Las empresas familiares son la forma organizacional más importante del sector privado en la gran mayoría de los países con economías de mercado. Según la Comisión Europea, las empresas familiares representan más del 60 por ciento de todas las empresas europeas. A pesar de que existe la idea que son normalmente pequeñas o medianas, las empresas familiares también constituyen una proporción significativa de las de mayor tamaño y de las listadas en bolsa en todo el mundo.
En nuestro país, datos de la encuesta longitudinal de empresas de 2018 muestran que casi el 40 por ciento de las empresas chilenas grandes eran familiares y un estudio inglés muestra que entre el 40 y el 50 por ciento de las mil empresas más grandes de Alemania, Francia e Italia son predominantemente de propiedad familiar. A nivel de empresas listadas, un reciente estudio nacional encontró que dos tercios de las empresas del IGPA eran empresas familiares, lo que habla de su relevancia en nuestro mercado bursátil, más allá de la notoriedad de los grupos empresariales familiares. A nivel global, de entre las empresas incluidas en el MSCI All Country World Index (uno de los principales índices bursátiles del planeta), las empresas familiares representaban 20% del total a junio de este año.
Con el objeto de evaluar la relevancia, las características y el rendimiento de las empresas familiares listadas, un reciente estudio alemán analizó los datos de más de seis mil empresas que cotizan en las bolsas de 17 países europeos (UE15, Suiza y Noruega) para el período 2007-2020. Para estudiarlas, las clasificó en tres grupos: i) empresas no familiares; ii) empresas familiares, y iii) un subconjunto de empresas familiares que también son fundadoras, es decir, donde la familia empresaria fundó el negocio. Entre sus resultados destacan:
Cuando los investigadores se focalizaron en las particularidades del tercer grupo, de empresas familiares fundadoras y que representan casi dos tercios de todas las empresas familiares, encontraron resultados también muy interesantes. Ellas superan en rendimiento y desempeño a todas las demás (familiares y no familiares listadas).
Las empresas familiares fundadoras muestran ventas que crecen más que sus competidores, agregan más valor por unidad de capital y presentan mayor rentabilidad de los activos (entre el 8 y el 11 por ciento anual promedio) y del capital. Ajustando por tamaño y otros factores, sus acciones además se cotizan sin el descuento que presentan las demás empresas familiares y obtienen rendimientos más altos que todas las demás empresas listadas. En suma, se concluye que el control de la familia fundadora es predictor de un excelente desempeño (el estudio nacional antes mencionado llega a similares conclusiones para las empresas del IGPA).
A partir de esto, los investigadores alemanes sugieren que la inversión más rentable que puede hacer una familia empresaria es trabajar en el gobierno corporativo y el gobierno familiar. Un protocolo familiar, que es la forma en que habitualmente se organiza el gobierno de la familia empresaria en torno a reglas y órganos como un Consejo Familiar, puede articular una gobernanza que facilite la transferencia del negocio a las generaciones siguientes. Con ello, se promueve que la empresa permanezca bajo control familiar y siga obteniendo resultados por sobre el promedio. Negocio (familiar) redondo.
Héctor Lehuedé, socio de RAZOR Consulting, es abogado de la Universidad de Chile, magíster de la Universidad de Stanford, certificado como director de empresas del IoD de Reino Unido, y está especializado en gobierno corporativo, integridad, sostenibilidad y asuntos financieros.
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