El escalofriante testimonio policial de la persona secuestrada y torturada en Collipulli que logró escapar

Jorge Poblete
La búsqueda de los restos del mecánico. Agencia Uno.

El hombre de 28 años que huyó tras estar 10 días cautivo en una zona rural de La Araucanía relató los múltiples abusos que pasó junto a un mecánico de 46 años, luego de que integrantes de una comunidad los acusaran de robarles armas y un kilo de marihuana. A él lo apuñalaron y le pusieron brasas en la boca y al mecánico asesinado lo electrocutaron y le arrancaron 3 dientes de raíz. Los hechos se iniciaron en la comunidad liderada por Víctor Ancalaf, ex vocero del grupo radical CAM. Una hermana de Ancalaf está imputada por participar en las torturas.

En qué fijarse: La investigación de la Fiscalía de Alta Complejidad de La Araucanía estableció que el punto de partida del secuestro agravado y homicidio ocurrido este mes en Collipulli, por el que hay 12 imputados en prisión preventiva, fue una reunión realizada el 2 de junio en la comunidad Choin Lafkenche.

  • Ese miércoles, M.A. —55 años, el tribunal dispuso identificarla por sus iniciales— recibió en su casa a 8 personas, entre parientes, cercanos y colaboradores de su negocio de tráfico de marihuana. El motivo de la reunión habría sido identificar a los responsables del hurto de 4 armas de fuego (entre escopetas, rifles y un revólver) y un kilo de cannabis sativa.
  • Sus sospechosos: 2 mecánicos, de 28 y 46 años, que habían estado recientemente en la propiedad.
  • M.A. es hermana del werkén de la comunidad, Víctor Ancalaf, quien fue vocero de la Coordinadora Arauco Malleco (CAM) en la década de 1990 y que participó de los “Diálogos por la paz” organizados en 2018 por el entonces ministro de Desarrollo Social, Alfredo Moreno. “Estos delitos no están dentro de la reivindicación mapuche”, dijo Ancalaf a TVN Araucanía, marcando distancia de las imputaciones a su hermana.
  • El fiscal regional Roberto Garrido dijo que “se trata de un hecho particularmente grave, con una violencia inusitada (…). La violencia con que se actuó fue con niveles que no habíamos visto”.

A continuación, el relato en primera persona del secuestrado, entregado el 12 y 13 de junio ante la PDI, con la presencia del fiscal Enrique Vásquez:

El secuestro: “Hace aproximadamente 2 semanas, después de hora de almuerzo, la señora M.A. me llamó por teléfono para que le fuera a reparar su vehículo, a lo que yo accedí. Me vino a buscar en el auto Daewoo que era conducido por R.A. Ellos me trasladaron en su casa en la comunidad, me demoré alrededor de una hora y media en dejar operativo el auto, y después me fueron a dejar al cruce de Victoria Unida. Caminé y estuve haciendo dedo como por media hora, y en ese lapso, en dirección desde Collipulli, llegó un vehículo Subaru”.

  • “Se bajaron 4 sujetos, desde el (asiento del) copiloto y los asientos traseros; el conductor se quedó dentro. Estos portaban (una) escopeta, una (escopeta) pajera, pistolas y una mini Uzi. Me apuntaron, me pegaron un ‘cachazo en la cabeza’, me pusieron una capucha y me subieron contra mi voluntad al interior del maletero”.
  • “Los tipos me trasladaron contra mi voluntad hacia el silo o bodega que estaba en la parte posterior (del predio de los Ancalaf). Ahí sangré mucho de la cabeza, por lo que el suelo debe tener manchas. Me amarraron de las muñecas con los brazos hacia atrás y también de los pies. Comenzaron a golpearme con patadas y combos (…). Luego de esto, descubrieron sus rostros”.

Sumergido: “(Tras llevarlo a un segundo punto más apartado) me bajaron del auto, me quitaron el teléfono y me llevaron a un estero donde sumergieron mi cabeza en el agua. Me golpearon con sus armas, así como puntapiés y con los puños, y comenzaron a preguntarme por un kilo de marihuana y 4 armas de fuego que se les habían perdido. Según ellos, yo les había robado esas especies”.

  • “El sujeto del Subaru me pegó en la cabeza con un hacha, y comencé a sangrar abundantemente. También con una chueca”.
  • “Después me apuñalaron la pierna izquierda con un cuchillo y me cortaron el tendón del dedo chico del pie derecho con el mismo elemento. Perdí la conciencia y la noción del tiempo, pero recuerdo que ya era tarde”.

La choza: “Al segundo día, los sujetos cortaron unos eucaliptus y fabricaron una choza al lado de un tronco que estaba en el suelo. Después cubrieron sus costados y techo con sacos de color blanco, para finalmente taparlo con una lona de color azul. Comenzaron a utilizar ese lugar como refugio. Hicieron una fogata al medio de la choza y posicionaron a un vigilante a un lado del tronco que estaba en el suelo. Se iban rotando para hacer las guardias, y a mí me tenían al fondo de la choza”.

  • “Primero me golpeaban y después me curaban (…). Querían que les devolviera la droga y las armas que supuestamente me había robado. Eso se repitió hasta cumplir una semana aproximadamente”.

Mensajes de audio: “En algunos días yo tenía que aprenderme unas cosas de memoria que ellos anotaban en una hoja de cuaderno y me pasaban mi celular para que le mandara mensajes de audio a mi papá y a mi hermano”.

  • “Los sujetos salían y se quedaban cuidándome uno o dos. Cuando me recuperé bien, me obligaban a lavarles los pies, a ir a buscar agua o a utilizar el podón para limpiar el terreno mientras me vigilaban con la escopeta. Ya en esos momentos tenía conocimientos de la totalidad de los apodos o nombres que tenían”.
  • “Todos los días nos hacían cepillarnos los dientes. Por lo menos 5 veces me hicieron fumar cigarros y en algunas oportunidades pitos de marihuana”.
  • “Recuerdo que escuchaban música evangélica en un teléfono (…). Recuerdo que tenía un tema que se llama El Inmortal”.

El segundo secuestro: “(El 8 de junio lo) trajeron atado de las manos, lo golpearon y le preguntaron dónde tenía la droga y las armas. Al dar respuestas negativas, S.P. tomó un alicate cortante color amarillo con negro y le apretó 3 dientes y se los tiró hacia abajo, sacándolos rápidamente”.

  • “(Ella es quien) me apuñaló la pierna izquierda, me cortó el tendón del dedo chico del pie derecho, me golpeó y me metió brasas al interior de la boca”.
  • “Después le pusieron corriente de una batería en la pierna, trasero y testículos. Pero él decía que no tenía las especies, hasta que lo torturaron tanto que comenzó a decir que sí (…), pero todo era mentira para tener más tiempo”.
  • “Recuerdo que en una oportunidad escuchamos un helicóptero que andaba cerca y los tipos nos fueron a esconder al interior del bosque”.

El escape: “Nos torturaron durante varios días, nos pegaron, nos maltrataron, manteniéndonos amarrados”.

  • “Llegó un punto en que los sujetos comenzaron a fumar mucha marihuana y a tomar como 4 cajas de vino (…). Uno de ellos me amarró las manos, pero me dejó un poco suelto y, cuando se retiró del lugar, logré soltarme y arranqué en la noche”.
  • “Corrí por entremedio del bosque, crucé un río y finalmente llegué a la casa de un caballero que llamó a Carabineros y me sacaron del lugar (el 12)”.
  • “Una vez liberado, los funcionarios policiales me trasladaron hasta el hospital para que verificaran las lesiones que tenía. Más tarde los llevé hasta el lugar donde me mantuvieron en cautiverio, pero mis secuestradores ya se habían retirado del recinto. Tampoco estaba (el mecánico)”.

La confesión: El jueves 17 de junio llegaron a la fiscalía de Collipulli dos jóvenes de 20 años, acompañados de su abogado, el ex fiscal Ricardo Traipe. La fiscalía es de la opinión de que los dos imputados se entregaron horas antes de ser capturados. Para su defensa, los antecedentes que aportaron aceleraron sustancialmente los resultados de la investigación.

  • Según testificó uno de ellos: “Mi mamá había contactado a un abogado, me lo presentó y le dije que me quería entregar y decir lo que había pasado”.
  • Lo que contó contribuiría a esclarecer que el segundo secuestrado había sido asesinado la misma noche en que escapó el primero y que habían intentado disolver su cuerpo con químicos y que, al fracasar, lo habían dejado quemando casi toda una noche. “Nosotros podíamos indicar el lugar donde habíamos quemando los restos”, declaró.

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