El presidente -abrumado por las críticas desde la misma izquierda- le hizo la “desconocida” a la ley Nain-Retamal, afirmando, de manera sibilina, que no fue una “iniciativa” de su gobierno. Un resquicio discursivo, pues si bien el proyecto fue enviado originalmente por Piñera, fue impulsado, tramitado y promulgado por él.
“Un antes y un después”. El cuatro de junio de 2023, Camila Vallejo y Carolina Tohá, tras el asesinato de tres carabineros, vestidas de luto, anunciaban la promulgación de la ley “Nain-Retamal”, que establecía la legítima defensa privilegiada, para carabineros, transfiriendo el peso de la prueba al Ministerio Público en caso de uso de armas letales.
- Se había cristalizado la idea de que no era razonable que un policía que usaba su arma de servicio en defensa propia fuera detenido ipso facto y suspendido de sus labores, con el consiguiente efecto inhibitorio que ponía en riesgo su integridad física y su vida.
- La señal política era inequívoca: el país no podía seguir exigiéndoles que actuaran, mientras al mismo tiempo los exponía a la persecución penal automática, como si el uso de la fuerza fuera, por definición, una conducta sospechosa.
- También hubo una reunión en La Moneda, con representantes de todos los poderes del Estado y de los partidos políticos, salvo el FA y el PC, en la que Boric señaló que la promulgación de un conjunto de leyes, entre ellas la Nain-Retamal, marcaba “un antes y un después”, reiterando el apoyo del gobierno a Carabineros de Chile.
- Lo que nadie reparó es que la ley, que con tanta convicción se promulgaba, podría ser invocada en juicios derivados del estallido social, como ocurrió en el caso de Claudio Crespo. Ello en virtud del principio pro-reo.
Pánico y confusión. Parece mentira que hoy la mención en el fallo de la ley Nain-Retamal esté generando una ruptura en el oficialismo. La ministra Vallejo ha llegado al absurdo se llamar a la calma, “porque no estaría claro que fue decisiva en el fallo”;
- Estamos ante un drama psicológico, un colapso nervioso, de una izquierda insegura que se siente culpable de haber aprobado la legitima defensa privilegiada
- Conocido el fallo, el gobierno entró en un estado de pánico y confusión, como quedó de manifiesto cuando el presidente Boric, en el programa Tolerancia Cero, le hizo la “desconocida” a la ley Nain-Retamal, afirmando, de manera sibilina, que no fue una “iniciativa” de su gobierno. Un resquicio discursivo, pues si bien el proyecto fue enviado originalmente por Piñera, fue impulsado, tramitado y promulgado por él.
- Ese gesto dejó en una posición incómoda a todos quienes, desde la centroizquierda, votaron por la ley a petición expresa del Ejecutivo y abrió la puerta para que de inmediato el Frente Amplio y el Partido Comunista se desmarcaran del asunto.
Una reflexión pueril. La ira de la izquierda contra los fallos absolutorios en juicios derivados del estallido social, denunciados sistemáticamente como violaciones a los derechos humanos, se debe a que siempre a toma partido por las presuntas “víctimas”, transformándolas en íconos políticos.
- Cuando la justicia dice otra cosa, no lo viven solo como un traspié judicial, sino como una tremenda derrota política, porque pone en cuestión una narrativa cuidadosamente construida.
- El presidente Boric ha dicho reiteradamente que no entiende “cómo una persona que dispara y deja ciego a otro no es culpable, que no debe haber impunidad”. Una reflexión pueril que no está a la altura de su investidura.
- La respuesta a su pregunta está en el fallo y en la reconstrucción de los hechos del 8 de noviembre de 2019, la jornada más violenta del estallido. No en una justificación política ni en una consigna, sino en la valoración jurídica de un contexto específico que lleva a la absolución del imputado, aunque fuese una muy mala persona. En eso consiste el Estado de Derecho.
- El tribunal hace una pormenorizada descripción de la jornada, utilizando todos los videos, fotografías y reportajes disponibles de las más diversas fuentes incorporadas al proceso.
La impactante recreación, en la lectura del veredicto, de la violencia y el vandalismo del estallido, incluye la hora exacta en que Gustavo Gatica se hace presente en los disturbios, atacando a la policía, lo que obligó, según el tribunal, a Carabineros a reprimir y utilizar la fuerza.
- El tribunal califica como “irracionales” las acciones de los civiles, como por ejemplo los “ataques con palos, piedras, extintores y bombas molotov lanzadas contra los carabineros que resguardaban desde el interior el acceso al metro más cercano del sector del óvalo”; lo que para el tribunal en sí mismo constituye una demostración de la irracionalidad con que se conducían los manifestantes violentos, pues revela la voluntad de atentar sin discriminación contra la integridad personal de cualquier funcionario policial.
- Según el tribunal, los carabineros utilizaron todos los medios disuasivos menos letales disponibles, como carros lanzaaguas y gases lacrimógenos, sin éxito.
- Los neumáticos del carro lanzaaguas fueron destruidos con fierros con clavos, los manifestantes trasladaron desde la Alameda una gigantesca estructura metálica hasta Vicuña Mackenna para bloquear el acceso de los vehículos policiales; y a un carabinero le lanzaron una bomba molotov que le prendió fuego a sus piernas.
- El grupo que dirigía Crespo quedó acorralado, rodeado de manifestantes posicionados a pocos metros de distancia, sin posibilidad de recibir ayuda, debiendo declarar una emergencia grado 5, es decir, peligro inminente para la integridad física de los policías. Solo entonces recibieron autorización del mando central para utilizar escopetas antidisturbios.
- El tribunal concluye que, dadas las circunstancias, los funcionarios podrían haber utilizado legítimamente armas de fuego y que, por lo tanto, el uso de la escopeta antidisturbios fue, paradójicamente, un gesto de prudencia.
- En este escenario, lo lógico habría sido para el presidente esperar y ver si la fiscalía deducirá recurso de nulidad, asumiendo que no existe aún sentencia ejecutoriada.
- Sin embargo, abrumado por las críticas desde la misma izquierda que aspira a liderar, entró al debate, provocando el quiebre de su coalición, faltando menos de 50 días para el fin de su mandato. Un balde de agua fría que opaca los esfuerzos en curso para defender su legado.
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