-Sigue el problema de la falta de matrículas. En Copiapó 530 familias se quedaron sin cupos en colegios. ¿Fracasó el Sistema de Admisión Escolar (SAE)?
-Estamos viendo las consecuencias muy negativas de reformas mal diseñadas, mal pensadas y que se llevaron adelante sin haber tenido en cuenta ningún tipo de evidencia, salvo un impulso ideológico muy evidente.
-¿Te refieres a las reformas de Bachelet II?
-Por supuesto, me estoy refiriendo al conjunto de reformas que se impulsaron específicamente durante el segundo gobierno de la Presidenta Bachelet en materia de educación. La crisis por las familias que lamentablemente no han encontrado cupos, se debe a ese conjunto de reformas. Más que al SAE, a las restricciones que la llamada Ley de Inclusión Escolar incorporó para la creación de nuevos establecimientos particulares subvencionados. Se crearon una serie de desincentivos, un conjunto de regulaciones muy complejas y restricciones explícitas para la creación de nuevos colegios. Por eso hoy faltan cupos.
-De hecho, la Corte de Copiapó acogió un recurso de protección en contra de los SLEP (Servicios Locales de Educación Pública) por carencias de infraestructura y salubridad en varios colegios. ¿Cuál es la causa?
–Se juntaron varias cosas, todas complejas. La mala gestión, porque obviamente los problemas específicos de infraestructura o de mejoras en las salas de clases tienen que ver con la administración. Y ahí lo que se ha visto es una gestión muy débil que se traduce en dificultades en esos establecimientos. Todo eso unido a una falta de alternativas para la elección de los alumnos, por todas estas restricciones a la creación de nuevos proyectos.
-¿Cuál sería la solución: reformar profundamente el SAE y los SLEP?
-Creo que es muy importante revisar aquellas reformas que se llevaron adelante con una mirada ideológica y no técnica, para corregir los elementos más esenciales. Al mismo tiempo avanzar en lo que está pendiente en materia educativa, que son modificaciones profundas a la forma en que tanto la educación pública como la educación particular subvencionada se puede desarrollar.
Entonces, son un conjunto de elementos que debiesen ordenarse. En materia de admisión escolar, es el momento de revisar totalmente la selección por mérito académico, como lo planteó por ejemplo la alcaldesa Karina Delfino (PS). También es fundamental terminar con las restricciones que se impusieron para la creación de nuevos colegios particulares subvencionados.
-¿Hubo un ánimo excesivamente regulatorio en las reformas?
-La exigencias regulatorias excesivas ahogan hoy día al sistema. Hay que revisarlas a fondo. Y creo que es fundamental avanzar en niveles de mayor autonomía, mayor flexibilidad para todo el sistema, porque eso permite poner el foco donde verdaderamente importa: lo que ocurre en la sala de clases. La crisis actual es la consecuencia de malas reformas hechas con un voluntarismo ideológico.
-Eso pasa también en los liceos llamados emblemáticos; algunos están sin gas, con baños destruidos, producto de la violencia de los propios grupos de estudiantes anarquistas. ¿Qué se puede hacer en ese aspecto?
-El caso de los liceos emblemáticos se explica por la lamentable normalización de la violencia de la que han sido víctimas por mucho tiempo, de parte de sectores de izquierda. Además, se hizo costumbre la interrupción sistemática de el proceso educativo, sumado a modificaciones en el sistema de admisión que afectaron a esos establecimientos. Son varios elementos combinados. Sectores políticos que hoy día nos gobiernan tuvieron una actitud muy complaciente con la paralización sistemática, con la violencia en esos colegios. Y eso tiene un precio que hoy estamos pagando.
-A propósito de la polémica por clases de educación sexual en Arica, que según apoderados fue demasiado explícita, ¿crees que está mal enfocada esta materia?
-La educación sexual en los colegios es muy importante. Y creo también que debe ir siempre de la mano del proyecto educativo de cada establecimiento y de los padres como primeros educadores de sus hijos. Cuando esa combinación se pierde, pueden ocurrir casos lamentables como el que vivimos en Arica.
-¿Pero está mal enfocada?
-Efectivamente. Lo que ocurre en Arica tiene que ver con un descontrol en la forma de llevar adelante procesos educativos sobre sexualidad. Eso objetivamente afecta a los niños; interfiere con el derecho de los padres de educar a sus hijos y es muy poco efectivo en términos del resultado que se supone se busca: una buena educación sexual. Por lo tanto, ese tipo de experiencias son una muy mala idea. Claramente es un problema grave y así lo reconoció la misma autoridad, que incluso perdió su cargo como consecuencia de lo que ocurrió.
-Tuviste una reunión con Carlos Torrendell, secretario de Educación del gobierno argentino de Javier Milei. ¿Qué temas hablaron?
-Sí, el 20 de febrero tuve una reunión muy interesante con el Secretario de Educación argentino, porque ellos están muy interesados en comprender el sistema chileno y sacar conclusiones sobre la base de los aspectos virtuosos de nuestro sistema. Los puntos positivos tienen que ver con una institucionalidad sólida, con incentivos bien puestos hacia la asistencia y los aprendizajes, con mecanismos de evaluación nacional de los establecimientos que permiten tomar mejores decisiones. Y la focalización de las políticas en los más vulnerables.
Pese a las malas reformas de recientes gobiernos de izquierda, esos elementos son cuestiones muy positivas para Chile y en los que destaca a nivel latinoamericano. Al gobierno argentino le interesa mirar lo que lo que hemos hecho acá, porque tienen un programa que apunta precisamente a poner a las escuelas en el centro y a los aprendizajes como lo más relevante.
-A propósito de esto, ¿cómo recibiste los resultados del SIMCE, que fueron positivos en algunos aspectos, pero que -según expertos- hay que tomar con distancia?
-Claramente es un rebote luego de los peores resultados que ha tenido Chile, consecuencia en parte de la pandemia, pero también de un cierto estancamiento por políticas públicas erradas. Es importante hoy día no perder el foco. Lo más importante ahora en Chile es poner en el centro de la política pública cómo recuperar los aprendizajes, cómo salimos del estancamiento en el que estamos. Esa es la principal tarea. Y, en ese sentido, la herencia de las reformas de Bachelet hace difícil la tarea.
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