El lunes conocimos la sentencia del Vigésimo Cuarto Juzgado Civil de Santiago, que acogió parcialmente la demanda presentada por los propietarios de la ex Fuente Alemana contra el Estado de Chile por la falta de servicio del Estado tras el llamado estallido social.
La sentencia, de primera instancia, condenó al Estado a pagar un total de $420.632.333 por concepto de lucro cesante, además de otras sumas correspondientes a pagos por daño moral en favor de Claudio Siri Iglesias, Carlo Siri Scolari y su esposa Paula Andrade Ifchenko, lo que suma un total de $475.632.333.
Sin perjuicio de los recursos que procedan contra el fallo, sin duda alguna, se trata de una decisión muy relevante, en muchos y profundos sentidos, que refuerza las bases de nuestra institucionalidad y convivencia.
El tribunal establece, contundentemente a mi juicio, que el Estado abandonó la llamada “zona cero”, de lo que se colige que abandonó a los vecinos que la habitaban y/o a los locatarios que tenían sus negocios en la zona, no solo durante el mal llamado estallido social, sino que por varios años. Un abandono permanente, inexcusable ante circunstancias previsibles, que se repetían todos los viernes de cada semana, además de otras jornadas, y que eran constitutivas de un vandalismo de tal entidad que impedía el ejercicio de la libertad y actividad económica, sin perjuicio de otros derechos y libertadas conculcadas.
En efecto la decisión detalla que, tras el levantamiento de la cuarentena, que prosiguió a la pandemia, en agosto de 2020, continuaron las alteraciones al orden público hasta enero de 2022, cuando Carlos Siri fue agredido. Además, indica cómo, a fines de marzo de 2022, se intentó incendiar el local de los demandantes.
Así, el fallo da cuenta de cómo el Estado, durante un largo periodo, no fue capaz de garantizar la seguridad y el orden público, lo cual resulta completamente inaceptable, considerando su deber constitucional y primario de proveer seguridad pública, permitiendo, con ello -y como dijo en una reciente entrevista, en este medio, Carlos Siri-, que el drama cayera sobre ellos, golpeando, achacando y destruyendo todo a su paso.
En realidad, el drama, cayó sobre el país entero, con retrocesos en seguridad y progreso, y sembrando profundas incertezas sobre nuestra institucionalidad, el respeto al Estado de derecho y las reglas de la democracia representativa constitucional, además de constituir una fractura a nuestra convivencia, drama del que aún no nos hemos podido sobreponer y levantar del todo.
Así, en una mirada más amplia, la bien fundada decisión del tribunal, muy relevante en los ámbitos jurídicos e institucional, supera con creces esas dimensiones.
Tras el estallido de violencia, el centro de Santiago y el de otras ciudades del país, sufrieron, qué duda cabe, un significativo proceso de degradación, y con esa degradación debieron y han debido convivir, injustamente, vecinos, empresarios, personas en general y la sociedad toda.
Pero en realidad, produjo un efecto de devastación mucho mayor. El estallido y la falta de servicio del Estado -que falló rotundamente en el control del orden público- sumado al accionar de ciertos partidos políticos, políticos, actores del debate público e inclusive instituciones que cohonestaron la violencia-, aparecen hoy como las causas de un deterioro mucho más generalizado, que afectó y ha afectado no solo a la seguridad, el empleo, el derecho de propiedad y el ejercicio de las libertades de emprender y de movilizarse, entre otras, sino que la convivencia propiamente tal y al cómo los habitantes de esta nación percibían y perciben el país.
Hoy algunos analistas se refieren a ese contexto, correctamente a mi juicio, como uno que produjo un cambio de clivaje, no solo político, sino que social, en el sentido de cómo percibimos y concebimos la sociedad y el Chile en que vivimos. Por años, el eje político y social rotó entre el Si y el No. Hoy y por muchos años por venir, rota y rotará en torno al Apruebo y Rechazo del proyecto de la Convención Constitucional, que nació y fue fruto del mal llamado estallido social. Sin este último, la Convención, la forma en que ésta se desarrolló, y lo que, en definitiva, le propuso al país, que no era otra cosa que otro Chile, no habrían existido. El 4 de septiembre de 2022 la población señaló, categóricamente, que no quería otro Chile; no quería ese Chile radicalmente diverso, con olor y sabor a retroceso y decadencia, y ajeno a su tradición institucional y social.
Tras esa votación, se reestableció un ethos necesario, extraviado en la sociedad de esos años. Es difícil describir aquello con lo que nos reencontramos el 4 de septiembre de 2022, pero tal vez pueda resumirse en la alegría de volvernos a encontrar en y con el Chile que conocíamos y que nos era común, y no con ese inundado de anomia y de violencia. Comenzábamos a recuperar el país que fue cobardemente ninguneado y pisoteado. Volvíamos a subrayar valores con los que la sociedad se identifica y se ha identificado por muchas décadas. Volvíamos a tener esperanza en el restablecimiento del orden y en nuestra capacidad de progreso; volvíamos a nuestra tradición institucional y social, que no hace caso omiso de nuestras imperfecciones, pero que se hace cargo de ellas desde lo que somos y hemos sido.
El fallo que aquí comento, de alguna manera se inserta en esa tradición y ethos. En un ámbito estrictamente jurídico, ajeno a cualquier consideración política, trae a colación un asunto profundamente olvidado por esos años del mal llamado estallido social y que hoy la población clama por restablecer: las responsabilidades y deberes que pesan sobre cada integrante de la sociedad y sobre ésta en su conjunto; pero también sobre el Estado, que no puede desentenderse, y debe hacer eficaz, en resguardo de las personas y sus derechos, el imperio del derecho.
Fuente Alemana: el primer paso de Carlo Siri para ser indemnizado por su calvario el 18/0. https://t.co/IZDuaNh5Kf
— Ex-Ante (@exantecl) December 1, 2025
Publicaciones relacionadas
Sería muy delicado que el TC elevara la gratuidad a la categoría de derecho fundamental —o humano—, con efectos que excederían con mucho este proyecto. Ya conocemos los costos de ciertas interpretaciones judiciales expansivas que, privilegiando consideraciones sociales o morales, terminaron incidiendo severamente en diversas políticas públicas y resolviendo materias propias del legislador. Cabe esperar […]
Conocido como “Larry Changa” y con un extenso prontuario policial, Larry Álvarez se alista para llegar a Chile después que el presidente Petro autorizara este miércoles su traslado al país, donde es acusado por dos secuestros. Junto con otros dos reclusos formó el grupo criminal Tren de Aragua, en la prisión de Tocorón. Aquí su […]
Bien harían Renovación y la UDI en mirar la experiencia de los partidos de centroizquierda para no repetirla avanzando en la ruta hacia la irrelevancia, así como la del Partido Popular de España, que al tomar el discurso de Vox no hizo otra cosa que permitir su crecimiento, proceso que se invirtió sólo cuando retomó […]
El equipo que lleva a cabo las auditorias del Estado levantó alertas por las transferencias a fundaciones durante el anterior gobierno. Según la indagatoria, durante la administración Boric se crearon 177 ONGs de las cuales 79 no hicieron rendición. Se denunció, además, un uso intensivo del trato directo en compras públicas. El gobierno señaló que […]
En la nueva era financiera no necesariamente ganarán los más grandes, sino aquellos capaces de adaptarse con mayor rapidez a los cambios del mercado, la tecnología y, sobre todo, a las expectativas de los propios inversionistas.