Los tres principales mensajes que entregó el último Informe de Política Monetaria (IPoM) del Banco Central son:
(i) la inminente convergencia de la inflación a la meta del 3% el primer trimestre de 2026;
(ii) una mejora en el crecimiento económico proyectado para el próximo año a un rango de 2-3%; y
(iii) la revisión al alza de la tasa de interés neutral a un rango con valor central de 4,25%. Esto supone una revisión marginal al alza, y que señaliza que el ciclo de baja de tasas de interés estaría llegando a su fin con la decisión de rebajar la TPM a 4,5% en la reunión de diciembre.
Con esto, sólo podríamos observar una baja adicional de 25 puntos base en todo 2026, completando así el ciclo restrictivo de política monetaria que comenzara hace ya casi cuatro años en enero 2022.
En cuanto a las principales amenazas para este favorable contexto macrofinanciero para la economía chilena en 2026, el instituto emisor menciona literal que “los riesgos del panorama internacional continúan siendo elevados”, debidos a factores geopolíticos; los niveles de deuda fiscal de países desarrollados y emergentes, y la valoración de los activos globales, incluyendo las de grandes empresas vinculadas a la inteligencia artificial.
Hagamos un doble click en esta última dimensión, para entender mejor la magnitud de este riesgo. Cuando se habla de las “Big Tech en IA”, normalmente se hace alusión a las grandes empresas tecnológicas que lideran el desarrollo, inversión e implementación de la inteligencia artificial a escala global.
Hoy el consenso es agruparlas en distintos segmentos de negocios: Los Modelos de IA (Google, Miscrosoft/Open AI y Meta), Infraestructura IA (Amazon, Microsoft/Azure, Oracle/OCI), Hardwares (Nvidia, TSMC) y enterprise (Oracle, IBM, SAP, Salesforce).
Lo que hemos observado los últimos años, es que muchas de estas compañías están cotizando a precios muy por sobre los considerados como normales, alimentando la tesis de burbuja en sus precios, que pudieran generar shocks relevantes si se reventaran o convergieran a valores más fundamentales. +
Precisemos algunas referencias. La razón precio/utilidad (P/U) histórica del S&P500 es de 15 veces, considerado esto un valor normal en economías maduras y en ausencia de shocks. Rangos entre 15 y 25 podrían considerarse valores exigentes, aunque razonables, y por sobre los 25 denotarían una valorización con riesgo de burbuja, o con un crecimiento esperado en utilidades excepcionalmente altos.
Hoy la mayoría de las “Big Tech en IA”, están cotizando en rango 30-36 veces, a excepción de Alphabet (Google) con un 24x y por el otro lado Nvidia con un temerario 47x.
Una salvedad técnica, estas empresas se diferencian contablemente de las empresas tradicionales en el tratamiento de sus inversiones. Éstas invierten en maquinarias y equipos que generan muchas veces depreciaciones que pueden ser distribuidas en varios períodos (unos 10 años). En contraste, las tecnológicas invierten en patentes, capital humano e intangibles que deben ser reconocidas completamente en el período.
Esa es una de las incógnitas, ya que rompen la lógica tradicional de representación contable y de valorización. Por eso más allá de los P/U altos, no es trivial inferir burbuja en el caso de las Big Tech. Una corrección abrupta en los precios de estos activos, sin duda generarían un impacto relevante en los mercados financieros globales, donde la reciente corrección de Oracle de -43% de septiembre 2025 a la fecha, podría ser un primer episodio de varios.
Dos aristas no mencionadas en el IPoM, pero que bien podrían gatillar o propagar una corrección en precios de activos, es lo relativo a las criptomonedas y la reciente alza del Banco de Japón en su tasa de interés. Esto último, está disipando las oportunidades de carry trade con Estados Unidos y que, en términos simples, se traducía en abundante liquidez a bajo costo para la economía norteamericana.
En tanto, el 2025 marcó la disrupción de inversionistas institucionales en las criptomonedas y avances significativos en su regulación. Uno de los movimientos más importantes de las últimas semanas es la realización del principal banco de inversión del mundo, JPMorgan (otrora principal detractor de las criptos), de préstamos respaldado en Bitcoin, por lo que sumado a otros hitos de aceptación de las principales criptomonedas, hacen que el riesgo del dinero digital ahora esté formalmente internalizado en el sistema financiero tradicional.
A ello, se suma la creciente tokenización de activos que están ocurriendo mayoritariamente en las redes de Ethereum y Solana. La representación de un activo financiero en tokens, implica la encapsulación de derechos económicos sobre un subyacente, que pueden fraccionarse, transferirse y liquidarse en la blockchain. Esto supone la mayor transformación de Wall Street y el sistema financiero en décadas.
Con todo, la mayor interrelación entre los mercados financieros, los vaivenes en la liquidez global, además del nivel de valorizaciones de algunos activos, sin duda representan un riesgo relevante para la estabilidad macro y financiera. En tanto, los mercados siguen mostrando hasta ahora una calma aparente.
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Medios de pago digitales: una oportunidad para formalizar el comercio en Chile. Por Raul Sapunar. https://t.co/rCNjiD1Jyv
— Ex-Ante (@exantecl) December 19, 2025
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