Historiador Joaquín Fermandois: “Kast siguiendo el modelo de Portales, recompone la autoridad y el orden público”

El historiador, experto en relaciones internacionales, profesor de la USS, Joaquín Fermandois, analiza la impronta portaliana de cierto discurso del actual Gobierno. El autor de La revolución inconclusa, La izquierda chilena y el gobierno de la Unidad Popular, dice: “Kast se acoge a la figura de Portales, a su estela. Sigue la tradición de la República Conservadora”.


-El Presidente Kast citó a Portales en La Moneda, ¿hay una vigencia de su pensamiento? ¿cuál es tu impresión?

-No es fácil citar a Portales en estos días, porque fue como el alma mater del régimen militar, entonces todas las críticas desde la izquierda al régimen militar y a la dictadura de Pinochet, etcétera se personificaban en Portales. Por lo mismo su figura había pasado a estar en un limbo, o había sido puesta en tela de juicio. Con Kast hay una cierta restauración de Portales.

Portales fue discutido en el siglo XIX por los liberales. Es como la figura de Julio César: cuando nace la política moderna en el siglo XVII-XVIII, hay grandes grupos de intelectuales que admiran a Bruto, que traicionó a César, pero salvó la república. En el siglo XX, en cambio, Portales llegó a ser más canónico, incluso dentro de la izquierda, porque lo veían como antioligarca, porque se había revelado contra una elite, pero hay algo de cuento en eso. Almeyda hablaba muy bien de Portales.

-¿En el último tiempo Portales ha sido reivindicado?

-Al final, Portales sobrevivió. No solamente por la acción del presidente Kast. Ninguno de los presidentes de la Concertación, ni siquiera el presidente Boric hizo una referencia antiportaliana. Recuerdo que a comienzos del 90, dos personas que eran concertacionistas leyeron las cartas de Portales y quedaron impactados. Portales entendía las cosas.

-Las cartas son notables.

-Muchos concertacionistas se transformaron en admiradores inconfesados de Portales. Hay un misterio en su figura. Fue un César, pero al morir, no pudo transformarse en un típico caudillo latinoamericano que se eterniza en el poder, porque se considera indispensable. Entonces, funda una democracia en germen.

Portales no es un hombre culto, pero lo que sabe lo usa con genialidad, reflexiona a partir de su experiencia. Él personifica la relación entre el cambio y la permanencia, entre el orden y la libertad. Ahí radica la importancia de Portales y de la vigencia de sus ideas.

-Kast mencionó una frase de Portales, que un país no puede gobernarse solo con ideas, tiene que gobernarse con carácter, y el carácter no es arbitrario. ¿Qué quiere decir esa frase? ¿Cómo la utiliza Kast?

-Representa el escepticismo del hombre de acción ante el hombre de ideas. Portales protestaba siempre, contra Mariano Egaña, que era muy teórico. Le pedía un informe sobre algo, y le respondía poco menos que con un tratado. Portales busca la solución para el momento. Entonces, hay una tensión en eso.

-¿Cómo ha visto a Kast en estos primeros días? ¿Tiene una impronta portaliana? 

-Sí hay inspiración en Portales. Kast se acoje a la figura de Portales, a su estela. Sigue la tradición de la República Conservadora. Sobre Kast, es difícil juzgar algo así tan rápido. Desde luego, juega a la diferencia con la política anterior.

Y eso porque tiene cierta debilidad comunicativa. No es un orador. Para un gobierno es importante la transmisión de ideas y de explicaciones. ¿Por qué se hacen las cosas? ¿Qué pasa? Eso puede ser un punto débil. Lo puede compensar con un ministro del Interior fuerte u otros voceros del gobierno. Vamos a ver cómo funciona. Kast siguiendo el modelo de Portales, recompone la autoridad y el orden público. Sin lo cual no hay ningún elemento de libertad.

-Respecto de Boric, ¿cuál crees que va a ser el juicio de los historiadores?

-Diverso, porque no creo que en Chile desaparezca esta división izquierda y derecha. Se transforma. Pero no desaparece. Entonces van a haber siempre dos miradas. Mi opinión es que el país está medio paralizado, está gastando sus reservas. Boric aceptó de buenas o de malas ganas digerir el fin de un proyecto revolucionario. Paradójicamente, él terminó con ese proyecto. O aceptó terminarlo.

-Un tema que has estudiado harto son las relaciones con Estados Unidos. ¿Cómo observas a Kast en este escenario complejo?

-Estamos en un momento delicado. No hay que tener arranques emocionales sobre ese tema. Es muy impredecible la política de Estados Unidos. Su actual política es de poder puro. Sin embargo, es errática.

-Su actual definición geopolítica mira a América Latina como zona de interés.

-Siempre ha sido así. Lo que pasa es que América Latina no tiene un gran peso internacional. Porque en esta región no hay sociedades modernas exitosas. Mira, Chile lleva 36 años de democracia, lo que no es menor. Cada 4 décadas hay una crisis importante en nuestro país. La última fue el estallido social. Se solucionó en parte con el tema constitucional. Si hubiera ganado el Apruebo habría sido la constitución número 253 en la historia latinoamericana. Es una cosa ridícula. Pero fue una salida y por suerte ganó el Rechazo porque nos habría llevado a otras dinámicas destructivas.

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