En un mercado afectado por la caída del consumo, Concha y Toro avanzó al tercer lugar mundial por valor de ventas gracias a una estrategia enfocada en etiquetas de mayor valor. Las categorías premium y superiores ya representan el 57% de sus ingresos y han aumentado su facturación en 47% desde 2017.
Qué observar. La industria mundial del vino atraviesa una etapa compleja. La caída del consumo, los cambios en los hábitos de las nuevas generaciones -que tienden a beber menos alcohol- y la desaceleración de mercados clave han golpeado a productores de distintos tamaños y han obligado a las viñas a revisar sus estrategias de crecimiento. En ese escenario, Concha y Toro aparece como una excepción.
- La firma chilena alcanzó un nuevo hito en sus más de 140 años de historia al escalar al tercer lugar mundial entre las empresas vitivinícolas por valor de ventas, de acuerdo con el ranking elaborado por la consultora IWSR al cierre de 2025. En volumen, en tanto, se mantuvo como la cuarta mayor viña del mundo.
- El ascenso no se explica por un aumento en la cantidad de vino vendido, sino por una apuesta que la compañía viene desarrollando desde hace varios años: vender menos productos de bajo precio y aumentar el peso de etiquetas de mayor valor.
- Hoy, el 57% de los ingresos de la viña proviene de las categorías premium y superiores, cuya facturación ha crecido 47% desde 2017. El resultado es una empresa que ha logrado expandir ingresos y márgenes en momentos en que buena parte de la industria enfrenta dificultades para crecer.
- Su portafolio destaca por marcas de reconocimiento global como Casillero del Diablo; Don Melchor, galardonado como el vino N°1 del mundo por Wine Spectator; Trivento, la marca argentina más vendida del mundo; y Bonterra, líder en el segmento orgánico en EE.UU.
- “El avance hacia un portafolio de mayor valor, junto con la fortaleza de nuestras marcas, una red de distribución global única y un modelo de negocio integrado, nos permite seguir creciendo de manera sostenible y consolidar nuestra posición como uno de los actores líderes de la industria a nivel mundial”, destacó Eduardo Guilisasti, gerente general de la empresa.
El escenario. La magnitud de la difícil etapa que vive el sector quedó reflejada la semana pasada en la asamblea anual de Vinos de Chile, donde el presidente del gremio, Alfonso Undurraga, advirtió que el consumo mundial alcanzó su nivel más bajo desde 1957.
- A ello se suma que las exportaciones chilenas de vino chilenas de vino embotellado acumulan en los últimos cinco años un retroceso promedio anual de 3,7% en volumen y de 5,6% en valor.
- “El vino compite hoy en un entorno completamente distinto al de hace una década (…). Ese es el contexto que enfrentamos. Y precisamente por eso, debemos mirar el futuro con claridad y con sentido estratégico”, sostuvo Undurraga.
- La contracción del sector también se observa en la superficie cultivada. De acuerdo a un catastro elaborado por el Servicio Agrícola y Ganadero (SAG), las hectáreas de vides para vinificación en Chile pasaron de un máximo de casi 142 mil hectáreas en 2015 a 116.962 hectáreas en 2024, una disminución cercana al 18%.
- Para Pablo Müller, académico de la Facultad de Administración y Negocios de la Universidad Autónoma, el ajuste ya se está reflejando en las decisiones de las empresas. “Varias viñas han impulsado procesos de racionalización, reducción de superficies cultivadas, venta de activos agrícolas y ajustes de personal para adaptarse a una demanda más débil”, declara.
- A su juicio, algunas compañías también han reducido operaciones y reorientado inversiones hacia segmentos más rentables. “Aunque estas medidas pueden mejorar la eficiencia financiera, también podrían acelerar la concentración de la industria y dificultar la supervivencia de productores medianos y pequeños con menor capacidad de adaptación”, advierte.
El caso de Concha y Toro. El avance de la viña en los rankings globales se produce en momentos en que gran parte de la industria enfrenta dificultades para crecer. Incluso la propia compañía registró una caída interanual de 7,5% en sus ventas durante el primer trimestre de 2026.
- Sin embargo, la apuesta de Concha y Toro parece estar menos enfocada en aumentar volúmenes y más en capturar valor. Durante los últimos años la empresa ha acelerado la migración hacia categorías de mayor precio, fortaleciendo marcas como Casillero del Diablo, Don Melchor y Trivento, una estrategia que le ha permitido elevar el peso de las líneas premium en sus ingresos y mejorar sus márgenes.
- A diferencia de otros productores con una exposición más concentrada a determinados mercados, la viña opera en cinco orígenes productivos -Chile, Argentina, California (EE.UU.), México y Francia- y cuenta con una red propia de distribución en sus principales destinos.
- La diversificación geográfica, según explican desde la compañía, les ha permitido amortiguar los efectos de la desaceleración en algunos mercados y redirigir esfuerzos comerciales hacia aquellos con mejores perspectivas
- La escala también juega a su favor. Con cerca de 13 mil hectáreas plantadas, Concha y Toro es el segundo grupo vitivinícola con más superficie de viñedos a nivel mundial y produjo 32,7 millones de cajas de nueve litros durante 2025, ubicándose entre los cuatro mayores productores del mundo.
- A ello se suma una posición dominante en mercados relevantes: es el principal importador de vino en Reino Unido y Brasil, además del mayor exportador de vinos de América Latina.
Las cifras. Los números ayudan a explicar por qué Concha y Toro ha logrado diferenciarse en un mercado en retroceso.
- En 2025 registró ventas consolidadas por cerca de US$1.000 millones ($975.333 millones), un alza de 1,7% respecto del año anterior, convirtiéndose en la única gran viña que reportó un crecimiento positivo en ingresos.
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