Vertiginosa, plagada de humor y también de intrigas que ir develando, si hay una secuela que merecía existir esta es El Diablo Viste a la Moda 2.
Los 20 años que han pasado en la realidad y en la ficción están brillantemente reflejados en el guion, que se hace cargo de aquellos dramáticos cambios que han afectado a la industria del periodismo y otros asuntos más.
Es cierto que Miranda (¡maravillosa Meryl Streep!) sigue siendo un cubo de hielo. Pero si bien hay un secretario que no se puede mover de su escritorio ni para ir al baño, ahora es ella quien ha de hacer el “esfuerzo” de colgar sola su abrigo (!).
Y su asistente personal, Amari (la ¡estupenda! Simone Ashley), claro que está para atender lo que se le ocurra a Miranda. Pero, ojo, es a la vez un personaje que es una suerte de “control” (muy sutil), posiblemente “enviada” por el Departamento de Recursos Humanos para contener esos gestos y palabras de Miranda ¡tan aplastantemente! descalificadores que en esta época son inaceptables. (¡Ley Karin!).
Parte del exquisito y abundante humor de la película.
Pero esto comienza en otra parte: Andy (Anne Hathaway) está junto a varios colegas en una linda ceremonia en la que se está premiando lo mejor del Periodismo. Ella ha hecho su carrera en otra revista y cuando ya anuncian que se lleva el premio mayor, en ese mismo momento, ella y otros de sus colegas reciben un “¡tin!” en sus celulares que los deja demudados.
Lo que ocurre allí, y otras circunstancias que determinan los CEO de esta vida, vuelven a reunir a Andy con Miranda (que por cierto no la reconoce, ¡faltaba más!) y Nigel ( Stanley Tucci) en la revista “Runaway”. Por decisión del CEO, o sea, el dueño de “Runaway”, siempre acompañado de su hijo, Andy llega a asumir como editora.
¿Y Emily (Emily Blunt)? Para pesar de Miranda es la más importante avisadora de una revista que se está diluyendo en internet.
Si en la primera había un viaje a París, aquí lo hay a Milán (y una pasada por Venecia): eso sí, los presupuestos se han ajustado y Miranda tiene que soportar el viaje en ¡clase económica!
Si en la película todo es visualmente fascinante, la belleza de Italia (ya sabemos) es aprovechada hasta decir basta.
Entre lujosos desfiles, una intriga se va desarrollando en paralelo con una tensión que mantiene al espectador sin respirar: uno de los trucos del guion es que, aunque las protagonistas entran y salen, conversan y planean, no todo se nos revela. Solo sabemos que algo fundamental está ocurriendo pero desconocemos exactamente qué y cómo se resolverá.
La realidad del periodismo actual está aquí expuesto de manera inteligente, ya no como un problema que atañe a nuestros protagonistas, sino como aquello que afecta de manera relevante a la sociedad.
Si hay algo difícil de hacer es buenas comedias: solo saquen la cuenta, por ejemplo, cuántas han recibido el Oscar (sí, muuuuy pocas).
Y esta es de aquellas grandiosamente logradas. Ahí está la habilidad de guionista y director para entrecruzar glamour, belleza, suspenso, humor.
No hay personaje que sobre: Kenneth Branagh es el actual marido de Miranda y hace lo suyo; Lucy Liu y Justin Theroux resultan ¡claves! Ni qué decir de Lady Gaga que ya ha demostrado que sabe lo que es la actuación.
No es cine arte, pero ¿qué es aprovechar el lenguaje audiovisual al máximo para contar brillantemente una historia?
¡Imperdible!
Inspirada en la novela de Lauren Weisberger
Ojo con la música.
The Devil Wears Prada 2
Dirección: David Frankel.
Guion: Aline Brosh McKenna.
EE.UU. 2026
Duración: 120 min.
Por si quieren revisar el inicio de esta historia…
Además de pasar un muy buen rato, terminarán por darse cuenta que resulta ser mucho más que lo que aparenta.
Como ya sabemos, se basa en la novela de Lauren Weisberg, que se inspiró en su paso por la Revista “Vogue”. Aunque la autora había sido más bien ambigua al respecto, la producción de la secuela aprovechó el personaje de Anna Wintour —que se desliza que sería Miranda— y hasta aparecieron juntas con Mertl Streep en una de las recientes portadas de “Vogue”.
Esta película fue un hit: recaudó más de US$ 320 millones en su paso por los cines de todo el mundo.
Y Meryl Streep fue nominada al Oscar.
Si bien parece una comedia banal, con actuaciones divertidamente exageradas (hasta hay un gift con uno de los gestos de Miranda/Meryl), tras las historias de ese ultra sofisticado y elitista mundo en que se mueven los protagonistas hay una certera mirada a las luchas de poder, que inevitablemente se producen en cualquier ámbito donde nos relacionamos.
Pero es, principalmente, un más que interesante “coming of age”, esto es, una historia que a lo largo del metraje, nos va conduciendo por el proceso de crecimiento de la protagonista, Andy. Un proceso que, como todos, tiene costos personales dolorosos. Tal como se lo ha dicho Nigel, imperturbable y mirándola ceja en alto: “Cuando tu vida privada se esfume, ahí te ascienden”.
Porque claro, acá la inteligencia de Andy no es suficiente, sobre todo porque lo suyo es la candidez por definición. La revista “Runway” es un submundo de muy singulares códigos, rígidamente estructurados, en el que se ha sumergido. Así las cosas, solo tiene dos opciones: o te adaptas o te mueres (o sea, te vas).
Y luego, Andy se enfrentará a un dilema ético, que de alguna manera sabe que definirá el curso de su vida.
¡Muy entretenida!
The Devil Wears Prada
THE DEVIL WEARS PRADA
Dirección: David Frankel
Guion: Aline Brosh McKenna.
EE.UU., 2006
Duración: 111 min.
Esta versión en miniserie de la novela super ventas (1982) de Isabel Allende se distancia varias galaxias de aquella película que hiciera el danés Bille August (y que, con todo respeto, mejor olvidemos).
Un muy cuidado y preciso diseño escenográfico, lleno de detalles, así como el vestuario; los escenarios, tanto exteriores como interiores, elegidos con precisión; un casting no solo de lujo sino que escogido muy certeramente. Todo ello nos hablan de una producción de lujo.
Esto no es poco: porque si bien el relato contiene ciertos momentos fantásticos, es una historia que transcurre en Chile y que se concentra, durante un importante tramo, en hechos políticos y sociales que se entrecruzan con el drama familiar.
Es verdad que hay detalles muy ramplones, como aquel grito de “¡el beso!” tipo festival de Viña, durante la celebración de un matrimonio; y el muy pueril cohecho que practica el malo de Trueba.
El tempo es más bien acompasado, sobre todo en los tres primeros episodios disponibles, que tienen la función de presentar la historia y los nudos dramáticos que irán explosionando en los siguientes episodios.
Se inicia como un gran racconto, un relato en off, que da la perspectiva de una saga familiar que abarca medio siglo, cuyo relato se focaliza en tres generaciones de mujeres: Clara, Blanca y Alba. Quien inicia esta historia, en una casona abandonada pero donde encuentra unos diarios, es Alba, nieta de Clara.
La historia entonces retrocede a la infancia de Clara del Valle. Ella es una niña que suele tener visiones, y que su familia la considera excéntrica simplemente. Es interpretada por Nicole Wallace (española) y la argentina Dolores Fonzi en las distintas etapas de su vida. Ella es hija de Severo (el mexicano Eduard Fernández) y Nivea (Aline Kuppenheim). Con quien es más cercana es con su hermana, la bella Rosa (Chiara Parravichini, argentina).
De ella se ha enamorado Esteban Trueba (el mexicano Alfonso Herrera), quien, para poder casarse con ella, se aboca a encontrar oro en minas en el norte. Cuando lo consigue recibe la terrible noticia que Rosa ha muerto.
Cuando pasan los años, finalmente Esteban se casa con Clara, quien será la madre de Blanca (Sara Becker y Fernanda Urrejola).
Clara, además, acoge con cariño a Férula, hermana de Esteban, quien ha quedado sola tras la muerte de la madre de ambos.
De allí en adelante, se focaliza en el punto de vista político en que por un lado están, primero, las mujeres luchando por sus derechos; luego, los campesinos explotados; y por otro, hombres como Esteban Trueba, el clásico malvado, explotador, que, como le dice Férula a Clara: “si lo hubieras conocido, no te habrías casado con él”. El mismo que se sentaba almorzar y celebrar con los campesinos. Y el mismo que se sentaba a revisar los votos.
Con Pablo Macaya, Néstor Cantillana, Pablo Schwarz, entre otros.
La casa de los espíritus
Creadoras: Francisca Alegría, Fernanda Urrejola.
Dirección: Francisca Alegría, Andrés Wood.
Coproducción: FilmNation Entertainment, Fábula.
Producción Ejecutiva: Eva Longoria, Courtney Saladino, Isabel Allende, entre otros.
Chile, 2026.
8 episodios (3 disponibles; 2 el 6 de mayo; tres el 13 de mayo).
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