Elizalde decidirá si compite por la presidencia del PS recién en noviembre, pero hace pocas semanas ya intervino en la crisis del partido por el conflicto entre Paulina Vodanovic y la dupla Cicardini-Manouchehri. La operación terminó en una carta de la directiva del PS que él no firmó, pero donde tuvo un rol clave.
Elizalde entra en escena. Desde Estambul, donde se encontraba de vacaciones junto a su familia, el exministro y exsenador Álvaro Elizalde recibió hace menos de un mes un sorpresivo mensaje por parte de la presidenta del PS, Paulina Vodanovic.
- El recado, señalan cercanos a la senadora, apuntaba a ayudar a pacificar la guerra civil en el PS. Corrían los primeros días de julio y Vodanovic enfrentaba una rebelión interna propiciada por la senadora Daniella Cicardini y el diputado Daniel Manouchehri, a partir de los acercamientos de la presidenta del partido con el ministro Quiroz por la megarreforma, que terminaron en una declaración unánime de los diputados PS pateando el tablero y anunciando un recurso ante el TC en contra del proyecto del gobierno sin informarle de ello a Vodanovic.
- Elizalde, un expresidente del PS que gobernó sin contrapesos, redactó la misiva junto los principales exponentes de las corrientes internas socialistas con mayor peso. Por las Grandes Alamedas, heredera de la Renovación Socialista, estaba Andrés Santander, exsecretario general del partido cuando él lo conducía. Por la Nueva Izquierda, la facción que siempre gobernó el exsenador Camilo Escalona, hoy en un delicado estado de salud, se sentó la alcaldesa Karina Delfino.
- Elizalde, Santander y Delfino representan a las tres facciones que concentran más del 80% de las bases del PS.
- La operación terminó en una carta firmada por la directiva de la colectividad, y no por quienes la redactaron, en que se realizaba un llamado al orden interno.
- “La Mesa del Partido Socialista de Chile reafirma su compromiso con la unidad, el diálogo democrático y el fortalecimiento de nuestra institucionalidad. Sabemos que las diferencias forman parte de toda democracia y que el deber del socialismo es poner siempre en el centro los intereses de Chile”, señalaba la misiva.
- A esa altura no solo estaba en juego la fulminante derrota de Vodanovic. Las distintas miradas sobre cómo enfrentar al gobierno de Kast, sumadas a las luchas internas de poder, desencadenaron una crisis que las tres facciones más importantes del PS optaron por apaciguar.
- Las recriminaciones cruzadas, sin embargo, habían dejado al descubierto dos preguntas que hoy rondan al PS: quién manda dentro del partido y qué significa, en este momento, ser oposición.
Rol opositor. En la oposición existe consenso en que falta un articulador de la izquierda, desde la DC hasta el PC. Sus potenciales cartas presidenciales ya han echado a correr sus agendas propias, como es el caso de Boric o el alcalde Tomás Vodanovic, por lo que se ha consolidado la idea de que es el PS quien debe marcar la hoja de ruta de cómo enfrentar a Kast y aglutinar a las fuerzas opositores (y particularmente al Socialismo Democrático, derrotado en todas sus líneas por el la izquierda más dura durante la tramitación de la megarreforma).
- El PS es el partido con mayor número de senadores (siete), mientras las demás colectividades de izquierda oscilan entre uno y cuatro. En la Cámara de Diputados, en cambio, el panorama es el siguiente: el socialismo democrático perdió terreno frente al eje PC-FA, que en conjunto suma 30 diputados, mientras que la centroizquierda reúne solo 25 (11 del PS, 10 del PPD, 3 liberales y un radical).
- Con el PPD fracturado y el FA-PC gobernando en el Congreso, los socialistas aparecen -de acuerdo con diversos analistas- como un partido que puede dar garantías y ordenar a la oposición en torno a objetivos comunes.
- En el PS dicen que Elizalde es partidario de incorporar a todas las fuerzas socialdemócratas y perfilar una agenda común.
Ordenar las filas. Tras su salida del gobierno de Boric, el exministro había optado por mantenerse al margen de la contingencia, al menos en público. Sin embargo, quienes lo conocen aseguran que “respira política”.
- Hoy, en medio de la crisis del socialismo democrático y con el poder hegemónico del FA-PC, insuficiente para golpear a Kast, los problemas internos dificultan que el PS pueda asumir ese rol articulador. “¿Cómo vamos a ordenar a la oposición si no somos capaces de ordenarnos a nosotros mismos?”, plantea una fuente del partido.
- Según diversas fuentes, Elizalde cuenta con el respaldo del Tercerismo (sector de Vodanovic), de Grandes Alamedas (Daniel Manoucherhi y Daniella Cicardini) y de la Nueva Izquierda para llegar a la presidencia del partido.
- Uno de los líderes de la Nueva Izquierda, César Valenzuela, declaró en una entrevista con La Segunda que “quien mejor podría conducir el PS es Álvaro Elizalde”.
- Por el sector de Grandes Alamedas, Manoucherhi afirmó en una entrevista con El Mercurio que “Álvaro Elizalde tiene la capacidad de ordenar internamente al partido”.
- Elizalde, cabe recordar, pertenece precisamente al Tercerismo. Fue presidente del partido entre 2017 y 2022 y secretario general entre 2010 y 2014.
- Está por verse si regresa a la presidencia del PS, eso lo decidirá en noviembre -relatan en el PS-. La única certeza es que el ex ministro, aún fuera de pantalla, mantiene un poder sin contrapesos en el Partido Socialista.