Tras el sorpresivo resultado de la elección de constituyentes –con independientes eligiendo 1/3 de los escaños en disputa-, el proyecto para reponer el voto obligatorio ahora sí reunió respaldos suficientes (107 votos), a raíz del apoyo que le dio Chile Vamos, que lo había rechazado en 2020. La presunción de que a las urnas no concurrieron los votantes moderados -que podían favorecerlos-, caló hondo en la centroderecha, pero también en la centroizquierda ven con preocupación que la brusca caída en la participación afecte a los partidos.
Qué observar: A 10 días de la elección que cambió el mapa político, la idea de legislar el regreso del voto obligatorio fue aprobada por 107 votos a favor (de toda la oposición y 26 de Chile Vamos, la mayoría RN y varios Evópoli), 23 abstenciones y 16 en contra, lo que dista de lo sucedido en 2020, cuando la iniciativa fracasó al no reunir el quorum de 3/5 (93 votos): solo algunos RN y Evópoli se descolgaron de su sector y la apoyaron.
- Ahora, además, se cuadró completa la izquierda (en 2020 habían rechazado Pamela Jiles y Vlado Mirosevic, entre otros).
- Aún cuando el proyecto fue presentado en 2020 por Joanna Pérez (DC) con el fin de detener la caída en participación a partir del voto voluntario, el amplio margen se aunó solo luego de que 48 de los 138 constituyentes que se eligieron en escaños no reservados fueron de listas independientes (34%), con una primacía de nóminas de izquierda en ellas.
Lo que hay detrás: Que la oposición impulsara en bloque la iniciativa luego del 18-O -afirman fuentes del sector- responde a una preocupación latente por el cuadro de ingobernabilidad que puede producirse si continúa el declive en participación (se resta legitimidad y merma el poder del sistema de partidos, con la entrada de múltiples actores que fragmentan el sistema).
- Pero la balanza se inclinó ahora porque la derecha se plegó a ese argumento, perpleja por su debacle y el giro a la izquierda en la elección de la Convención (por el alza FA-PC y la irrupción de Lista del Pueblo), admiten en Chile Vamos.
- Hasta antes del estallido, el retorno al voto obligatorio era más bien bandera de DC, PS, y el expresidente Ricardo Lagos. “El voto voluntario fue un error”, decía en 2013 Lagos.
- Pero tras el 18-O se plegó toda la izquierda: a la volatilidad en el sistema político por la baja participación, se agregó como argumento que con sufragio voluntario, acuden a las urnas más las personas de más alto ingreso y menos la de los los populares, lo que, a su juicio, beneficiaba a la derecha.
- Por el contrario, en 2020 el Gobierno logro cuadrar a sus filas en contra del voto obligatorio, con el mensaje de que beneficiaba a la izquierda (por una mayor inclinación a ese segmento tras el 18-O).
- Ahora, en cambio, el diagnóstico que transmitieron varios RN en las conversaciones -afirman en la oposición- fue que habían perdido la elección (no llegaron ni siquiera al 1/3 de la Convención) porque electores moderados y adultos mayores se quedaron en sus casas, y triunfaron sectores con discursos más duros: en la oposición, la DC se desfondó mientras crecían FA-PC y Lista del Pueblo, y en Chile Vamos candidatos del ala más dura tuvieron altas votaciones.
El telón de fondo: La participación en Chile ha “bajado sistemáticamente desde el retorno a la democracia, y especialmente desde el voto voluntario”, advierte un informe de 2017 del PNUD.
- Del 87% de personas en edad de votar que participó en 1989, se cayó al 59% en la presidencial 2009 (la última con voto obligatorio).
- El voto voluntario debutó con 45% en 2012; tocó fondo en las municipales 2016 (36%); ha rondado 50% en las presidenciales; y en constituyentes bajó a 43%.
- El mismo documento advierte que “la participación de la ciudadanía en la elección de autoridades es clave para la legitimidad del régimen democrático”, y que la baja en Chile “tiene una intensidad mayor que en otros países” de la OCDE, y es “contraria a la tendencia al alza en América Latina”.
Las conversaciones: El paso clave fue el acuerdo de los comités de la Cámara del lunes pasado para poner el proyecto en tabla: lo pidió la oposición a solicitud de la presidenta de la comisión de Gobierno Andrea Parra (PPD), pero se plegaron Andrés Longton (RN) y Luciano Cruz-Coke (Evópoli).
- Cuando asumió el cargo a fines de marzo, Parra empezó a sondear apoyos para reponerlo.
- Pero fue tras las recientes elecciones que todo se precipitó: en la centroizquierda inquietó el frágil estado en que quedaba el sistema político, y varios RN (Longton, Ximena Ossandón y Gonzalo Fuenzalida) le confirmaron a Parra y Pérez su disposición, expresando ese argumento, y su inquietud porque los votantes moderados se habían quedado en sus casas, afirman en la oposición.
- Entonces Parra sondeó con el Gobierno si esta vez desactivarían el apoyo de sus parlamentarios. La respuesta fue escueta: no iban a realizar gestiones. En ese cuadro, la oposición decidió avanzar.
Lo que viene: El proyecto retornará a la comisión de Gobierno, por haber sido objeto de indicaciones.
- En el Senado se espera que se produzca un debate más reposado (en el que no se descarta que afloren dudas sobre volver a la obligatoriedad).
