, llama la atención que se dan por sentadas y no se habrá espacio para el diálogo. ¿Dónde tendrá más impacto para Chile, invertir el próximo punto del PIB y en qué plazo? Es la pregunta que nos saltamos nuevamente en la vorágine e inmediatez del debate, que nunca es tarde retomar. Mientras las pensiones han aumentado un 90% en cuatro años (+ US$ 3.000 millones), el gasto en educación ha caído en US$ 1.200 millones como porcentaje del PIB.
Respecto a otras fuentes de recaudación como litio, no se incluyó ningún objetivo de recaudación. Como también la posibilidad que Codelco retome su nivel de producción de antaño. Ambos recursos naturales, permitirían allegar cuantiosos recursos permanentes a las arcas fiscales para financiar las urgencias sociales. Pero hoy el gobierno se encuentra entrampado en lo estatal.
Con todo, es importante moderar las expectativas. Este martes escuchamos el anunció de un compendio de medidas, no de un pacto y el mejor reflejo de aquello fue la imagen solitaria del Presidente Boric durante el anuncio y la casi nula reacción de los mercados. Las medidas que permitirán sacar a la economía del estancamiento y permitir la modernización del Estado pasan por un acuerdo político que después de un año y medio, el gobierno no ha sido capaz de lograr. De no producirse un cambio relevante en la estrategia del gobierno, el destino de este listado de medidas será similar a los que llevan décadas en el Congreso y que este año cumplirán un nuevo aniversario.
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