Qué observar. El Financial Times ha estado documentando la transformación más significativa de Mark Zuckerberg desde la fundación de Facebook: una mutación personal, estética y política que lo ha llevado a alinearse con el entorno del presidente Donald Trump, reducir la moderación de contenidos en Meta y reconfigurar su imagen como un CEO combativo, alejado del liberalismo que lo caracterizó en sus inicios.
Una aparición que marcó el cambio. En mayo de 2023, Zuckerberg se presentó bajo un seudónimo en un torneo de jiu-jitsu en California. Vestido con gafas oscuras, gorra y mascarilla, fue reconocido solo al momento de entrar al combate.
El viraje estético y discursivo. Desde entonces, Zuckerberg abrazó un look más agresivo. Abrigo de piel, cadenas de oro, reloj de casi un millón de dólares y un corte mullet rojo. Pero el cambio no fue solo visual.
Una junta directiva alineada. El giro también se evidenció en la composición del directorio de Meta. Salieron figuras cercanas al Partido Demócrata como Reed Hastings o Kenneth Chenault, y fueron reemplazadas por nombres como Dana White, CEO de UFC y aliado de Trump; Dina Powell McCormick, ex asesora de seguridad nacional del republicano; y Patrick Collison, CEO de Stripe y amigo personal de Zuckerberg.
Moderación en retroceso y señales al trumpismo. En enero de este año, Meta anunció una reducción drástica de sus esfuerzos de moderación: se eliminaron los chequeos de hechos profesionales, se limitaron las intervenciones a contenidos ilegales o de alta gravedad y se recortaron los programas de diversidad.
Una cultura interna fracturada. El nuevo enfoque provocó conmoción dentro de Meta. Empleados con perfil liberal que habían defendido las políticas de contenido, o que promovían causas de justicia social, se sintieron traicionados.
La apuesta por influir en el poder político. Zuckerberg ha cultivado lazos con el entorno de Trump. Participó en reuniones en Mar-a-Lago, fue considerado para roles asesores y ha buscado convencer a la administración republicana de que EE.UU. debe liderar la IA de código abierto frente al avance de China.
Competencia, poder y obsesión. La transformación también responde a un deseo de recuperar protagonismo frente a Elon Musk. Según el Financial Times, Zuckerberg experimenta una intensa sensibilidad a la idea de volverse irrelevante.
El liderazgo en IA. Zuckerberg está invirtiendo miles de millones en inteligencia artificial, con el objetivo de que Meta sea un actor dominante. La estrategia incluye el desarrollo de modelos propios como Llama y la contratación de perfiles críticos para construir un “equipo de superinteligencia”.
Un Zuckerberg sin freno. En el entorno cercano del CEO se comenta que hoy se muestra más impaciente con sus empleados, exige entregables acelerados y mantiene reuniones maratónicas con su equipo de IA. Quienes no estén a la altura, quedan fuera.
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