El presidenciable del PC Daniel Jadue se sumó a las peticiones de la izquierda para remover para siempre la estatua de la Plaza Baquedano, pero arremetiendo con dureza en contra del general por su rol en la La Araucanía en el siglo XIX. De fondo está la presión de su sector por cambiar el nombre al epicentro de las protestas 18-O.
Lo que dijo: En su programa en Facebook Sin Maquillaje, Jadue se refirió a la remoción de la estatua que homenajea el héroe de la Guerra del Pacífico, ubicada en el epicentro de las manifestaciones tras el 18-O. La medida es hasta ahora temporal, para repararla producto de los daños que le propinaron violentistas en las manifestaciones del viernes y lunes pasado.
- “En una plaza tan céntrica tenemos una estatua de lo que para algunos es un héroe, pero que es un delincuente que cometió genocidio contra nuestras primeras naciones, que comandó la guerra de Pacificación de La Araucanía. Destruyó y quemó aldeas completas, violó mujeres, escondió cuerpos mutilados, robó tierras”.
- “Este señor lideró la ruptura de los acuerdos que el Estado de Chile tenía con el Estado-Nación Mapuche. Nos metió en una guerra fratricida contra un pueblo hermano, que habitaba antes que los españoles”.
- Planteó que si se vuelve a ubicar ahí la estatua, debiera ser con una placa que diga “este señor es genocida”.
¿A qué se refiere Jadue?: Lo que cuestiona Jadue es otro aspecto de la biografía de Baquedano: su intervención en La Araucanía.
- Se trata -según describe un sitio web que pertenece a la Biblioteca Nacional- del proceso en que “el Gobierno central consideró como prioridad la ocupación y asentamiento de La Araucanía”, con un plan de Cornelio Saavedra que se denominó pacificación de la zona.
- Cornelio Saavedra, de acuerdo a lo referido por la Biblioteca Nacional, impulsó construir una línea de fortificación por el río Malleco, “cambiando la frontera que llegaba hasta el Bio Bío. Para la mayoría del país, el progreso -entendido como colonización y desarrollo industrial-, necesariamente pasaba por el sometimiento de las tribus mapuche”.
El trasfondo: Las palabras de Jadue, además de ir directo contra la figura de Baquedano, refuerzan la ofensiva de sectores de izquierda que han buscado resignificar a la plaza, epicentro de las manifestaciones del 18-O: primero respaldando la idea surgida de cambiarle el nombre y, posteriormente, e instalando el debate para que se ponga otra figura en lugar de Baquedano.
- Para el historiador Alfredo Jocelyn-Holt, en el debate de la estatua hay “un fenómeno que tiene características medios artificiosas en el sentido de que recuerda un poco, en la jerga académica norteamericana, lo que se llama culture wars. Eso – guerra de culturas -es muy propio de facultades de humanidades donde se plantea este tipo de temas, en materia de historia, de género, raciales, étnicos y de otros de esa índole, y que cobran una significancia enorme fundamentalmente por razones de posicionamiento político, de agitación, que lleva a una especie de práctica, pero con un contenido teórico muy fuerte. Eso genera polarizaciones muy extremas”.
- Guido Girardi (PPD) planteó que en el lugar “debe haber un símbolo que una a Chile, no uno que divida”. La candidata a gobernadora del Frente Amplio, Karina Oliva, propuso: “Plebiscito para decidir su reemplazo y crear un espacio de memoria”.
- Tras el 18-O, Jadue y el PC siguieron una estrategia de ubicarse del lado de las protestas, sin condenar la violencia. Le trajo réditos electorales: fue el único presidenciable que escaló en encuestas inmediatamente tras el estallido social.
