Diciembre 2, 2022

El 20% que nos pide el socio fiscal. Por Gabriela Clivio

Directora de Mazars Chile

No conozco muchas personas que vean reajustados sus ingresos en un 20% como pretende aumentar sus ingresos el fisco, ese socio que terminamos todos teniendo y que nos reclama un porcentaje cada vez mayor de nuestros ingresos.


Hasta ahora mucho se ha hablado del “pacto fiscal”, que no es más que una nueva reforma tributaria para aumentar la recaudación, en un momento macroecómico más que complicado, caracterizado por el bajo crecimiento, contracción económica y una alta inflación.

Cuando hablamos de la brecha de recaudación con respecto a los países de la OCDE, se menciona que con esta reforma se espera recaudar un 4% del PIB. Un número que a varios no les dice mucho, porque la realidad es que se puede vivir tranquilamente sin saber a cuánto dinero corresponde un 4% del PIB. Por lo demás para varios de quienes sí sabemos a cuánto dinero corresponde, nos puede parecer igualmente complicado dimensionar esa cifra.

  • Por estas razones creo que es mejor mencionar que una línea de metro cuesta una cifra cercana a los US$ 1.500 millones y que este monto equivale a 0,5% del PIB. Por lo tanto, lo que pretende recaudar puede ser medido de una manera algo más tangible porque claro, aplicando una simple regla de tres, (de esas que nos enseñaron en la escuela), si con medio punto del PIB podemos construir una línea de metro, entonces con el 4% del PIB que se pretende recaudar se podrían construir 8 líneas de metro. Así, empezamos a aterrizar los números que andan dando vuelta hace un par de meses o desde julio.
  • Otra forma de dimensionar ese 4% adicional de recaudación es mencionar que, si en la actualidad se recauda cerca de un 20% del PIB, entonces ese 4% adicional que se persigue recaudar, implica un alza en la recaudación del 20% lo que no parece ser poco. No conozco muchas personas que vean reajustados sus ingresos en un 20% como pretende aumentar sus ingresos el fisco, ese socio que terminamos todos teniendo y que nos reclama un porcentaje cada vez mayor de nuestros ingresos. Me pregunto a quien le gustaría una sociedad con un socio pasivo que cambia cada tanto las reglas del juego y el porcentaje de participación que quiere.

Suponer que una reforma de estas proporciones no alterará las decisiones de inversión y ahorro de los diferentes agentes o para decirlo de manera algo más elegante que los agentes se mantendrán indiferentes frente a los cambios propuestos es, a mi parecer, algo ingenuo. Los datos de las reformas anteriores, que son muchas, dejan claro que las mismas no son neutras ya que por lo general los agentes tienden a modificar sus conductas ante cambios en las condiciones o reglas de juego.

  • Más allá de la introducción de tributos que han demostrado en los hechos no recaudar en lo absoluto lo que se proponían, tales como el impuesto a la riqueza, nadamos contra corriente sin ser Michael Phelps, tratando de volver a un sistema desintegrado mientras los demás países de la OCDE quieren ir en la dirección opuesta. Algo como lo que pasa en la reforma de pensiones donde en el mundo se avanza hacia la capitalización.
  • A todo lo anterior se suman las nuevas facultades fiscalizadoras y brillan por su ausencia los incentivos reales y concretos a la inversión y el ahorro. El mercado de capitales, que ya ha sido bastante golpeado y ha perdido profundidad como consecuencia de los sucesivos retiros, se verá ahora golpeado por una tasa de impuesto de 22%. Sin embargo, no tenemos idea o razón que explique la elección de esta tasa de impuesto ya que en otros países donde se han realizado reformas tributarias esta tasa flat se ha ubicado en las cercanías del 10%. Finalmente, lo planteado rompe la equidad horizontal al obligar al ahorro en algunos casos a tributar siendo que el flujo original ya pagó impuestos en su momento.

Es decir, a veces es mejor hablar en simple para que las conclusiones sean más contundentes y claras. Se persigue un aumento de la recaudación del 20% en momentos en que se crean cada vez más empleos informales, la economía se contrae y la inflación supera por lejos la meta del Banco Central. No parece un win-win para todas las partes este 20% adicional que nos reclama el socio.

Publicaciones relacionadas

Economista Jefe, Prudential AGF

Julio 1, 2026

El Niño 2026: resiliencia peruana v/s fragilidad chilena. Por Carolina Grünwald

El Niño no solo es un fenómeno climático: es un test de resiliencia macroeconómica. Y en esa prueba, Chile actualmente no tiene tanta agua en la piscina. Porque al final, cuando la corriente se vuelve más fuerte, no importa quién nada más rápido, sino quién tiene un bote capaz de resistir la tormenta. Perú parece […]

Economista especialista en minería

Junio 30, 2026

Minería chilena: de la ventaja natural a la ventaja construida. Por María Cristina Betancour

Chile ya dispone de los activos necesarios, tales como proveedores sofisticados, talento técnico y científico, centros de investigación y una trayectoria probada de colaboración. Lo que corresponde ahora es articular estas capacidades con determinación y bajo un claro liderazgo del Estado. Transformar una ventaja natural en capacidades construidas tomó décadas. Fortalecer el ecosistema minero en […]

Escuela de Negocios, UAI

Junio 28, 2026

El CAE en el banquillo. Por Raphael Bergoeing

Lo que produjo el CAE no fue un accidente. Fue el resultado de prometer sin diseñar, corregir a medias y luego usar el instrumento como munición ideológica. Mientras no haya costos políticos para quienes hacen eso, seguiremos repitiendo la historia en educación, salud, vivienda y pensiones. Confundir el instrumento con el objetivo tiene consecuencias. El […]

Socio de Spencer Stuart

Junio 26, 2026

Bonos de desempeño: minería y China. Por Pepe Barroilhet

El problema es cuando se instalan por inercia. Sin preguntarse qué comportamiento están empujando. Porque cuando los incentivos están mal diseñados, no dejan de ayudar: empiezan a dañar.

La (ciencia) económica y los economistas. Por Felipe Balmaceda

Los costos que implica ignorar la opinión de los economistas bien entrenados no son abstracciones teóricas; son consecuencias concretas para las personas, quienes merecen que sus líderes tomen decisiones basadas en la evidencia, la racionalidad económica y el contexto cultural.