-Tras los ataques terroristas de Hamas, se esperaba una respuesta fuerte de Israel. Sin embargo, no ha pasado ni un mes y ya hay casi 10.000 muertos en Gaza, 70% de ellos mujeres y niños. ¿En qué medida la catástrofe humanitaria cambiará el conflicto palestino-israelí?
Para evitar un conflicto regional mayor, la catástrofe humanitaria debe movilizar a la comunidad internacional a empujar con ahínco una solución negociada al conflicto que involucre la coexistencia de dos Estados, Israel y Palestina, y esto debe comenzar con un cese al fuego. Sin embargo, ello no se ve posible con los actuales liderazgos.
Por un lado en Gaza, antes de la guerra, los palestinos no estaban para nada satisfechos con la administración de Hamas, resultado a su vez de un golpe de Estado allí, hace 17 años. Por otro, antes de que la guerra comenzara, Israel se encontraba en situación delicada: la agenda de extrema derecha de Netanyahu había generado casi un año de amplias protestas, a un nivel sin precedentes (incluyendo, por ejemplo, paralizaciones de parte del Ejército y de las embajadas en el mundo), llevando a Israel a un punto de quiebre, enfriando alianzas y arriesgando incluso una guerra civil.
Ahora el país está involucrado en un conflicto armado, donde la catástrofe humanitaria es el resultado de crímenes de guerra, y su comisión ha intensificado, dentro de Israel, los llamados para la salida de Netanyahu. El ex primer ministro israelí Ehud Olmert dijo hace unos meses, que el gobierno de Israel -aludiendo a Netanyahu- era enemigo del Estado de Israel. Esa frase es aún mas certera hoy.
-La ONU habla de “ayuda insuficiente”, el portavoz de la UNICEF dijo que Gaza se ha convertido en “un cementerio de niños” y la agencia de Naciones Unidas para los refugiados palestinos dice que hay muy poca agua.¿Cómo crees que han actuado las potencias occidentales frente a la crisis humanitaria de Gaza y frente a las medidas tomadas por el gobierno de Netanyahu? ¿Cómo ves el escenario para los próximos días en esa región?
Hay signos crecientes de que las potencias occidentales, si bien reconocen el derecho de Israel de defenderse de la amenaza terrorista, no están de acuerdo con la manera con que ese derecho está siendo ejercido por el actual gobierno israelí. Los comunicados que emite la Cancillería estadounidense son bastante claros al respecto. Estados Unidos es contrario a la invasión terrestre de Gaza, favoreciendo en cambio acciones de tipo quirúrgico.
También es notable la propuesta francesa de que sea una fuerza multinacional la que aborde la amenaza del terrorismo islámico, contrario a la existencia de judíos y de cristianos, y contrario a la democracia y derechos esenciales. Alemania y varios otros gobiernos han subrayado que la protección de civiles en Gaza es fundamental.
La catástrofe humanitaria es uno de los factores que puede llevar pronto a una guerra más amplia en Medio Oriente: Occidente se lo está haciendo ver a Netanyahu, pero a éste parece no importarle. Por eso el escenario es pavoroso, en lo humanitario y en lo estratégico.
– ¿Cómo se entiende esta ofensiva cuando Hamas tiene a más de 230 rehenes israelíes en su poder? ¿Crees, como dice Netanyahu, que, con ella, se abre la posibilidad de rescatarlos? -Israel habla de “destruir” a Hamas. ¿Es ese un objetivo factible? ¿Qué es lo máximo que puede conseguir Israel con esta campaña militar?
Israel está llevando a cabo dos misiones al mismo tiempo. Por una parte, se propuso rescatar a más de 230 rehenes. Por otro, intenta aniquilar a Hamas. A casi un mes de la toma de rehenes, la primera misión no ha rendido fruto. La segunda, no es realista: los liderazgos de Hamas están a salvo en Qatar y en el Líbano. Lo que conseguirán entonces los ataques israelíes es elevar el precio -en términos generales- de atacar a Israel, y destruir puntos neurálgicos de una red de operaciones de brigadas en Gaza. Pero no se logrará destruir a Hamas.
Hay que agregar, además, que Hamas deliberadamente localizó esos puntos neurálgicos en medio de objetivos civiles como escuelas y hospitales para imposibilitar la distinción entre ambos, con el resultado que ya se conoce. Entonces, Israel deberá priorizar una de las dos misiones, poniendo a los rehenes por encima de todo.
-The Wall Street Journal publicó que Irán estuvo detrás de la planificación de los ataques de Hamas y Teherán ya ha realizado varias advertencias a Israel. ¿Crees que este conflicto se puede transformar en una guerra mucho más amplia?
Sin duda este conflicto puede transformarse en cualquier minuto en una guerra más amplia. La alianza terrorista e islamista entre Hamas, Hezbolá y la Yihad Islámica podría derrocar a la Autoridad Palestina: si se erigiera como representante de toda Palestina, las cosas rápidamente podrían empeorar.
Además, la propagación de la guerra a otros países de la región (Líbano, Jordania, Irak, Kuwait, Arabia Saudita, Emiratos Árabes, Yemen y Siria), es un peligro real, y los movimientos de fuerzas estadounidenses en la región así lo indican. Pero ojo que detrás del apoyo al terrorismo islámico, y de la posible propagación de esta guerra no está sólo Irán, sino Putin: Hamas lo considera su amigo más cercano, y eso debe alertarnos sobre quién es el verdadero ganador de esta guerra.
-¿Qué costos está pagando y pagará Israel en sus intentos por construir vínculos con los países del mundo árabe, como estaba sucediendo antes de la actual crisis?
Es probable que la mayor cercanía de Israel con países del mundo árabe haya sido un detonante principal del ataque terrorista de hace un mes, que da la impresión de haberse preparado largamente. Sin duda ese proceso se paralizará como resultado de la actual guerra. Y volver al punto de preguerra será muy difícil. En este sentido, Hamas ya ha conseguido este objetivo.
-En cuanto a Chile ¿Cómo evalúas la gestión del gobierno chileno desde el 7 de octubre frente a esta crisis? ¿Se justifica el llamado al embajador de nuestro país en Israel?
Creo que el actuar del gobierno chileno en este tema deja entrever la tensión propia de dualidad que hemos visto en tantos aspectos de la actual administración. Por un lado, la visión de La Moneda, donde la asesoría presidencial no cuenta con expertise en relaciones internacionales; por otra, la Cancillería, donde sí hay expertise.
En cuanto al llamado al Embajador a consultas, como gesto simbólico de desaprobación al gobierno local en su conducción de la guerra, sería perfectamente aceptable si no hubieran dos personas de origen chileno entre los rehenes de Hamas. Su liberación requiere una gestión local al más alto nivel, y de forma continuada.
Del mismo modo, el hecho que el conflicto pueda agravarse requiere presencia de embajador que vele por los intereses de los chilenos en la región. Por todas estas razones creo que la protesta chilena por la violación de las normas de la guerra debió haber tomado otra forma, y no el retiro físico del embajador chileno en Israel.
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