Guerra sin cuartel. Chile nunca ha tenido un presidente de extrema derecha. Ni siquiera en los momentos más duros de la polarización política, cuando la guerra fría dividía al mundo en dos bloques irreconciliables; tampoco desde que se recuperó la democracia.
Fracaso del gobierno. En otras circunstancias habría sido la tarea de la izquierda cerrarle el paso, pero eso hoy se ve prácticamente imposible: ha sido el fracaso de su propio gobierno, atrapado desde sus inicios en un frenesí refundacional que consumió más de un tercio de su mandato, lo que facilitó su auge. Lo que derivó en una reacción tardía, cuando el daño estaba hecho.
Cambio cultural. En los últimos 30 años, el país ha experimentado una transformación cultural profunda que lo ha convertido en una sociedad más abierta, plural y liberal que la de fines del siglo XX.
Lo que está en juego. La pregunta también es si la extrema derecha está preparada para gobernar, para administrar un país plural y diverso, lo que requiere pragmatismo, paciencia, disposición al diálogo y respeto por las instituciones.
Para más columnas en Ex-Ante, clic aquí.
El mito del experto: réplica a Sebastián Sáez. Por Víctor I. Espinosa.https://t.co/k0wbqHSme9
— Ex-Ante (@exantecl) November 6, 2025
Publicaciones relacionadas
Lo que produjo el CAE no fue un accidente. Fue el resultado de prometer sin diseñar, corregir a medias y luego usar el instrumento como munición ideológica. Mientras no haya costos políticos para quienes hacen eso, seguiremos repitiendo la historia en educación, salud, vivienda y pensiones. Confundir el instrumento con el objetivo tiene consecuencias. El […]
Por su parte, la aprobación al gobierno de José Antonio Kast se mantiene estable con respecto a la última medición, manteniéndose en un 39% por tercera semana consecutiva.
La elección del próximo secretario general está marcada por una severa crisis de liquidez que podría dejar a la organización sin recursos para pagar sueldos desde agosto. Estados Unidos -cuyo aporte representa un 22% del presupuesto ordinario de la ONU- adeuda más US$ 4.600 millones como Estado miembro. Aquí la opinión de los candidatos.
Tenemos que sostener el orden democrático y aplicar las leyes, pero no perder de vista la necesidad de humanizar la sociedad. ¿Aceptamos la posibilidad de cambio y reinserción de quienes cometieron un delito? ¿Existen el arrepentimiento y el deseo de redención? Si es así, será mejor entonces no crear categorías de personas intrínsecamente culpables.
La ministra de Educación, María Paz Arzola, es Ingeniera Comercial y Magíster en Economía de la Pontificia Universidad Católica de Chile. Fue investigadora en Libertad y Desarrollo (LyD). Es una de las ministras mejor evaluadas y tiene como bandera un nuevo proyecto de admisión escolar y el plan de escuelas protegidas para enfrentar la violencia.