Mayo 27, 2022

Darío Calderón y violencia escolar: “Dentro del Instituto Nacional reina el terror”

Marcelo Soto

El abogado Darío Calderón ingresó al Instituto Nacional en 1955 y egresó en 1963. Varias veces fue presidente de curso, y los dos últimos años presidió el centro de alumnos. En esta entrevista se refiere a la crisis que enfrenta el colegio público, debido a la violencia urbana, y es crítico de la alcaldesa Irací Hassler. “Me angustia lo que sucede”.


-¿Esta violencia que parece desatada de dónde viene?

-Lo que está pasando ahora es crónica de una muerte anunciada. Esto parte el año 2010-2011, con el primer movimiento de estos jóvenes, siendo alcaldesa de Santiago Carolina Tohá, y rector del IN estaba Omar Letelier.

Pero quisiera contar un antecedente: El último rector ilustre que tuvo el colegio fue don Sergio Riquelme, que llegó en 1990.  Después de la dictadura generamos un movimiento de ex alumnos de todos los sectores, estaban Fernando Léniz, Sergio Bitar, Osvaldo Puccio,  Jorge Awad, Julio Jaraquemada para ayudar al colegio y se hicieron grandes avances.

Riquelme renuncia el 2004 por un problema de salud. Entre esos años el colegio reverdeció sus laureles, tuvimos premios nacionales, los más altos  puntajes. Se mantuvo como el principal vehículo de movilidad social.

-¿Y qué pasó después?

-Ya en 2010 vienen los primeros movimientos de estudiantes, en que hubo acciones violentas, y se toman el colegio, cosa que no había ocurrido desde el año 1928, en la dictadura de Ibáñez. Para terminar con la toma nuevamente intervinieron los exalumnos, que habíamos organizado una fundación. Estábamos en obras para convertir las famosas catacumbas en un teatro de primer nivel sudamericano. Fue un aporte del cual una mitad la puso el estado y la otra mitad, los exalumnos.

Entonces le fuimos a pedir colaboración a la alcaldesa de Santiago, Carolina Tohá, con el objeto de que pusiera orden, restableciera la disciplina. Le dijimos que si para eso era necesario utilizar la fuerza pública había que hacerlo, pero no se podía permitir que se tomaran el colegio en esas condiciones. Esa fue la semilla donde todo partió, por no haber actuado bien Tohá, a quien le tengo un reproche grande por la actitud que tuvo, pues no quiso intervenir en el proceso. Eso trajo consigo la renuncia del rector de la época y se fueron sucediendo todos estos hechos de violencia: se transformó en el germen que fue cundiendo en otros colegios emblemáticos.

-¿Qué te sucede cuando ves a estos jóvenes con overoles blancos armando barricadas?

-Una pena atroz. Recuerdo que cuando íbamos a celebrar los 200 años, en el 2013, no pudimos hacer la celebración como queríamos en el colegio, y tuvimos  que hacerla en el teatro de la Telefónica: participaron Aylwin, que fue profesor nuestro, el Presidente  Lagos, Claudio Bunster, Skármeta, etc. Y no pudimos hacerlo en el colegio porque estaba tomado.

Ver hoy día lo que está ocurriendo me provoca una pena atroz, una frustración enorme, y lo peor que veo es que nadie toma el liderazgo.

-¿No has intentado proponer alguna mesa de diálogo?

-Estoy intentando levantar un puente con el rector de la U de Chile, Ennio Vivaldi, para que antes de que deje su cargo, él asuma el liderazgo de una mesa en que se convoque a las autoridades que corresponde, del ministerio de Educación, de la municipalidad de Santiago, de los profesores, del centro de alumnos y de nosotros los exalumnos. La Chile es nuestra alma mater. Por algo la sede central  se construyó en 1840 al lado del IN.

-¿Estos estudiantes con overoles blancos son parte del IN?

-Son agentes de una célula de carácter terrorista, extremista, que no deben ser más de una treintena, que según me han comentado hay bastante identificación respecto de quiénes son; que son personas entrenadas en técnicas guerrilleras, y que son conocidos sus domicilios. Además no sólo forman parte de este grupo estos jóvenes, sino también sus padres, que son personas de esa raíz terrorista, anarquista, al igual que algunos profesores del colegio.

-¿Si es así, por qué no los detienen?

-Es una mezcla bastante compleja, por eso creo que ahí debiera estar la subsecretaría de prevención del delito de nuestro gobierno.

-¿Están ligados a partidos?

-A movimientos anarquistas. He conversado con autoridades, que me han comentado estos detalles. Si haces un recuento desde el 2011 en adelante, ha habido una sucesión de hechos violentos: la culminación es esto que pasa ahora, que desemboca  en un incendio que estuvo a punto de quemar reliquias históricas de un colegio de 210 años.

-¿Hay pruebas?

-Tenemos fotos donde hay una sala de clases que ellos han utilizado para transformar en un laboratorio de preparación de bombas molotov. Lo hacen dentro del colegio, en horas de clases. Pero hay un problema de carácter jurídico: la ley de convivencia escolar impide la intervención de las fuerzas de orden, al interior de los colegios, a menos que haya flagrancia.

Entonces, ¿qué es lo que hacen estos mozalbetes? Fabrican artefactos explosivos, salen a la calle a incendiar buses o a cometer desmanes, y cuando llega la policía se esconden al interior del colegio. Esto no puede ser.

-Pero, ¿son estudiantes del IN o no?

-Algunos son estudiantes. No son más de 30 alumnos. Pero además cuando se producen estos incidentes se incorporan elementos extraños. Personas ajenas. Y eso es idéntico a lo que hicieron en el Barros Arana, Barros Borgoño.

-¿La responsabilidad política de quién es?

-Aquí todos tenemos culpas, lamentablemente, durante la administración de Michelle Bachelet, don Nicolás Eyzaguirre, ministro de Educación terminó con los liceos emblemáticos, terminó con la selección para ingresar al IN. Y eso significó un decaimiento brutal en su rendimiento y en el perfil de los alumnos.

-¿De qué manera?

-Siempre el colegio ha recibido a alumnos de clase media, media baja. Y el segmento institutano de los últimos 20 años que vive de la Plaza Italia hacia arriba, no es más del uno por ciento. La mayoría viene de comunas con problemas sociales graves. Vieron en el IN una posibilidad de poder tener movilidad social.

-¿Cómo evalúas la labor de la alcaldesa Hassler?

-Pésima. Sus declaraciones han sido lamentables. Porque ha tenido un doble papel, inicialmente ha tenido un rol validando la violencia, como medio de reivindicar conquistas sociales. Yo siempre he rechazado la violencia. Que la alcaldesa hoy día llore, y que diga que no fue eso lo que quiso decir, no lo entiendo, porque veo que ella debería tener la fuerza para impedir que estas cosas sigan ocurriendo. Y no veo ninguna cosa concreta. Veo un mal consentir a estos hechos de violencia.

-¿A que declaración te refieres de la alcaldesa?

-Hace dos semanas atrás, hubo reuniones para que ella intervenga, y ella no ha tomado un rol. Y tampoco lo toma el ministerio de Educación. Por eso estamos apelando a que el rector de la U actúe. Te doy un ejemplo: el caso del teatro, con las mejores tecnologías del siglo XXI necesita una suma importante para mantenerlo y la municipalidad no entrega los recursos. Ni tampoco permite que sea concesionado a una empresa privada.

Yo veo como se está destruyendo eso, al igual que el estadio del IN, que tanto nos costó sacar en los 80, en el barrio alto. Es un terreno maravilloso. Cuando paso por ahí nunca veo a un estudiante del IN. Está dejado a la mano de dios. Y ¿quién es el dueño del IN? La municipalidad de Santiago.

¿Hasta cuándo vemos que esto se muere? A mi me tiene angustiado este tema, frustrado. Cuando veo, a esta edad, cómo se está destruyendo eso que fue el primer foco de luz de la nación.

-¿Qué falta para empezar a tener una solución?

-Falta un liderazgo reconocido por la comunidad, que pueda diseñar un plan para distinguir la paja del trigo, y que realmente estos terroristas y anarquistas que son una minoría, puedan ser erradicados para siempre del IN. Pero veo una pasividad absoluta y una falta de autoridad.

-¿Del rector del IN, Manuel Ogalde, también?

-Del rector con mayor razón, está en carácter interino. Yo sé que tiene un temor enorme de enfrentar a estos vándalos. Porque adentro del instituto reina el terror.

-¿Qué te enseñó el colegio?

-Ser patriota. A mi me marcó. Soy de clase media, mi madre era profesora primaria, y mi padre empleado público y logré gracias al IN una educación de excelencia. Con la cual pude elegir mi destino.

 

 

 

 

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