Optimismo. Esa fue la actitud que expresaron mayoritariamente 700 líderes empresariales de 14 países consultados por Deloitte frente al cambio climático entre agosto y septiembre del presente año.
Desde la realización de la COP26 en noviembre de 2021, el mundo se ha visto enfrentado a diversas crisis: la pandemia del Covid-19, la guerra en Ucrania, el aumento de la inflación y la incertidumbre económica global han sido algunas de ellas. Riesgos que, sin duda, han acarreado consigo devastadoras consecuencias para la sociedad, pero también, para el planeta y la óptima gestión de la crisis climática.
En ese sentido, conocer, comprender y analizar la visión empresarial respecto al cambio climático es fundamental para avanzar a paso firme en la solución. Los resultados son alentadores: el 87% indica que invertir en prácticas ambientales sostenibles tiene beneficios económicos a largo plazo, el 55% apoya las nuevas regulaciones y políticas gubernamentales en la materia, y un 75% de los encuestados, señala que su organización puede seguir creciendo al mismo tiempo que reducen sus emisiones de carbono. En definitiva, atrás quedaron los días en que la sostenibilidad sólo formaba parte de los relatos corporativos, para transformarse en una prioridad en la gestión, estrategia, y reporte de los directorios.
La sostenibilidad es mucho más que adaptarse a una responsabilidad o un nuevo paradigma, es una oportunidad para replantearnos cómo enfrentamos los negocios, cómo transformamos nuestra estrategia y replantearnos nuestro rol frente a la sociedad. Generar un diagnóstico consciente de las operaciones, embarcarse en el desafío, comprometerse con metas concretas y ser capaces de cumplirlas; hará la verdadera diferencia entre aquellos que estarán mañana y los que no.
Por otro lado, existen desafíos que requieren de resolución inmediata. Combatir el greenwashing y los riesgos de seguridad relacionados al cambio climático son las temáticas que, a juicio de los ejecutivos, demandan mayor atención global. Solo en Chile, 32% de las empresas más grandes no reportan su huella de carbono, según la “Radiografía 2022 de Vulnerabilidad Corporativa al Cambio Climático de las 100 empresas de mayor tamaño en Chile”, realizado por SCX Bolsa de Clima de Santiago y Deloitte. Este dato, si bien es positivo respecto del año anterior -donde las empresas más grandes que no presentaban sus indicaciones representan un 60%-, aún sigue siendo un ámbito para mejorar, especialmente, porque cuando menos de la mitad de las cien principales empresas del país mide su huella de carbono, el riesgo de greenwashing aumenta.
Generar los incentivos necesarios para todas las industrias -especialmente en aquellas que mayormente declaran no poseer planes estratégicos para combatir el cambio climático, como los sectores productivos y la industria energética-, velar por el cumplimiento de las nuevas regulaciones ambientales, es crucial para evitar que los factores externos incidan en el progreso que se ha logrado. Avanzar hacia un futuro sostenible y una economía baja en carbono es tarea de todos. No hay tiempo que perder.
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