Paula Narváez fue este jueves tendencia en Twitter, tras promover el impuesto a súper ricos: señaló que “mientras el pueblo se empobrece, Piñera se enriquece”, en alusión al aumento patrimonial del mandatario en el ranking Forbes. Nada fue casual: respondió a una reorganización de su campaña para revertir su estancamiento en las encuestas, con un comité formado por un representante de Narváez y dos cercanos al presidente del PS, Álvaro Elizalde. El bacheletismo terminó dando un paso atrás, y la ex ministra comenzó a virar más hacia la izquierda.
Por qué importa: La nueva estructura busca dejar atrás las desconfianzas y diferencias entre Narváez y el presidente del PS Álvaro Elizalde, con recriminaciones entre ambos bandos que estaban en la base de las razones por las que aún no despegaba la abanderada respaldada por Michelle Bachelet.
- Pese a irrumpir con 3% de preferencias espontáneas en la encuesta Criteria de enero, en febrero Narváez bajó a 2% y en marzo fue más crítico: no apareció.
- En una tensa reunión, parlamentarios le expresaron su inquietud: atribuyeron la situación a una falta de un diseño y rumbo político claro en su campaña, lo que, a su juicio, le impedía instalar temas.
- Advertían además que la ex ministra mantenía un estilo muy contenido, propio de las campañas de Bachelet, a quien no le resultaba complejo por su alta popularidad.
- Narváez contestó reclamando un mayor apoyo político y económico del PS, lo que Elizalde desmintió, apuntando a una falta de iniciativa de su comando.
Qué observar: De esa tensión surgió una reorganización diseñada por Manuel Monsalve -quien hizo de mediador- en la que entró a la campaña el establishment PS a través del ingreso de cercanos del presidente PS a un reducido comité que se reúne diariamente para definir la ejecución de la campaña, con presencia de la candidata y de Elizalde en ocasiones.
- Lo que hace el grupo es darle forma a las definiciones estratégicas del comando -integrado por Monsalve, Nivia Palma como jefa de campaña, Daniel Hojman en el programa y el periodista Mario Aguilera, en la estrategia comunicacional- y de la mesa PS ampliada. Tres hombres clave de este círculo son:
- Manuel Monsalve: Diputado por Arauco, es actualmente el coordinador político del comando. En el PS estiman que corrigió en forma acertada los déficit de la campaña y valoran las lecturas políticas del dirigente, formado al alero de Osvaldo Andrade y Mahmud Aleuy.
- Andrés Santander: Secretario general de la directiva que preside Elizalde y cercano a Isabel Allende. Posee experiencia en campañas con resultados disímiles: estuvo en el equipo territorial de Bachelet 2 y Alejandro Guillier. Su llegada implica volcar la estructura interna PS -la que controla junto a Elizalde- hacia Narváez, al igual que los recursos del partido.
- Ricardo Solari: El ex ministro del Trabajo es estrecho colaborador de Elizalde, y fue generalísimo de la primera campaña de Bachelet.
Lo que hay detrás: En el comando y la mesa PS lo explican así: se clarificó e intensificó el rol de las estructuras formales del comando, lo que generó un repliegue en la influencia del bacheletismo -siempre en las sombras, con pocos papeles formales-, a la que se atribuían los déficit de la campaña en el partido.
- Del círculo bacheletista, hoy se mantiene María Eugenia Paris -exjefa de programación de Bachelet-, cuya su función es coordinar la agenda de Narváez.
- La periodista Paula Walker -quien en algunas reuniones presentó estrategias y entregaba recomendaciones directamente a Narváez por su cercanía personal- ha atenuado su rol, aun cuando nunca tuvo un cargo formal.
- Narváez ya había tomado distancia de bacheletistas como Aleuy y Ana Lya Uriarte. Asociados ambos a su irrupción, no entraron en la campaña. Paulina Vodanovic, presidenta de la fundación de Bachelet y su primera coordinadora de campaña, ahora elabora el programa en Defensa.
- “Yo soy una persona distinta a Bachelet, ya no soy su vocera, ese gobierno ya pasó y hoy estamos en otro momento”, dijo este jueves Narváez.
Qué significa: Narváez corrige así varias deficiencias que se le atribuían en el PS -está zanjando un diseño y estrategia de campaña y adoptó un estilo más frontal- aunque no es claro si alcanzará a ser suficientemente como para remontar a tres meses de las primarias.
- Tras la última encuesta Criteria, la abanderada ha transmitido estar consciente de que para visibilizar más su candidatura -y revertir su bajo nivel de conocimiento- debe ser más directa, dejar de ser políticamente correcta y lograr que se la identifique con ciertos temas o causas, afirman quienes han hablado con ella.
- Una primera señal del nuevo diseño ocurrió este jueves: Narváez fue trending topic en Twitter por largas horas, con una ofensiva por el impuesto a súper ricos y royalty a la minería.
- Consistió en difundir declaraciones de Narváez en la red social -con instructivos de bajadas comunicacionales enviados a militantes PS- en que fundaba ambas iniciativas en el ranking Forbes, que señaló que la mayoría de las principales fortunas de Chile -entre ellas el Presidente Piñera- crecieron en el primer año de pandemia.
- “Mientras el pueblo se empobrece, Piñera se enriquece”, fueron sus dichos.
Hago un llamado a todos los candidatos presidenciales y fuerzas políticas de la oposición a apoyar con fuerza el #ImpuestoALosSuperRicos y el #RoyaltyMinero porque no es posible que mientras el pueblo se empobrece, Piñera se enriquece. https://t.co/iFnCLtJSBr
— Paula Narváez (@paulanarvaezo) April 8, 2021
Lo que viene: Ambos proyectos de ley forman parte de una ofensiva para instalar la necesidad de “redistribuir la riqueza”: en sus equipos no esconden que su campaña virará a la izquierda durante la etapa inicial de primarias, para movilizar al electorado de ese sector e intentar contener el avance de Daniel Jadue y Gabriel Boric, entre otros.
- Esta decisión, sin embargo, no implica necesariamente descuidar a electorados moderados. Por ejemplo, buscará instalar que la primera prioridad de su gobierno para 2022 sería un “plan de reconstrucción” por los efectos económicos del Covid, y que solo en 2023 se empiecen a impulsar transformaciones asociadas a las demandas del 18-O.
