La controversia por la caja fiscal enfrenta dos interpretaciones: una que privilegia la escasa liquidez con que terminó el gobierno de Boric y otra que destaca su rápida recomposición. Esta última fue impulsada por deuda. La caja subió, pero gracias a financiamiento nuevo, no por un mejor balance entre ingresos y gastos del fisco. El cuadro de fondo sigue apuntando a un deterioro fiscal que hace más compleja la conducción de Hacienda.
Lo nuevo. La disputa por la caja fiscal con que cerró el gobierno de Gabriel Boric abrió una pelea política que mezcla dos planos distintos.
- El Ejecutivo pone el acento en escasa la liquidez con que recibió el Tesoro: apenas US$ 46,28 millones en diciembre de 2025, según la Dipres.
- La oposición y exautoridades destacan que los otros Activos del Tesoro Público subieron a US$ 3.617,65 millones al 28 de febrero de 2026, para cuestionar la tesis de una caja vacía.
- La diferencia es que el Gobierno mira la foto de cierre. La oposición, la recomposición en febrero. El problema es que la mejora de febrero no fue gratis ni estructural, porque estuvo impulsada por deuda.
Por qué importa. Más allá de la disputa por la caja fiscal, la ejecución a febrero muestra que el problema de fondo sigue estando en las cuentas públicas: el Estado sigue gastando más de lo que recauda.
- Dipres informó un déficit de 0,3% del PIB en febrero y de 0,2% del PIB en el acumulado del año, mientras los ingresos totales retrocedieron 6,5% real anual y el gasto presupuestario aumentó 5,1% real anual. El cuadro refuerza la estrechez fiscal y el limitado margen de maniobra con que opera Hacienda.
El argumento del Gobierno. La caja fiscal importa porque habla de la liquidez inmediata con que un gobierno termina su mandato y del margen de maniobra con que comienza el siguiente.
- Que el Tesoro cerrara diciembre con solo US$ 46 millones no era una anécdota contable: era una señal de estrechez en la administración de caja y un dato políticamente potente para la nueva autoridad.
- Sobre ese punto insistió el ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, al afirmar que la comparación válida para medir la herencia fiscal es la del 31 de diciembre de 2025, porque corresponde al cierre del último año completo de la administración saliente. “No se puede tapar el sol con un dedo”, dijo.
- Su argumento es que la baja caja no fue un accidente, sino el reflejo de una decisión de postergar endeudamiento y gastos hacia 2026.
- Según Quiroz, el gobierno anterior evitó emitir a tiempo deuda para dejar capital de trabajo y trasladó esa necesidad a los primeros meses del nuevo gobierno. Por eso, sostiene, el aumento posterior de la caja no invalida la señal de alerta de diciembre, ya que esa recomposición se produjo precisamente por nueva deuda.
- Añadió que al 11 de marzo la deuda emitida —sumando colocaciones de más de un año y letras pagaderas dentro del ejercicio— ya alcanzaba cerca de 40% del total autorizado en la Ley de Presupuestos para 2026, mientras el saldo de caja rondaba solo US$ 989 millones.
- A eso agregó presiones de gasto en salud que, según dijo, habrían sido contenidas artificialmente a fines de 2025 para reaparecer en 2026.
El de la oposición. La Dirección de Presupuestos informó que en febrero el stock de activos del Tesoro subió a US$ 3.617 millones. La oposición tomó esa cifra para acusar que el relato oficial estaba sobredimensionado. Allí se instaló la tesis de que el Ejecutivo buscó construir una narrativa de “no hay plata” para endurecer el ajuste y luego aparecer administrando una crisis que no era tal.
- La senadora Paulina Vodanovic resumió esa mirada en Radio Infinita: “acá el relato está matando el dato”. Su crítica apunta a que las cifras posteriores de Dipres no coinciden con la imagen de caja exhausta que transmitió el Gobierno.
- Pero esa lectura toma la cifra de febrero sin incorporar su explicación. La propia Dipres precisó que el aumento del stock de activos obedeció a la emisión de deuda por US$ 3.571 millones en bonos en el mercado local, de los cuales US$ 2.412 millones vencen durante 2026.
- La caja subió, pero lo hizo empujada por financiamiento nuevo y no porque el Fisco hubiera recuperado holgura por un mejor balance entre ingresos y gastos. Más aún: la misma Dipres advirtió que al 11 de marzo el saldo de activos ya había bajado a US$ 980 millones.
- Para 2026, Hacienda tiene autorización para emitir deuda en Chile y en el exterior por hasta US$ 17.400 millones. A la fecha, ya ha colocado cerca de US$ 6.000 millones. En otras palabras, la caja mejoró, pero en un contexto de alto uso de endeudamiento, lo que refuerza la idea de un margen fiscal estrecho y no de una situación despejada.
Lo principal. Aunque la caja se volvió el centro de la pelea política, no todos creen que ahí esté lo principal. El exministro de Hacienda Mario Marcel sostuvo que esta discusión es “totalmente irrelevante” y que, si se va a hablar de finanzas públicas, debe hablarse del presupuesto y no de la caja.
- La economista de LyD Macarena García apuntó al problema estructural: la estrechez de las finanzas públicas, dijo, no depende del dato mensual de caja o deuda, “los cuales son muy volátiles”, sino de una situación más profunda que no ha cambiado en los primeros meses del año.
- En la misma línea, Juan Ortiz, del OCEC-UDP, sostuvo que “el tema de caja, si lo queremos ver, es de segundo orden. Hoy el evento de primer orden es cómo se realiza un proceso de ajuste fiscal creíble y sostenible en el tiempo”.
- Desde PwC, Patricio Jaramillo agregó una dimensión institucional: la controversia por la caja muestra la necesidad de avanzar en mayores bordes para la regla fiscal y la ejecución presupuestaria, de modo de acotar políticamente una discusión que debiera estar más resuelta en el plano técnico.
Telón de fondo. Los informes recientes del Consejo Fiscal Autónomo (CFA) y del propio Gobierno muestran que la conducción fiscal es hoy más difícil que hace algunos años.
- El CFA advirtió que 2025 cerró con un balance estructural de -3,6% del PIB, muy por debajo de la meta vigente, y que la trayectoria actual amenaza con sumar un nuevo incumplimiento de la regla fiscal.
- A eso se añade un cuadro de mayor deuda, menor espacio para enfrentar shocks y necesidad de recomponer activos del Tesoro para dar más holgura a la caja.
- Desde esa perspectiva, la discusión por la caja no es irrelevante, pero tampoco suficiente. La caja de diciembre fue una señal de alerta sobre la estrechez con que cerró la administración anterior. La mejora de febrero mostró una recomposición transitoria, apoyada en deuda.
- Y el cuadro de fondo —déficit efectivo, balance estructural, ritmo de emisión de deuda y trayectoria del gasto— sigue apuntando a un deterioro fiscal que hace más compleja la conducción de Hacienda.
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