El tres veces canciller de Brasil, ex embajador en la ONU, actual asesor internacional de Lula y el diplomático que más influye en el presidente desde su primer gobierno, surge como el hombre clave de la candidatura de la ex mandataria a la secretaría general del organismo. En sus 6 décadas de carrera ha construido una red mundial de primer nivel y participado en varias campañas para organismos internacionales.
“Apoyo indiscutible”. Tras el anuncio de que el presidente Kast había decidido retirar el apoyo de Chile a la postulación de Michelle Bachelet, el presidente Lula ratificó que Brasil seguiría respaldándola. Lo mismo había hecho México, el otro patrocinador de su candidatura.
- El domingo pasado, al día siguiente del mensaje de Lula, Celso Amorim, salió a reforzar las palabras del presidente brasileño en una entrevista a La Tercera.
- “Nuestro apoyo es indiscutible. Tiene nuestro total apoyo”, dijo Amorim, de 83 años, dos veces canciller de Lula y su actual asesor especial en temas de relaciones exteriores.
- Desde ese cargo, es el principal consejero de Lula y frecuente enviado especial para misiones reservadas en todo el mundo, como su fallido intento de mediación entre Venezuela y EE.UU. y conversaciones con Vladimir Putin, entre otras. Tiene oficina en el palacio del Planalto y conversa prácticamente a diario con el presidente.
- El actual canciller Mauro Vieira -un diplomático experimentado que ocupa por segunda vez el cargo- fue jefe de gabinete de Amorim en el primer mandato de éste como ministro de RR.EE. de Lula (2003-2006).
- En sus tres gobiernos, Lula ha adoptado el esquema de tener un canciller y un asesor especial dotado de poder. En los dos primeros ocupó este último cargo el ya fallecido Marco Aurelio García. Pero solo influía en temas de América Latina, no era un diplomático profesional y sus credenciales eran su rol en el PT y su cercanía con Lula.
- La influencia de Amorim, en cambio, es global: tiene redes de primer nivel en todo el mundo, y en su carrera diplomática de 60 años ha sido tres veces canciller (dos veces de Lula). Por lo mismo, muchos hoy le atribuyen un rol de “canciller paralelo”.
- En círculos diplomáticos del continente se considera que, dada la importancia para Brasil de impulsar la candidatura de Bachelet, es natural que la misión recaiga en el ex canciller.
La apuesta por Bachelet. Las dos principales máquinas diplomáticas que están trabajando en la búsqueda de apoyos para la candidatura de la ex presidenta -sin contar la del grupo de ex cancilleres chilenos- son las cancillerías brasileña y mexicana.
- En ese equipo, Amorim se destaca por su enorme experiencia y la red construida a lo largo de su carrera en los principales foros multilaterales, como la ONU, y el peso de su país.
- Además fue el representante brasileño en Ginebra, que junto con Nueva York es la capital diplomática del mundo multilateral: concentra la OMC, la Conferencia de Desarme, la OIT, la OMS y decenas de organismos especializados.
- En numerosas ocasiones ha ejercido la tarea de buscar votos en esos organismos.
- Hay varios motivos para el apoyo a Bachelet por parte del gobierno de Lula. El más inmediato es la visión compartida de que la ONU es el eje insustituible del sistema multilateral, que está pasando por su peor momento desde que fue fundada, en 1945.
- Eso está conectado con demandas históricas de su país, como la reforma de la ONU para hacerla más representativa -hoy manda el P5 (China, EE.UU, Francia, Reino Unido y Rusia)- y una mayor representación del “Sur Global”.
- Desde hace décadas Brasil demanda un asiento permanente en el Consejo de Seguridad de la ONU, en monopolizado por el P5, tal como India.
Dardos contra Trump. Amorim ha manifestado que el mayor obstáculo para el multilateralismo y la reforma de la ONU es la política exterior impulsada Donald Trump.
- “Ya no existe orden mundial en la parte de paz y seguridad ni en la cuestión comercial. Todo se resuelve bilateralmente con EE.UU, eso acaba con el sistema multilateral”, declaró al diario O Globo en junio del año pasado.
- Cuando Trump vinculó su política de aranceles a Brasil al fin del proceso judicial contra Jair Bolsonaro, Amorim señaló: “Ni siquiera en los tiempos coloniales vimos algo así. Ni la Unión Soviética habría hecho algo de este tipo”.
- “En toda mi carrera diplomática, jamás vi una carta como la que el presidente Trump mandó al presidente Lula. Nunca vi este nivel de falta de respeto e intromisión”, agregó.
Diplomacia “altiva y activa”. Amorim sintetizó su visión sobre lo que debe ser la política exterior brasileña al ser nombrado en el cargo: “altiva y activa”. En sus tres gobiernos, Lula ha seguido esa línea al pie de la letra.
- Según su definición, “altiva” es una política exterior que asume una agenda propia y “activa” es que lo hace con voluntad, sin temores.
- “Padecíamos de un cierto complejo de inferioridad originado en nuestro pasado colonial y en nuestra dependencia económica, que se extendió al plano político y cultural”, dijo en una charla en 2019.
- Los pilares de su doctrina son cuatro: 1) soberanía sin subordinación (“no queremos tener una subordinación a un determinado país líder “; 2) multilateralismo activo como instrumento de reforma del orden global; 3) multipolaridad como principio ordenador del sistema internacional; y 4) autonomía negociadora, la capacidad de decir no a potencias más grandes cuando los intereses nacionales lo exigen.
- “Queremos influir directamente en la agenda internacional de forma no limitada a nuestro entorno geográfico. Al Brasil le interesa un orden internacional equitativo y equilibrado, en que el derecho internacional sea respetado”, ha señalado.
- Un hito en esa estrategia fue la creación del BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) Amorim, uno de los artífices de la creación del grupo, dice que se trata de una iniciativa para fortalecer la posición negociadora ante las potencias occidentales.
- “¿Cómo pueden decir que Brasil está en contra de Occidente si acabamos de concluir un acuerdo económico con la Unión Europea?”, señaló. “Esto es muy importante porque mostró a los grandes países occidentales capitalistas que no pueden dictar las reglas; pueden tener iniciativas, pero van a tener que discutirlas con nosotros.”
- Para el ex canciller, América Latina es el entorno inmediato desde el cual Brasil proyecta su influencia global, pero no su límite.
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