Una elección con resabios del sistema binominal. Por Camilo Feres

Director de Estudios Sociales y Políticas de Azerta

Ni el régimen político, ni la forma del Estado, ni los derechos sociales serán los principales afectados tras la elección de esta semana, sino las mucho más pedestres reformas previsional, tributaria y de salud, cuya suerte quedará amarrada a los reacomodos en la política de alianzas y contenidos que los partidos definan pensando en la próxima elección.


Todos los partidos y sus liderazgos comprenden la trascendencia de la Constitución. De hecho, esa es la razón por la que unos convierten su abolición y reemplazo en un fin político en sí mismo mientras otros la defienden hasta la agonía. Sin embargo, ni los que han hecho del cambio constitucional su fetiche ni los que han intentado todo por evitarlo, se enfrentan a la próxima elección con la carta fundamental en mente. Así, cada vez que se les consulta, sea de manera fontal o velada, los actores principales tiran sus cartas pensando en los próximos 30 días y no en los próximos 30 años.

Como bien han apuntado algunos analistas de la plaza, la contienda electoral que se dirime el próximo 7 de mayo no se ha trenzado en las diferentes posturas respecto a la relación entre lo público y lo privado; entre focalización y universalidad; ni en las formas y límites del Estado.

Y es que para nadie es un misterio que la elección en ciernes es recibida por los partidos como un nuevo gallito entre fuerzas que aún no han definido su peso relativo ni su política de alianzas y esto ha propiciado que, a la usanza de los lances en tiempos del sistema electoral binominal, los verdaderos adversarios de la próxima elección no estén en la vereda del frente sino dentro del espacio al que se aspira representar.

La suma de estallido; triunfo de la primera alianza de izquierda desde el retorno a la democracia; apruebo de entrada y rechazo de salida, ha generado un estado de entropía generalizada en el mapa político, logrando que, tanto para las agrupaciones nuevas como para los viejos tercios del sistema, casi todo lo sólido se haya desvanecido en el aire.

En solo 4 años, hemos visto el ascenso definitivo de una nueva generación política; la conformación de una alianza de izquierda con la centroizquierda (hegemonizada por los primeros); el auge y caída de la epifanía constituyente de esas fuerzas y el retorno de la generación llamada a retiro por las fuerzas emergentes derrotadas.

En medio de ese vaivén, una derecha que ha retomado el aliento perdido, tras el precipicio en el que la dejó el segundo gobierno de Piñera, ha logrado relevar sus temas (orden, seguridad, autonomía individual, nacionalismo, etc.) en el centro del debate dentro de los mismos espacios en los que hasta hace poco campeaban las disidencias, autonomismos y dignidades.

Y hoy los mismos Julios César que blandían verborrea por los desplazados, se inflaman por la desprotección de los autos de marca. Esta contrarrevolución, sin embargo, no tiene padre claro y los principales detractores del cambio constitucional se han propuesto convertir la elección del 7 en su prueba de ADN.

En efecto, ya es un lugar común hablar de la amenaza republicana para la hegemonía de la derecha. De forma equivalente a cómo el Frente Amplio apanicó a la ex Concertación mientras eran oposición, el período post electoral amenaza con convertir cada acercamiento de Chile Vamos al gobierno para avanzar en reformas de mediano o largo alcance en un callejón oscuro en el que serán acusados de todo tipo de entreguismos y falta de convicción.

Por contrapartida, el peso relativo que alcance Apruebo Dignidad y sus partidos dentro del nuevo mapa post-electoral podría estimular una nueva la fase de rebarajes al interior del oficialismo, reactivando la disputa entre superioridad moral y pureza versus capacidad de gestión y experiencia política. De más está decir que, en un escenario como ese, la posibilidad de acuerdos legislativos con la oposición podría convertirse en el jamón de un sándwich entre panes extremos.

Así las cosas, ni el régimen político, ni la forma del Estado, ni los derechos sociales serán los principales afectados tras la elección de esta semana, sino las mucho más pedestres reformas previsional, tributaria y de salud, cuya suerte quedará amarrada a los reacomodos en la política de alianzas y contenidos que los partidos definan pensando en la próxima elección… CONTINUARÁ.

Para seguir leyendo columnas de Ex-Ante, clic aquí.

Publicaciones relacionadas

Ex-Ante

Junio 26, 2026

Evelyn Matthei: ¿No hay peor cuña que la del mismo palo? Por Jorge Schaulsohn

Ningún político puede ignorar que los cuestionamientos más dañinos no son los que provienen de los adversarios, sino de quienes pertenecen al mismo sector, compartieron los mismos proyectos y conocen desde dentro sus fortalezas y debilidades. El expresidente Richard Nixon, tras perder la elección presidencial de 1960, escribió que “perder una elección duele más que […]

Crítica de cine

Junio 26, 2026

Supergirl: un gran elenco para una película sin sorpresas. Por Ana Josefa Silva

Si no tienen mayores expectativas, está perfecta para estas vacaciones escolares. También se estrena El Afinador, un interesante thriller dramático.

J.P. Sallaberry y M. Izquierdo

Junio 26, 2026

Matthei intensifica su artillería contra el gobierno y la dura respuesta de La Moneda

El ministro del Interior, Claudio Alvarado, dijo que su “rol de opinóloga le permite decir lo que estime conveniente” y el ministro de Seguridad, Martín Arrau, la llamó a “informarse y no desconocer la realidad”. En el gobierno están complicados por la alta visibilidad mediática de Matthei, que es invitada frecuente a matinales, tiene un […]

Manuel Izquierdo P.

Junio 26, 2026

María José Naudon, presidenta comisión Chile Renace: “La baja natalidad no es un tema de derecha ni de izquierda”

La abogada María José Naudon preside desde junio la comisión asesora presidencial del Plan Chile Renace.

La decana de la Escuela de Gobierno UAI y presidenta de la comisión asesora del Plan Chile Renace sostiene que la baja natalidad “es un problema país” y no responde a agendas de política contingente. A su juicio, un horizonte viable de trabajo es “desacelerar la caída y producir un alza parcial y sostenida de […]

Socio de Spencer Stuart

Junio 26, 2026

Bonos de desempeño: minería y China. Por Pepe Barroilhet

El problema es cuando se instalan por inercia. Sin preguntarse qué comportamiento están empujando. Porque cuando los incentivos están mal diseñados, no dejan de ayudar: empiezan a dañar.