A poco más de 8 semanas de que se inicie el gobierno de José Antonio Kast y a sólo una semana del anuncio de su gabinete, bien vale la pena identificar similitudes y diferencias con lo ocurrido hace 4 años, cuando Gabriel Boric se preparaba para iniciar su mandato.
Un elemento diferenciador relevante es que Gabriel Boric se convirtió en presidente de Chile con apoyo explícito en segunda vuelta de 4,6 millones de personas, mientras que José Antonio Kast lo hará con el respaldo expreso de 7,2 millones. Si los votos de segunda vuelta de Boric representaban 30,7% del total de la población mayor de 18 años en 2021, los votos de Kast representan 46% de los ciudadanos y extranjeros residentes habilitados para votar.
Algo más en ambos casos, pues cerca de un millón y medio de personas que están en el padrón vive en el exterior, vota lejos de la comuna donde reside o está físicamente impedida de hacerlo, además que para los extranjeros residentes el voto continuó siendo voluntario. Pero el hecho de que Kast llegue a La Moneda con 2,6 millones de votos más le da una ventaja de partida respecto del presidente Boric.
Si bien Boric obtuvo 25,8% en primera vuelta y Kast 23,9%, se puede afirmar sin temor a equivocarse que la dimensión del voto contra Kast en el triunfo de Boric en 2021 fue mayor que la del voto contra Jara en el triunfo de Kast en 2026. Ello porque en primera vuelta de 2026 el 50,3% de los votantes prefirió alguna de las 3 candidaturas autodefinidas como de derecha, mientras que hace 4 años a Artés y a ME-O había que sumar a la candidata DC para alcanzar 46,5% de los votos, de modo que en el triunfo de Boric en segunda vuelta el electorado que había optado por Parisi (12,8%) fue determinante.
Esto explica que si en enero de 2021 el 48% se mostraba satisfecho con los resultados de segunda vuelta en la encuesta Criteria, ahora la satisfacción se eleva a 58%. Seguramente por la mayor coincidencia de las prioridades programáticas de Kast con los temas prioritarios de la población que la que existía en 2021 entre el discurso del Frente Amplio y el PC con las prioridades mayoritarias.
Y no se debe a un diferencial de valoración positiva de la persona que asume la presidencia, pues en la misma encuesta es muy similar, comparados los resultados de enero 2021 y enero 2026, donde 47% tenía buena o muy buena opinión de Boric y 47% piensa lo mismo ahora para Kast.
Quizás la principal característica común a ambas presidencias en su inicio es que las dos se ven desafiadas a integrar a su gobierno a fuerzas políticas con las que compitieron, en ocasiones con rudeza, pues aspiraban a reemplazarlas o, a lo menos, a subordinarlas bajo su conducción hegemónica.
Ya sabemos el grado de éxito que tuvo el presidente Boric en su esfuerzo por conformar una coalición que lo respaldara y contribuyera a gobernar, partiendo por la teoría de los anillos concéntricos de Jackson, continuando con la entrega de la columna vertebral de su gobierno a personeros de la Concertación y finalizando con el logro de enfrentar la elección presidencial y parlamentaria en una coalición electoral que incluyó desde el PC a la DC.
Está por verse cuál será la arquitectura política del próximo gobierno, aunque todo indica que está en el intento de integrar a todas las fuerzas del rechazo de septiembre 2022 y que los principales partidos de la actual oposición (RN, UDI, Republicanos) tienen puestos asegurados en el Comité Político. Si el gobierno de Boric fue refractario a la participación de la Democracia Cristiana, el de Kast parece querer asegurar sin titubeos desde el inicio la participación protagónica de todas las fuerzas que conforman Chile Vamos e integrar a los grupos de exconcertacionistas que nadaron hasta la otra orilla y también a quienes se escindieron de Republicanos por la derecha.
Esta diferencia arranca de distintas lecturas de sus triunfos en segunda vuelta, porque, a diferencia del presidente Boric y el Frente Amplio, el presidente electo y los suyos parecen haber entendido que la amplísima mayoría obtenida en segunda vuelta no expresa necesariamente un viraje a la derecha ni el apoyo garantizado a su programa político.
La segunda diferencia más relevante es que el presidente Boric tenía a la vista una elección a sólo 6 meses de asumir (el plebiscito de septiembre 2022) y luego tuvo otros dos procesos electorales (consejeros constitucionales en mayo y plebiscito en diciembre 2023) antes de la tradicional elección de medio término que es la municipal-regional. El mandato de Kast, en cambio, enfrentará su primer desafío electoral en octubre de 2028, es decir, a 31 meses de iniciado su periodo presidencial.
Consideremos, además, que el presidente Boric y su gobierno optaron por apostar todas sus fichas a lo que ocurriría 6 meses después de asumir, instalando al gobierno en un compás de espera que terminó abruptamente el 4 de septiembre del ’22, obligándolo a mutar la naturaleza y carácter de su gobierno.
Es muy probable, por lo mismo, que el contraste mayor entre ambos gobiernos se produzca justamente en esos primeros 6 meses y, como es sabido, no hay una segunda ocasión para formarse una primera impresión. Ya hemos podido verlo en la diferencia de actitud y comportamiento de ambos en este interregno entre el 15 de diciembre y el 11 de marzo próximo.
Pero si este periodo inicial fue para Boric un tiempo de espera a la aprobación de una constitución que permitiría llevar adelante íntegramente su programa de cambios estructurales, para Kast será una vorágine de propuestas legislativas, modificaciones reglamentarias y cambios radicales de actitud de la autoridad en los puntos sensibles para la ciudadanía, que son la seguridad, el control migratorio, el crecimiento económico y la eficiencia de la función pública.
La segunda característica que comparten los mandatos de Boric y Kast es que ninguno de ambos inicia su mandato con clara mayoría parlamentaria. La coalición que apoyó a Boric en primera vuelta eligió 37 diputados, lo mismo que la exConcertación, y sumados 2 ecologistas, 3 humanistas y un independiente fuera de pacto, llegaba a 80 diputados, mientras en el Senado lograba empatar a 25, considerando 5 democratacristianos, que 6 meses después quedaron reducidos a 3, generándose a partir de septiembre 2022 una mayoría opositora de 27 a 23. El gobierno del presidente Boric, en verdad, aprobó todas sus iniciativas con parte importante de la oposición y muchas veces con el rechazo de algunos de los suyos.
Las dos listas que respaldaron a Kast en segunda vuelta sumaron 76 diputados y completaron 25 senadores, y deberá conversar con 14 diputados del PDG, 8 DC, 9 PPD, 2 de la Federación Regionalista Verde Social, 3 Liberales y 2 Radicales, para articular mayorías parlamentarias detrás de sus proyectos. En el Senado conseguir mayoría requerirá conversación y acuerdo con algunos de los 3 democratacristianos, 4 pepedés, dos regionalistas, un liberal, un independiente y, eventualmente, de los 7 senadores socialistas.
Una característica común a ambos gobiernos, entonces, será que los dos habrán tenido éxito en aprobar sus proyectos o fracasado en el intento según su capacidad de conseguir apoyo más allá de los suyos, presentando iniciativas difíciles de rechazar por su alto nivel de apoyo popular y/o mostrando flexibilidad para modificar sus proyectos de ley incorporando contenidos y modificaciones provenientes de la oposición o al menos de parte de ella.
Por último, una primera mirada comparativa no puede pasar por encima de la buena estrella que hasta ahora ha tenido José Antonio Kast al momento de partir su gobierno. Con una tasa de inflación acercándose a la meta del Banco Central, la libra de Cobre acercándose a US$ 6, cuando hace 4 años estaba a 3,5 dólares, con países vecinos eligiendo gobiernos más afines a sus políticas (Argentina, Bolivia, Perú, Ecuador) y con la posibilidad de que Venezuela en un futuro próximo aliente el regreso de parte de quienes migraron huyendo de su crisis política y económica y se disponga a colaborar activamente en la lucha contra las bandas organizadas.
Por lo que ya se conoce del gabinete que comenzará su gestión de aquí a 56 días, buena parte de ellos con experiencia política y de gestión, con las diferencias y elementos comunes descritos y un contexto mucho más favorable que el del presidente Boric en 2021, mi pronóstico para el primer año del nuevo gobierno es auspicioso, siempre cuando no se distancie del concepto de gobierno de emergencia y se focalice en las principales preocupaciones de los chilenos, resistiendo la presión de los suyos, que buscarán llevar adelante iniciativas ideológicas que son minoritarias pero que los galvanizan.
Para más columnas en Ex-Ante, clic aquí.
Los vaivenes de Kaiser alejan a los libertarios del primer anillo de poder de Kast.https://t.co/sMSwpuMfyC
— Ex-Ante (@exantecl) January 13, 2026
Publicaciones relacionadas
Ningún político puede ignorar que los cuestionamientos más dañinos no son los que provienen de los adversarios, sino de quienes pertenecen al mismo sector, compartieron los mismos proyectos y conocen desde dentro sus fortalezas y debilidades. El expresidente Richard Nixon, tras perder la elección presidencial de 1960, escribió que “perder una elección duele más que […]
Si no tienen mayores expectativas, está perfecta para estas vacaciones escolares. También se estrena El Afinador, un interesante thriller dramático.
El ministro del Interior, Claudio Alvarado, dijo que su “rol de opinóloga le permite decir lo que estime conveniente” y el ministro de Seguridad, Martín Arrau, la llamó a “informarse y no desconocer la realidad”. En el gobierno están complicados por la alta visibilidad mediática de Matthei, que es invitada frecuente a matinales, tiene un […]
La decana de la Escuela de Gobierno UAI y presidenta de la comisión asesora del Plan Chile Renace sostiene que la baja natalidad “es un problema país” y no responde a agendas de política contingente. A su juicio, un horizonte viable de trabajo es “desacelerar la caída y producir un alza parcial y sostenida de […]
El problema es cuando se instalan por inercia. Sin preguntarse qué comportamiento están empujando. Porque cuando los incentivos están mal diseñados, no dejan de ayudar: empiezan a dañar.